lunes, 27 de agosto de 2012

Fin de Un mundo feliz


Día 167
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Huxley, Aldous: Un mundo feliz. Madrid, El mundo (Millenium), 1999.


Todos queremos ser felices, lo que signifique esta palabra es algo tan difícil y complejo como la vida misma. Aunque en este libro, que termino ahora, la felicidad es:


“[…] Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea, y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto; está a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposas, ni hijos, ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas pueden obrar de otro modo que como deben obrar. Y si algo marcha mal, siempre queda el soma.[…]” (p.246)


Así es, una felicidad en donde las personas son controladas y programadas para lo que tienes que hacer y vivir, en donde no hay retos porque no son necesario porque todos tienen lo que necesitan.


Si para tener un mundo feliz, una vida feliz, en necesario suprimir las relaciones interpersonales, lo lazo amoroso o familiar, olvidarnos de los sentimientos y evadir la realidad drogándonos (porque eso es lo que se le llama el soma en este libro de manera ficticia) ¿Estarías dispuesto a hacerlo de esta forma? ¿Crees que todas nuestras preocupaciones, molestias y envejecimiento es lo que nos lleva a la infelicidad? O ¿no será a caso lo que nos hace apreciar las alegrías, bienestar y juventud? ¿Será posible un mundo en donde sólo reine lo agradable y no su contrario?


Este estupendo libro nos deja abiertas muchas preguntas, muchas cuestiones que pensar y reflexionar sobre nuestros sentimientos, ideas, sensaciones, la sociedad, religión… Una lectura que bien vale la pena realizar. Yo por lo pronto, puedo decir que me quedo con mi realidad, porque no le apuesto a Un mundo feliz, por lo menos no a costa del precio que se paga al final de esta novela.[1]





[1] La ilustración mostrada fue tomada de http://venividivici777.blogspot.mx/2011/11/un-mundo-feliz-huxley-prolegomeno-para.html

domingo, 26 de agosto de 2012

Encuentros casuales


Día 166
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Huxley, Aldous: Un mundo feliz. Madrid, El mundo (Millenium), 1999.




En nuestro texto, que nos plantea un mundo de Ciencia y Ficción, realizan programaciones mentales para todos los sectores de la sociedad, para ser lo que les toca ser. En el caso de lo que conocemos como las sexo servidoras, son también programadas para ser deseadas como meta de su vida el ser asediadas, cortejadas y llevadas a la cama. Para eso son programadas no para llevar relaciones íntimas duraderas.


“[…]—...para demostrarte cuánto te quiero, Lenina —estalló John, casi desesperadamente.
Como muestra de su exaltación interior, la sangre tiñó las mejillas de Lenina.
—¿Lo dices de veras, John?
—Pero no quería decirlo —exclamó el Salvaje, uniendo con fuerza las manos en gesto agónico—. No quería decirlo hasta que...  Escucha, Lenina; en Malpaís la gente se casa.
—¿Se qué?
De nuevo la irritación se había deslizado en el tono de su voz. ¿Con qué le salía ahora?
—Se unen para siempre. Prometen vivir juntos para siempre.
—¡Qué horrible idea!
Lenina se sentía sinceramente disgustada.”(p.214)

 
Así que en una posible sociedad así los pensamientos no son de amor, sino de excitación; esto lo podemos notar en la anterior cita, en donde se le presente remotamente la idea de matrimonio a la protagonista, y ella al ser programada para complacer sexualmente, no le encuentras sentido a lo que le pide.


Si vemos a nuestra realidad, podemos darnos cuenta que también existe un grupo de personas, que no tiene que ser forzosamente sexoservidoras, que dicen desear sólo experimentar, divertirse, pasar el rato bien y se relacionan con personas que no conoces o que acaban de conocer en alguna fiesta o antro. Así que creo que la única forma de no buscar relaciones con lazos sentimentales, es de la manera que acabo de explicar: no involucrando sentimientos, sólo dejarse llevar por el plano sexual y de esta forma sólo quedará en la satisfacción de ello pero no en la búsqueda de relaciones afectivas duraderas.[1]












[1] La ilustración mostrada fue tomada de http://www.terra.com.mx/mujer/fotos/29213/Mitad+de+mexicanos+padecen+disfuncion+erectil.htm

sábado, 25 de agosto de 2012

Celos


Día 165
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Huxley, Aldous: Un mundo feliz. Madrid, El mundo (Millenium), 1999.


Entre los sentimientos que podemos llegar a experimentar con relación a los demás son: los celos[1]. Seguramente al leer esta palabra lo asociaste con novios, esposos, amantes… pero no sólo sienten celos los enamorados, también entre amigos, compadres, hermanos, primos, etc. 



“[…]Helmholtz y el Salvaje hicieron buenas migas inmediatamente. Y con tal cordialidad que Bernard sintió el mordisco de los celos. En todas aquellas semanas no había logrado intimar con el Salvaje tanto como lo logró Helmholtz inmediatamente. Mirándoles, oyéndoles hablar, más de una vez deseó no haberles presentado. Sus celos le avergonzaban y hacía esfuerzos y tomaba soma para librarse de ellos. Pero sus esfuerzos resultaban inútiles; y las vacaciones de soma tenían sus intervalos inevitables. El odioso sentimiento volvía a él una y otra vez”(p.205)



A mí sí me ha pasado, y seguramente también a ti, que tengo una amig@ con quien me identifico más que con otros, en todos los aspectos: platicamos, nos divertimos, compartimos aficiones, secretos y hasta enojos, y por cuestiones de la vida nos separamos, y de pronto ya tiene otro u otros amigos, entonces uno ya no es el centro de atracción. Lo que se provoca inevitable en ese momento es una ráfaga de celos, como le pasa al personaje en esta obra, que nos hacen sentir un remolino de emociones. ¿Para qué sirven los celos? ¿Por qué los sentimos? Si alguien lo sabe, que me lo explique.[2]











[1] Para leer un poco sobre los celos se puede visitar la siguiente dirección http://es.wikipedia.org/wiki/Celos
[2] La ilustración mostrada fue tomada de http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Jealousy_and_Flirtation.jpg?uselang=es

viernes, 24 de agosto de 2012

Educación ante la muerte


Día 164
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Huxley, Aldous: Un mundo feliz. Madrid, El mundo (Millenium), 1999.



Momentos en la vida, de todo ser humano, conlleva nacer, crecer y morir, pero lo único que no respeta el orden cronológico es precisamente la muerte. Tal vez por ello dicen los padres, que por desgracia han visto morir hijos, que no es algo lógico, normal. Pero si analizamos esto, nos daremos cuenta que la muerte es algo de lo cual no podemos gobernar, algo inevitable.


 “[…] El condicionamiento ante la muerte empieza a los dieciocho meses. Todo crío pasa dos mañanas cada semana en un Hospital de Moribundos. En estos hospitales encuentran los mejores juguetes, y se les obsequia con helado de chocolate los días que hay defunción. Así aprenden a aceptar la muerte como algo completamente corriente.”(p.189)


El pensar en la muerte, en padecer un duelo, no es cosa sencilla para nadie. Nuestros hábitos y costumbres cotidianos, lo que hacemos y las personas que vemos, nos hacen sentir la pérdida a flor de piel. Pero si además somos conscientes de que no tenemos una educación sobre los sentimientos, no quiere decir que nadie pero por lo menos yo no conozco a muchos que la hayan tenido, este momento se hace más difícil. 


No creo que el llevar a un niño desde edad muy temprana a ver gente morir lo lleve a desensibilizarlos, ni creo que sea lo mejor ocultarle a los niños estos momentos de la vida, también tienen que ser partícipes de los duelos, la cuestión sería cómo y en qué momento.    [1]









[1] La ilustración mostrada fue tomada de http://www.elmundo.es/blogs/salud/profesionsanitaria/2011/10/04/morirse-de-catalanismo-agudo.html