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viernes, 16 de marzo de 2012

Cemento


Día 3

Lectura: Herta Müller: Todo lo que tengo lo llevo conmigo. Madrid, Santillana Ediciones Generales (Punto de Lectura), 2011. Segundo 

Una de las labores en el campo de trabajo de la novela, era la albañilería, una labor odiosa; el cemento es latoso, es “…un engaño como el polvo de la carretera, la niebla y el humo; vuela por el aire, se arrastra por el suelo, se adhiere a la piel. Se ve por todas partes y en ninguna se puede coger.”(p.37) ¿Será que todo albañil, con el paso de los años, termina odiando al cemento? En especial cuando hay que cargar esos bultos de papel que con cualquier descuido se rompe, o cuando se moja; o cuando se pega en la ropa, en el cuerpo, ya sea mojado o seco. Parecería como que es un material difícil tolerar. Y si además es un material que se tiene que trabajar años con él, y peor si es de forma obligatoria. “Para qué ibas a robar cemento. No te lo puedes llevar como mercancía robada, sólo como una incómoda suciedad.” Si se trabaja en una oficina, se roba la papelería, pero un albañil difícilmente puede robarse cemento.  Esto no quiere decir que robar sea lo más apropiado, pero en momentos de hambruna, cualquier cosa es buena, aunque sea robada, bueno, siempre y cuando sirva para comerse.
Nunca había reparado que en situaciones de extremo aislamiento y soledad, los seres humanos hacemos lo posible por sentirnos acompañados. ¿No podemos estar solos? No creo. ¿Es parte de nuestra condición humana? Tal vez, sí. Si estamos completamente solos, humanizamos a los objetos o animales para estar acompañados. Damos atributos de que las cosas no tienen, por ejemplo:  
“Pero el cemento se dispersa, es un derrochador, y con nosotros avaricioso hasta decir basta. Vivimos tal como quiere el cemento. Es un ladrón, es él el que nos ha robado, no nosotros a él.  Pero, además el cemento,  el cemento de vuelve odioso. El cemento siembra la desconfianza al dispensarse, el cemento es un conspirador.”(p. 39)
La soledad nos puede llevar a grados delirantes. He ahí, tal vez, lo difícil de estar solos. Decimo: aprende a disfrutar tu soledad. Pero la verdad es que la soledad continua es triste. ¿Cómo aprender a estar solos? ¿Cómo sobrevivir en un campo de concentración estando solos? Sí, estamos acompañados, pero en realidad estamos solos. Ya no digamos en nuestra gran ciudad, en donde somos tantos, pero muchos (si no que la gran mayoría) solos.