domingo, 30 de junio de 2013

Inicio El dueño del Secreto

Día 365+109
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Muñoz Molina, Antonio: El dueño del Secreto. España,
Espasa Calpe, 1999.



Aunque este pequeño libro, compuesto por 144 páginas, no tiene en su contraportada una pequeña reseña del mismo, en su primera página, es más en su primer párrafo, podemos saber de qué se trata: uno de sus personas es parte de una conspiración, en el año 1974, contra el régimen político en ese momento en Madrid, el franquismo. Pero ¿qué significa conspirar y que puede llevar a una persona a participar en el mismo?


“[…] En 1974, en Madrid, durante un par de semanas del mes de mayo, formé parque de una conspiración encaminada a derribar el régimen franquista. […]” (p.9)


Conspirar es ”[…] la acción o conjunto de acciones realizadas por varias personas con ánimo de unirse contra su superior o soberano, de arrebatar el poder a otro grupo […]”[1] es este caso, de la anterior cita, queda más que claro que es un plan contra el tipo de gobierno de ese momento en España. ¿Pero, qué puede llevar a este grupo de personas a unirse para un fin como este? ¿Es por algún tipo de necesidad de poder? O ¿por el abuso del poder? A lo largo de la historia de la humanidad podemos encontrar numerosos ejemplos de conspiraciones. Por ahora sólo quería mostrar la definición de esta. [2]














sábado, 29 de junio de 2013

Fin de El jugador

Día 365+108
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.





Este libro del jugador, como es de imaginarse, me ha hecho pensar mucho sobre cómo es una persona adicta a las apuestas. El ambiente que se vive dentro de un casino es retratado de forma magnífica por su autor Dostoievski, a tal punto que aún, como es mi caso, sin conocer uno se logra sentir la adrenalina que viven los jugadores y los espectadores; y como es que todo este ambiente toca las relaciones amorosas, familiares y entre amigos a tal punto que son dirigidas por las apuestas mismas.


“[…] ¿Es que no comprendo yo mismo que soy un hombre perdido? […]” (p.189)



Un hombre, o mujeres, que tiene cualquier tipo de adicción está perdido en cierta medida porque no es posible que encuentre una salida a su problema, que termina siendo un problema no sólo para él sino para todo el que lo rodea, y que por este motivo se termina regularmente solo.
Un gran libro que leer, que no sólo termina describiendo el perfil del hombre ruso, inglés o francés, sino de cualquier nacionalidad que está enganchado por el vició de las apuestas.[1]















[1] La imagen fue tomada de http://www.mipokeronline.net/page/10

viernes, 28 de junio de 2013

Patrón-criado

Día 365+107
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



¿En qué radica la diferencia entre ser un patrón y un criado? Sustancialmente el dinero. Pensemos en una persona de origen humilde que se dedicaba a ser obrero, intendente o campesino y que tiempo después, por el motivo que sea, adquieren grandes cantidades de dinero que los convierte en patrón, ahora manda en lugar de ser mandado.



“Tomé una habitación en el hotel, me encerré en ella y estuve hasta las tres contando el dinero. A la mañana siguiente, al despertarme, ya no era un criado.[…]” (p.179)



Espero no escribir algo confuso al querer explicar lo siguiente: creo que esto de ser criado o jefe, tiene que ver más con sentirse criado o no, porque hay personas que trabajos de bajos ingresos que tiene una actitud como de jefe. Y también me ha tocado oír a personas que sienten que el ser bajado de carga laboral los hace sentirse miserables e infelices. Pero creo que el sentir ante esto depende desde dónde lo miremos, porqué ¿Quién es más criado, el que es mandado por otro, o el que lo es por el dinero?[1]













jueves, 27 de junio de 2013

Tristeza y alegría

Día 365+106
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.




¿Por qué los seres humanos sufrimos? ¿Es parte de nuestra naturaleza? Seguramente esto es así, porque ¿cómo podríamos distinguir entre la alegría y el sufrimiento si sólo existiera uno de estos? O ¿acaso será que uno no existe sin el otro? Una lucha de contrarios que es necesario equilibrar, pero que no es tan sencillo de lograr. Pensemos en cosas que nos hacen sentir tristes, no con el fin de sufrir ahora, y tratemos de pensar si estos han tenido solución o no, seguramente te darás cuenta que sí la han tenido y que pasamos con gran facilidad de sufrir a estar alegres.



“[…]¿Qué son ahora? Un cero a la izquierda. ¿Qué puedo ser mañana? ¡Mañana puedo recitar de entre los muertos y empezar a vivir de nuevo! ¡Puedo volver a ser un hombre, no todo está perdido!” (p.179)
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Estoy convencida que una de las grandes capacidades de la mayoría de los seres humanos es el podernos levantar desde lo más bajo que hemos caído. Yo diría, a diferencia de la anterior cita, que si no nos dejamos convencer por la tristeza, la alegría termina imperando en nosotros, pero esto requiere conciencia diaria, una lucha que no basta con pensar sino actuar no en un mañana, sino en un ahora que es el que se nos escapa con gran facilidad de las manos. [1]












miércoles, 26 de junio de 2013

Despilfarro

Día 365+105
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



¿Para que usamos el dinero? Para cambiarlo por artículos de necesidades básicas, como alimentos; y no básica, que bien podría ser ropa, maquillaje, juguetes, etc. El dinero se ocupa prácticamente para hacer cualquier tipo de trueque, aunque en algunos lugares, mayormente de la provincia, podemos encontrar aún intercambios en especie, es especial en los días de mercado.



“ […] Todo esto fue, naturalmente, un desvarío y una estupidez Estuve allí poco más de tres semanas y en este tiempo desaparecieron por completo mis cien mil francos.[…]” (p.167)



Pero una cosa es adquirir lo verdaderamente necesario a despilfarrar el dinero. Por ejemplo, pensamos en alguien, como el caso de la cita, que en cuestión de semanas, días y horas es capaz de gastar una suma exagerada en algunos artículos que no son necesarios. Como el caso del alto funcionario, si no mal recuerdo fue el expresidente de la República Mexicana, Vicente Fox, que gastó no se cuento en unas toallas.


No estoy en contra del consumismo,  porque sería mentirosa e hipócrita al decir que no lo hago, pero siempre y cuando sea de manera moderada y consciente.[1]











martes, 25 de junio de 2013

¿Bella?

Día 365+104
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



¿Cuál es el costo que tenemos que pagar, en especial las mujeres, por cumplir con el estereotipo de belleza? Ser lampiñas, lacias, con nariz respingada, mucho busto, usar ropa a la moda, zapatos de plataforma, etc. El precio es el dolor, la tristeza, el sacrificio, la tortura. Tal vez todo esto te suene exagerado, pero en el fondo sabes que es verdad; tan es verdad que muchas mujeres, con el paso de los años, sufren transformaciones internas y externas.


“Sacó un pie realmente encantador, moreno, pequeño, no desfigurado, como suelen estar todos esos pies tan agradables nos parecen calzados en las botas.[…]” (p.163)


¿Alguna vez te ha tocado ver, o tú vives, un caso como el de la cita? Y no hablo de la que tiene bonito los pies, sino los deformes. Yo sí. Como sabes, las mujeres que han usado por años zapatillas de tacón, sufren de dolor, callos, juanetes y deformaciones a la larga, porque el pie es sometido a largas horas de encierro y aprieto; de tal manera que al quitar el zapato, el pie tiene la forma de este.


Yo no he sufrido en mis pies por mantener esta “belleza” pero sí en otros aspectos que espero platicar en otro momento. ¿Y tú, qué me puedes contar? [1]










lunes, 24 de junio de 2013

El éxito

Día 365+103
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Pasar un examen, lograr entrar a un trabajo, que la chica que te gusta te diga que sí, comprarte algo que has deseado por mucho tiempo, etc. Son logros que te hacen experimentar una gran sensación de placer y bienestar, seguramente te ha pasado en alguna ocasión ¿verdad? y seguramente también desearías que pasara más seguido, no por lo que nos pueden dar monetariamente, pero sí física y sentimentalmente.


“[…] Por lo demás, no recuerdo lo que pude pensar por el camino; dentro de mí no había ideas. Sólo experimentaba un placer terrible, un placer del éxito, de la victoria, del poderío, no sé como decirlo. […]” (p.153)



Yo tampoco sé como decirlo correctamente, cómo expresar esta gran sensación de éxito, ¿y tú? Por desgracia  no hay una receta para el éxito, y por suerte no necesitamos sentirnos todo el tiempo de esta forma para ser felices y vivir alegres; así que cuando tengamos nuestros cinco minutos de fama, es mejor disfrutarlos al máximo.  [1]









domingo, 23 de junio de 2013

El poder de las ideas

Día 365+102
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.




¿Qué poder tiene las ideas en nuestras decisiones? Creo que total y absolutamente. Si no mal recuerdo, porque mentiría al decir que esta referencia es textual, la mente está llena de ideas, que son proyecciones de lo que se hizo, se hace o se desea hacer. Todo lo que pensamos es una idea; la mente está llena de ideas (si en algo me equivoco, te agradezco que me corrijas) y por ello podríamos decir que la mayoría de las cosas quee hacemos, negativo y positivo, surgen de una idea.


“Sí, a veces la idea más disparatada, la idea más imposible se mete con tal fuerza en la cabeza, que uno acaba por tomarla como algo realizable… Más aún: cuando a la idea se une un deseo intenso, apasionado, en ocasiones la acepta uno como algo fatal, necesario, impuesto por el destino, como algo que no puede por menos de suceder. […]” (p.148)



Me imagino que esto es lo que, al igual que a nosotros, le ha de pasar a los grandes científicos, músicos, escritores, arquitectos, etc. Que la o las ideas nos llegan a inundar de tal manera que puede ser motivadoras para hacer grandes y sensacionales ideas. Ejemplos sobran: desde una mamá que hace un delicioso pastel, hasta un médico que crea una medicina. Todo somos movidos por nuestras ideas, pero: ¿Qué tipo de ideas tenemos? ¿Según la idea es el resultado? [1]








sábado, 22 de junio de 2013

Por dinero…

Día 365+101
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Como bien se sabe el dinero, en especial si son deudas de juego, es lo que corrompe a medio mundo, causa muchos problemas porque se juegan intereses y la envidia de quien no lo tiene con el que sí, llega a ser mucha. Por dinero no sólo se separan amigos y parejas, sino padres, hijos, hermano, etc. El dinero, base primordial en un mundo capitalista como el que vive México –como muchas otras partes del mundo- nos hace ser otros, nos trasforma y nos puede llegar a ser monstruos.


[…] Ante la pérdida de casi toda mi fortuna en préstamos a su padrastro, me veo en la necesidad extrema de proceder del único modo posible: he rogado a mis amigos de San Petersburgo que procedan inmediatamente a la venta de los bienes hipotecados a mi favor. Conocedor, sin embargo, como soy, de que su irreflexivo padrastro ha dilapidado lo que le pertenece a usted […] (p.146)



Pero qué puede haber más vil, en cuestión de dinero, que un padre que es capaz de lo que sea, inclusive de vender a sus hijas, por obtenerlo. Y qué puede ser peor que alguien que piensa que con el dinero todo es posible, como vulgarmente se dice: con dinero baila en perro.


Una cosas me queda clara, el valor del dinero, no el monetario sino el moral, es que cada uno de nosotros le ponemos. En pocas palabras el para qué lo destinamos es lo que marca la diferencia entre darle su justo valor o no.[1]







viernes, 21 de junio de 2013

Cuerpo inteligente

Día 365+100
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Nuestro cuerpo es definitivamente sabio, nos avisa lo que necesita en qué momento, cuándo y en qué cantidad. Si sabemos escucharlo, que la mayoría no lo hacemos, él sólo nos va llevando sobre lo que va requiriendo, por ejemplo: si nos sentimos muy sedientos, con la boca seca, lo lógico sería que tomáramos agua; pero esto no pasa siempre así, somos sordos ante lo que el cuerpo nos pide y en muchas ocasiones hasta rebasamos su voluntad o la ignoramos. ¿Te suena?



[…] El general, loco de alegría al parecer, decía una estupidez tras otra y prorrumpía en sonora y largas carcajadas nerviosas, con lo que se le formaban una infinidad de arrugas entre las cuales desaparecían los ojos. […] (p.143)



La anterior cita me llamó la atención porque creo que es un claro ejemplo no sólo de los rasgos qué va adquiriendo una persona de edad adulta, en este caso son las arrugas, sino el por qué se han hecho. Digo esto porque, seguramente al igual que yo, has visto a personas que no son muy grande de edad pero que su apariencia física es la misma que una persona mayor y al inversa, personas que son grandes de edad pero que su apariencia física es mucho mejor que la de un joven. ¿Por qué será esto? ¿Acaso es el resultado de nuestro ritmo de vida, que  fluyen es nuestra apariencia? ¿Será que si aprendemos escuchar a nuestro cuerpo esté en va menos rápido deteriorándose? o ¿Será también que nuestros sentimientos se van marcando en nuestro cuerpo y en nuestras expresiones faciales? Pensemos en alguien que toda su vida se la ha pasado enojada o enojado, seguramente reconoces el ceño fruncido como señal de enojo, ¿verdad que estas personas ya tienen líneas de expresión muy marcadas? ¿Tú qué piensas al respecto?[1]






jueves, 20 de junio de 2013

Abusad@ y/o abusiv@

Día 365+99
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.




 Como lo he comentado en otras entradas, creo que el estar enamorado es uno de los sentimientos más complicados porque en el momento en el que son dos personas involucradas, y en especial cuando uno de los involucrados no siente lo mismo, la otra es invadida por una serie de sentimientos que no le permiten ver claramente la realidad de la situación. Este estado nos puede llevar a hacer muchas locuras, acciones  racionales que pueden daña a uno o los dos.



“Claro que evitaba hablar con ella. […] Para esto tuve que fingir y hacerme fuerte; pero, conforme el tiempo pasaba, tanto más me invadía una auténtica indignación. Aunque ella no me ama en absoluto, creía intolerable que pisotease así mis sentimientos y hubiera escuchado mi declaración con tal desprecio. Sabía que yo la amaba de veras; ¡ella misma me había permitido hablarle de esto! Cierto que el comienzo había sido un tanto extraño. Aunque, si le desagradaba mi amor, ¿por qué no me prohibía abiertamente hablar de él? Pero esto no sucedía: incluso ella misma me empujaba a veces a este tema y… naturalmente, lo hacía así para burlarse.[…] (p.138)



Pero, ¿hasta qué punto esto es motivado por alguien que de manera intencionada ilusiona a otro, abusando de los sentimientos que en ese momento siente? Porque no podemos negar que hay personas que cuando se dan cuenta que el otro está loco de amor, sí se aprovechan de estas circunstancias para tener resultados a su favor, no importando lo que verdaderamente siente el otro, sino abusando de los sentimientos; este abuso es así, por desgracia, más común de lo que pensamos. ¿Difícil de creer, no?[1]







miércoles, 19 de junio de 2013

Bancos

Día 365+98
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.




Muchas somos las personas, en especial que vivimos en las grandes ciudades, aunque no es exclusivo porque en provincia -también en los pequeños poblados-, que mes con mes sufrimos por el cobro exagerado en las conocidas tarjetas de crédito. ¿Quién no ha vivido esto? Y no sólo al gastar, sino también al ahorrar o al solicitar cualquier servicio del mismo. Claro está que estos no tiene por qué ser gratuitos, porque al final es, como lo dije anteriormente, un servicio que se presta, pero no me dejarás mentir de que las comisiones son extremas.



“Estábamos ante una casa donde se hallaban instaladas las oficinas de un banquero. Yo entré a cambiar; la abuela se quedó esperando […]
El descuento que me hacían era tan terrible, que no me decidí a resolver por mi mismo y volví a la abuela en busca de instrucciones.  […]
-¡Bueno, vete! –gritó la abuela- ¡Ojalá revientes con mi dinero¡ Cambia […]” (pp.121-122)



A nosotros nos pasa lo mismo que al anterior personaje, que aunque se  está en una situación económica precaria, por la afición al juego y dejarnos llevar por la emoción del momento, de gastar en algo, que cuando llega el momentos de enfrentarnos a las cuestas bancarias, o en este caso a la gran comisión por el cambio de moneda, optamos por aceptarlo.


Debemos de tener muy en cuenta que todos estos cobros mayores, los podríamos evitar de una forma fácil y clara: no solicitando los servicios de un banco, pero seguramente estarás pensando que en estos tiempo no tenemos otra forma de hacernos de bienes si no es por este medio; sabemos que esto no es verdad, y que lo que realmente necesitamos es aprender a ahorrar. ¿No crees? [1]












martes, 18 de junio de 2013

De la niñez a la vejez

Día 365+97
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Seguramente recordarás, o tendrás la oportunidad como yo de verlo en tus hijo, cómo se es una a edad temprana, desde el años de vida hasta los diez años aproximadamente: sin miedo, aventado, atinado, arriesgado, etc. En esa edad todo es fácil, todo es posible y en mucho ocasiones la necedad llega a la puerta. Es admirable cómo se tiene la capacidad de sorpresa ente todo y todos.  Y aunque también hay cosas que no son del todo agradables a esa edad, como en todos los casos, sí podemos decir que pesa por mucho lo bueno.


[…] -¡Dese cuenta de lo que hace, abuela! ¡A veces pasan doscientas tiradas para que salga! Va a perderlo todo, se lo aseguro.
-¡No es verdad, no es verdad! ¡Apunta!¡Es una corazonada! Yo sé lo que me hago […]” (p.104)

Pero hay otra edad que se asemeja mucho a la niñez, y es la vejez. El personaje que presenté en la anterior cita, está en este momento, en donde se comporta como un niño de escaza edad. Todo quiere, todo pregunta, no tiene pelos en la lengua para cuestionar y hace cosas arriesgadas, como lo pudimos notar.
Creo que deberíamos dejar un poco de lado nuestra mente analítica para poder dejar abierta la puerta de las corazonadas, y así , dejar que la niñez y vejez entren más en nuestras vidas adultas.[1]