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martes, 26 de marzo de 2013

Fin de La travesía


Día 365+13
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.



Todo lo que emprendemos en la vida requiere esfuerzo, no importando si es algo pequeño o grande, importante o no, largo o corto, porque esto es parte de las misma leyes de la materia, no debemos olvidar que somos materia y requerimos aplicar un esfuerzo hasta para levantarnos, caminar, hablar, respirar, etc.


"- Nos has demostrado que el esfuerzo, sí es firme y constante, acaba por dar resultados -dijo Enrique."(p.160)


Yo he aprendido con este reto a lo largo de un año, que lo dicho en la anterior cita es verdad. Por momentos sentía que no tenía fuerzas para leer y escribir, por un día difícil o mucho cansancio, pero pensaba en que era algo que me puse como meta, nadie me lo impuso, y que por ello debía esforzarse.


El consejo que te puedo dar es que si decide emprender algún reto, lo hagas no pensando en el esfuerzo que conlleva, ni adelantándose al fin del mismo, porque entonces sentirás un eterno tedio; ahora que si corres el riesgo, con suerte te pase lo que a mí y desees continuar.[1]





[1] La imagen fue tomada de http://lewismccaine.wordpress.com/2011/03/05/%C2%BFesfuerzo-has-dicho/

lunes, 25 de marzo de 2013

Comunicación egoísta


Día 365+12
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.



Somos seres sociales, pero ¿por qué en muchas ocasiones deseamos estar solos? No platicar con nadie, estar en aislados. Pero si esto es algo que deseamos con frecuencia a lo mejor ya es un problema de depresión, aunque no necesitar ser un problema de este tipo para desearlo, porque puede ser que estemos acostumbrados a realizar actividades solos, como la lectura o escritura. Pero esto es una cosa y otra muy distinta el ignorar a las personas, como todos lo hemos hecho alguna vez, al estar platicando, aunque también es una manera de estar solos.



" [...] Los hay que escuchan solamente un poquito, antes de introducir su propia experiencia en la conversación. Son los que digan lo que digan, siempre te cortaran para explicarte su visión del tema [...] Es la gente que siempre habla de sí misma." (p.139)



Habría entonces que distinguir, según la cita, entre los que escuchan medias y los que de plano sólo hablan de ellos mismos todo el tiempo. Tanto unos como otros pueden ser que estén cansados, distraídos o confundidos y busquen  alejarse de hablar. O de plano habrá quién ignore por egocentrismo.



Yo propongo que el día que charles conmigo sí detectas que sólo hablo de mí, me lo haga saber para tratar de remediarlo lo más pronto posible y así mejorar mi comunicación y librarme del egoísmo. [1]





[1] La imagen fue tomada de http://psicologia.laguia2000.com/general/el-egoismo

domingo, 24 de marzo de 2013

Nuestro entorno


Día 365+11
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.


El viernes tuve un suceso que me llevó a platicar ahora sobre este tema, gracias a que también el libro me da pie, porque seguramente es algo que a ti te ha sucedido. Caminando rápidamente por la banqueta, todo se conjuntó, pero no de forma precipitada, a que rosara con la bolsa de un señor que iba saliendo de una tienda. Yo continué caminando y para cruzar la calle, el señor me empezó a reclamarme verbalmente. El alegaba que yo me le había aventado, que ya éramos tantos y que por ello yo al ser mujer debería de respetar más.

“ […] No podemos cambiar nuestro entorno, por más que lo queramos. Somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a medida que vamos navegando por la vida, para no perder nuestro rumbo..." (p.85)


Al continuar caminando, después de dicho incidente, me puse a pensar en lo que había pasado, en si era verdad que yo había agredido intencionalmente al señor, cosa que obviamente no fue así, y curiosamente cuando releí esta cita y pensé que esto, tal vez, es lo que le pasa al señor. Imagino que si él tenía tiempo viviendo por la zona, hace algunos años era más tranquila, porque sentí que el señor me estaba sermoneando, y esto sólo puede ser cuando creemos que nuestro entorno no es como queremos y que creemos que tenemos el poder, o debemos tenerlo, para cambiarlo.

Después sentí pena por el señor porque el vivir en un lugar que ya no es como queremos, ha de ser muy  incómodo y molesto, pero al final, como lo pudimos leer en la cita, no está en nuestro poder el cambiar el entorno, y no es que nos conformemos con nuestro rededor, pero sí hay cosas que salen de nuestras manos. Por ello creo que es mejor dominarnos a nosotros para poder predicar con el ejemplo para no caer igual o peor, porque si no podemos cambiarlo sí podemos mejorarlo con nuestras actitudes.[1]










[1] La imagen fue tomada de http://gemuxi-to.blogspot.mx/2011/04/instrumentos-para-analizar-el-entorno.html

sábado, 23 de marzo de 2013

Sólo recordar


Día 365+10
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.



¿Por qué miramos al pasado? ¿Por qué, en muchas ocasiones, lo vivido creemos que es mejor, o peor según el caso, que el presente? Como el propio nombre lo indica, cuando volteamos al pasado, miramos a lo que ya pasó. El pasado no es el ahora, sino dejaría de ser pasado, pero tampoco es el futuro; es lo que fue y no puede cambiar, para bien o para mal, y que por más que lo quisiéramos de regreso es no es posible que así sea.


“-Cuando uno mira atrás –comenzó diciendo-, siempre tiene la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tendemos a idealizar los momentos vividos, pero muchas veces los recuerdos no son realistas. Eso sí, tiene la virtud de desmoralizarnos rápidamente." (p.74)


Lo único que tenemos es nuestro presente, y este en cuestión de segundos deja de ser eso para ser parte del pasado; por ejemplo, el acto mismo de  escribir en las primeras líneas, en este momento ya son parte del pasado, que acaba de irse en segundos. Así es todo, lo que ahora es, en un abrir de ojos, se convierte en lo que fue.


Pienso en el típico ejemplo donde muere el familiar y se llora por lo que fue, por lo que no se hizo en el momento. En este ejemplo, como en muchas otras cosas de la vida, si lo pensamos fríamente, de nada sirve traerlo a nuestro presente porque entonces perdemos el ahora por lo que fue. En lugar de pensar en lo que es ahora, si nos aferramos al pasado, entonces dejamos de vivir para sólo empezar a recordar. El problema no es recordar, sino sólo vivir para recordar. [1]










[1] La imagen fue tomada de http://www.ikerjimenez.com/noticias/podemos-viajar-al-pasado-sin-cambiar-el-futuro/index.html

viernes, 22 de marzo de 2013

El por qué de este comportamiento


Día 365+9
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.



El saber por qué actuamos de cierta forma es algo que en muchas ocasiones ni nosotros mismos entendemos. El estar contentos, tristes, apáticos, etc. hace que llevemos nuestra vida como queremos o tal vez no, pero no somos consciente en muchas ocasiones de ello.


"-Todos nuestros actos tienen un motivo -dijo Enrique-. Un trauma, el estrés, el miedo, las responsabilidades... pero ello no justifica que nos dejemos llevar. Las emociones deben ser una ayuda, caminar con nosotros, no en nuestra contra." (p.66)


Hay una frase que me gusta decir: entiendo está actitud, pero no la justificó. Con esto quiero expresar que sé ponerme, o por lo menos lo intentó, en el lugar de los demás, puedo ponerme en sus zapatos, aunque no siempre este de acuerdo con su actuar porque el ser humanos tenemos la capacidad de elegir el cómo tomamos los retos que nos pone la vida, y no con ello quiero decir que yo sea perfecta ni mucho menos, sólo que puedo tener un juicio  imparcial.


A mí me encantaría saber sacarle el mejor provecho a mis emociones, por suerte no soy perfecta, ni pretendo serlo, pero el intento lo hago.[1]








[1] La imagen fue tomada de http://miriamrochadiaz.wordpress.com/psicologia/la-conducta/

jueves, 21 de marzo de 2013

¿Compartes?


Día 365+8
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.


¿Por qué en algunas veces no queremos compartir nuestros conocimientos? Habría que distinguir entre los factores exteriores e interiores. Respecto a los primeros no cabe duda que hay personas que nos dan confianza para ello, pero hay otras que sabemos que no tienen buenas intenciones. Pero por el lado interno, podemos tener sentimiento injustificado como la envidia o el egoísmo.


"[...] -Cosa que sucede a menudo -dijo Javier-. He conocido a tanta gente que se niega a explicar a los demás en qué consisten sus funciones... por miedo a que les pisen su terreno.[...]" (p.51)


Sí podemos ayudar a alguien con un poco de lo que sabemos, aunque sea sólo por curiosidad, debemos intentarlo porque el buen o malo uso que se le de, ya no depende de nosotros, y sí podemos engrandecer nuestra capacidad de dar a los demás, y no precisamente dinero.


Claro que existen personas que sólo tienen intereses egoístas pero sí todos nos manejamos de está manera, lo único que provocamos será desconfianza de unos contra otras. Decidir como convivir es decisión de cada quién.[1]






[1] La imagen fue tomada de http://godieboy.com/2011/07/compartir-conocimientos.html

miércoles, 20 de marzo de 2013

Más vida al tiempo


Día 365+7
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.


Los seres humanos somos expertos en quejarnos por todo: de nuestro nombre, del ruido, del silencio, el tráfico, la comida, la familia, etc. Casi siempre es así, una de las quejas más recurrentes, paro los que vivimos en las grandes urbes, es el que no tenemos tiempo. Y, curiosamente en la vida diaria, cuando tenemos vacaciones, muchos no saben qué hacer con dicho tiempo. Es una gran contradicción pero así es. Por desgracia esto se toma cual pretexto también para todo. Por ejemplo: no voy al Dr. porque no tengo tiempo ni para ver a mis hijos, mucho menos para estudiar o visitar a mis abuelos, con trabajos y me da tiempo de dormir y a veces ni eso. ¿Seguramente has escuchado algo parecido a esto, verdad?



"[...] No es poner más tiempo a nuestra vida - porqué el tiempo.es limitado-, es poner más vida a nuestro tiempo... Dedicarnos a lo que hacemos con ilusión. [...]" (p.51)



Claro que al vivir en la ciudad el tiempo pasa más rápido, o más bien creemos que pasa así, porque ese es el ritmo que marcamos nosotros mismos. La naturaleza tiene sus ciclos, pero la forma en que vivimos en ellos es lo que hace la diferencia entre unos y otros.


Podemos estar exigiendo tiempo todo el tiempo, pero este no llega a nuestra voluntad. Lo que sí podemos hacer con el tiempo es mucho, y no refiriéndome a cantidad sino de calidad. ¿Qué tanto valoramos  nuestra vida que transcurre en este preciso tiempo?[1]


























[1] La imagen fue tomada de http://dimeloenverso.blogspot.mx/2011/12/el-tiempo.html

martes, 19 de marzo de 2013

Cuerpo presente, mente ausente


Día 365+6
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.


Continuando con aquello de los proyectos que hacemos y empezamos a realizar, ¿qué pasa cuando no podemos continuar, o sentimos que no somos buenos en eso que decidimos hacer? Recuerdo que hace algunos años (aún ahora me pasa pero ya es menos) cuando empezaba a leer, sentía que no era lo mío, que no comprendía nada y por lo tanto se volvía algo tedioso y aburrido, pero la nota trascribo a continuación, me hizo pensar que en muchas ocasiones esto es precisamente me pasó y seguramente a los demás también, no sólo con la lectura, sino con cualquier actividad que realicemos:


"Hay que hacer las cosas, como decía un amigo mío que es profesor, ¡no de cuerpo presente y de mente ausente! [...]" (p.49)



Seguramente te sentirás identificado con el siguiente ejemplo: Tomas ese libro que tienes la buena intención de leer, desde hace varios meses o hasta años, un día que tienes un poco de tiempo dentro de las múltiples actividades diarias, preparas todo para que haya intervenciones, te sientas en un sillón cómodo y cuando plácidamente empiezas la lectura, lees pero no lees porque por la mente empiezan a pasar mil y un ideas que van desde pendientes, chistes, preguntas, dudas, etc. Así que después de dos o tres intentos por concentrarte no logras hacerlo y terminas dejando para otro día la lectura.


Esto es precisamente lo que nos pasa cuando sentimos que algo no lo hacemos bien, nuestra mente no está en lo que tenemos que estar. Permitimos que las preocupaciones, pendientes y compromisos se adueñen de nuestro ahora, de los pensamientos. No es que no tengamos la capacidad para realizar lo decidió, pero no tenemos toda nuestra atención en ello, y esto hace la gran diferencia. ¿Qué podemos hacer para que nuestra mente no permita que pensamientos distractores nos roben en ahora? Hay varios métodos, yo intento hacerlo consciente y en el momento en que me descubro distraída, empiezo de nuevo. ¿Tú cómo lo logras?[1]



















[1] La imagen fue tomada de http://teoriassociologicasunolosclasicos.blogspot.mx/2010/11/cambio-horarios-atencion-roberto-von.html

lunes, 18 de marzo de 2013

Inicio de La travesía


Día 365+5
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.


¿Cuántas ideas que has tenido las has llevado al plano de proyectos, los has iniciado y terminado? A lo largo de mi vida he hecho muchas cosas, pero siento que pocas he terminado. De hecho es algo que es parte de mis demonios, porque aún tengo cosas inconclusas, como mi titulación, que no sé en que momento podré terminar, o me decidiré a concluir; aunque también tengo otras que poco a poco he podido ir culminando con esfuerzo. Pero creo que no me pasa sólo esto me pasa a mí, porque he conocido a algunas otras personas que sufren de lo mismo, pero también a otras que no.


"[...] Uno a uno, fue repasando los muchos proyectos que, a los largo de su vida, había iniciado con ilusión y energía y que, sin embargo, nunca había llevado a término. Siempre, invariablemente, se interponía en el camino un proyecto más apetecible, que le hacía desviar la atención hacia otro lado. [...]" (pp.31-32)


La frustración es lo primero que nos ataca cuando no podemos, o queremos, concluir alguna idea, porque sentimos que no somos buenos o capaces de hacerlo, pero esto no es así. Como dice este libro, debemos ser responsable de nuestros actos y terminar con lo que empezamos, y yo diría que no importando si es grande o pequeño.

El no permitir que nos domine nuestro impulsos, nos llevará a no tomar proyectos de nos parecen muy tentadores, pero que en muchas ocasiones no están, de forma inmediata, a nuestro alcance sino por medio de pequeños pasos para poder llegar a la meta final. Así que demos pasos, aunque sean lentos o cortos, para llegar a nuestras metas.[1]



















[1] La imagen fue tomada de http://www.planetadelibros.com/la-travesia-libro-4914.html