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sábado, 18 de mayo de 2013

Sobre eso llamado Karma


Día 365+66
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.



A veces, en especial en los momentos de largos pensamientos, me pongo a pensar y preguntar si aquello del llamado Karma será verdad. Si pensamos que es una “[…] <<ley>> cósmica de retribución, o de causa y efecto. […][1] entonces podemos decir que claro que existe, independientemente de nuestras creencias religiosas o espirituales, porque toda acción conlleva una reacción, entendiendo por lo tanto que todo acto tiene una consecuencia.



 “-No somos responsables de los Karmas de los demás.[…].” (p.90)



Es difícil de creer que esto pueda ser así, pero es verdad. Cada uno de nosotros es responsable de sus actos, no de los demás. Las consecuencias de nuestros actos, negativos o positivos, son nuestras y de nadie más. Por desgracia en algún tiempo, tal vez no de forma intencional, llegamos a afectar a terceros, como puede ser el caso de los hijos.


Yo deseo de todo corazón el poder deshacerme me todo karma dañino, pero he de confesar que no sé cómo. Algo dentro de mí me empuja a querer salir de todo aquello que me lleva a consecuencias no correctas, pero la verdad no sé cómo deshacer el nudo. ¿Qué hacer? Ya lo había pensado: meditar. [2]








sábado, 12 de enero de 2013

Reacción


Día 305
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Sheldon, Sidney: Si hubiera un mañana,
Buenos Aires, Émece editores (La nación), 2009.



Los cambios son difíciles de aceptar y asimilar, no es fácil encontrar el punto en donde podamos ser libres y felices en todo momento, y en especial en aquellos que implican un cambio de rutina drástico. ¿Qué reacción tendremos al vivir situaciones difíciles que nos hagan salir de nuestra zona de confort? Como la muerte de alguien, el cambio o pérdida de empleo, un divorcio, etc.


“Ernestina estaba intrigada. Tracy ya no era la niña aterrorizada que había entrado veinte días antes en la cárcel. Algo la había endurecido Ernestina quería saber qué.” (p.74)


Muchas personas viven este “duelo”, por lo que están acostumbrados, de esta manera: endureciendo sus corazones; la respuesta a dicha actitud no tiene una cabal explicación, simplemente llega un momento en que las decisiones que tomemos pueden hacer que nos llegue una lucidez ante la vida, a lo que queremos hacer.


Los cambios drásticos son inevitables, hasta cierto punto, pero el cómo tomarlos hacen la gran diferencia que nos distingue como personas. [1]








[1] La imagen fue tomada de http://www.rsexuntadegalicia.com/xornada-accion-reaccion-sobre-responsabilidade-social-empresarial-en-vigo?lang=es