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martes, 25 de febrero de 2014

¿Casado=amor?nemo

Día 365+350
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Después de que una pareja se conoce, se conquistas, se enamoran y quieren estar juntos ¿el paso siguiente es el matrimonio? Si estamos en una familia conservadora, diría que sí. Pensemos en una chica que está perdidamente enamorada y que espera el momento en que su novio le “demuestre” dicho sentimiento con la entrega del clásico anillo de compromiso, como muestra del amor que profesa, y si este no llega entonces cree que no la aman de verdad. Pero ¿en realidad el matrimonio es la culminación del amor?¿Garantiza la fidelidad y lealtad de la pareja?



“[…] amar no es casarse y que resulta dificilísimo comprender cómo el amor puede convertirse en deber. […] ”(p.391)



Por supuesto que el matrimonio no garantiza ni la fidelidad, ni la durabilidad del amor. Aquellas personas que dicen que sus parejas ya no los aman y se refieren en realidad a que no  sus esposas ya no los atienden, dieron ese salto que menciona la anterior cita, dando pasaron del amor al creer que ellas les deben atender, tolerar, obedecer. Los deberes como esposos son como esposos, y no necesariamente represente, o demuestra, si se aman o no porque bien sabemos que estar casados no es sinónimo de enamorados. Hay parejas que no están casados pero que siente un amor profundo por el otro, y no por ello debe ser juzgado como menos. [1]


































[1] http://www.fondosni.com/wallpapers-gratis/dibujos-de-enamorados-1/1600x1200.html

martes, 6 de agosto de 2013

Fin de El dueño del Secreto

Día 365+146
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Muñoz Molina, Antonio: El dueño del Secreto. España,
Espasa Calpe, 1999.




¿Cuál es la manera más conveniente de llevar una relación amorosa? Hace algunos años creía que para poder llevarme bien con mí pareja, teníamos que contarnos todo, pero absolutamente todo de nuestra pasado, presente y futuro; porque si esto no lo hacíamos así podríamos caer en las mentiras, y que por ello era necesario tener total y absoluta abertura.



“[…] creíamos fervorosamente en la comunicación imaginábamos que no la amistad ni el amor eran posibles sin una transparencia absoluta, nos desesperaba la dificultad de transmitir lo que sentíamos. Ahora, en algunas veces, yo agradezco exactamente lo contrario, el privilegio de la inviolabilidad, la maravilla del silencio, el derecho a acordarme sin que lo sepa nadie […] " (p. 143)




Ahora sigo creyendo que la verdad debe pesar ante todo, pero también creo, como el personaje principal de esta novela, que en muchas ocasiones se agradece el silencio, y eso que soy muy parlanchina, porque no es lo mismo tener prudencia ante algo que no queremos decir, y que no por esto se vuelve una mentira porque no es mismo callar que mentir,  a “obligar” al otro a contar algo que no desea. [1]