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lunes, 10 de marzo de 2014

Diferencias de edades, escolaridad o cultura ¿separa a los enamorados?

Día 365+363
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




¿Te casarías con una persona de tu mismo género? Esto claramente es según la preferencia sexual que se tenga, pero ¿te casarías con alguien más chico o más grande que tú? O ¿Si tienes una licenciatura lo harías con alguien que sólo tiene la primaria? O ¿Si eres rico con un pobre o viceversa? Las respuestas a todas estas preguntas también depende de lo que se elija, pero no debemos olvidar que nuestras elecciones están mediadas por lo que nos enseñaron, y en último caso decidimos creer, que deben ser las cosas. Por ejemplo: no es mal visto que un hombre mayor se case con una joven, pero no pasa lo mismo a la inversa.



“[…] La diferencia de sexos implica a menudo diferencias de edad, de educación, de situación, que no permiten ningún entendimiento real: aunque familiares, los esposos son, no obstante, extraños. […]” (p.430)



Yo creo que el mayor obstáculo para que las parejas disparejas, por llamarlo de alguna forma, sean realmente estables y alcancen la felicidad es la educación moral misma, porque si una pareja que compaginan bien, pero por ella ser mayor no aceptan ellos mismos dicha unión, entonces se está poniendo por delante los prejuicios sociales. Ahora, si pensamos en que sí somos seres individuales, distintos y únicos es de esperar que habrá cosas en las que definitivamente no estaremos de acuerdo, pero habrá otras en las que sí lo estaremos, y aquí sólo dependerá de si decidimos estar juntos con dicha persona o no, no por lo que nos dijeron que no teníamos que hacer, sino porque es algo que no nos he conveniente, ya que  el nivel académico y cultural o no es lo que primeramente separa a los enamorados. [1]











[1] http://laslecturasderuthsierra.blogspot.mx/2014/03/origen-de-los-roles-machistas-en-el.html

sábado, 17 de agosto de 2013

Nuestras aparentes diferencias entre hombres y mujeres

Día 365+157
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







Si los hombres y las mujeres pertenecemos a la misma especie, entonces ¿por qué parecemos, en muchas cosas, que somos totalmente diferentes? Claro está que compartimos rasgos específicos, como caminar erguidos, los mismos sentidos, etc. Y que la diferencia, además de los genitales, es realmente mínima. Pensemos en hombres que parecen mujeres y mujeres que parecen hombres, y seguramente comprenderemos que estando los genitales ocultos, bien podemos confundirnos.



“Y en verdad basta pasearse con los ojos abiertos para comprobar que la Humanidad se divide en dos categorías de individuos cuyos vestidos, rostro, cuerpo, sonrisa, porte, intereses, ocupaciones son manifestaciones diferentes. A caso tales diferencias sean superficiales; tal vez estén destinadas a desaparecer. […]" (p. 17)




Pero, como bien lo dice nuestra autoras, hay diferencias que son a simple vista detectables, como el que las mujeres se pinta, los hombres no, las mujeres llegan a usar  vestido, los hombres no, etc. Así que lo que podemos ver que nos hace realmente diferente a los hombres y las mujeres, no es tanto nuestra composición genética, por lo menos a simple vista, sino agregados como la ropa, el comportamiento, las actitudes, etc. ¿Será que entonces nos creemos más diferentes de lo que en realidad somos en nuestra esencia? [1]