Mostrando entradas con la etiqueta Paul Feranka. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paul Feranka. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de mayo de 2013

Fin de El vidente


Día 365+67
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.



Es una pena tener que dejar un libro inconcluso, como este es el caso, pero preferí regresarlo a su dueño antes del tiempo pensado, porque siempre que creído que es mejor regresar un libro a perder a un buen amigo, y como no lo voy en un buen tiempo es mejor así. Por lo anterior sólo hablaré un poco más sobre la cita de ayer:


 “-No somos responsables de los Karmas de los demás.[…].” (p.90)



Comentaba que creo que una de las formas de tomas conciencia, y control en nuestra vida, en nuestras acciones y elecciones es por medio de la meditación. Creo que de esta forma podremos llegar a corregir o cambiar el rumbo de nuestro karma.


¿Qué es meditar? El personaje principal de esta novela nos da una idea al pasar por varios monasterios, destinados a dicho fin, y en uno de ellos le comentan que tiene que mirar dentro de sí. Permitir que el universo, o dios, le muestren su camino a seguir. Así que creo que meditar significa mirar en nuestro interior. ¿Es esto correcto?  [1]








sábado, 18 de mayo de 2013

Sobre eso llamado Karma


Día 365+66
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.



A veces, en especial en los momentos de largos pensamientos, me pongo a pensar y preguntar si aquello del llamado Karma será verdad. Si pensamos que es una “[…] <<ley>> cósmica de retribución, o de causa y efecto. […][1] entonces podemos decir que claro que existe, independientemente de nuestras creencias religiosas o espirituales, porque toda acción conlleva una reacción, entendiendo por lo tanto que todo acto tiene una consecuencia.



 “-No somos responsables de los Karmas de los demás.[…].” (p.90)



Es difícil de creer que esto pueda ser así, pero es verdad. Cada uno de nosotros es responsable de sus actos, no de los demás. Las consecuencias de nuestros actos, negativos o positivos, son nuestras y de nadie más. Por desgracia en algún tiempo, tal vez no de forma intencional, llegamos a afectar a terceros, como puede ser el caso de los hijos.


Yo deseo de todo corazón el poder deshacerme me todo karma dañino, pero he de confesar que no sé cómo. Algo dentro de mí me empuja a querer salir de todo aquello que me lleva a consecuencias no correctas, pero la verdad no sé cómo deshacer el nudo. ¿Qué hacer? Ya lo había pensado: meditar. [2]








viernes, 17 de mayo de 2013

¿Qué buscamos?


Día 365+65
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.



Cuando sentimos que algo nos falta, algo así como un hueco que no lo llena nada ni nadie y que puede sentirse por días, meses, años o décadas, ¿qué hacer que dicho sentir? ¿Negarlo, afrontarlo? Cuando se es muy joven tal vez este sentir no se haga consciente, porque nuestros pensamientos están en otro lado, pero esto no indica que no se sienta, sólo que no se ve tal claramente como cuando uno es ya adulto, aunque puede ser que pase todo lo contrario, que el joven lo vea claramente y el adulto siga ciego.


“Durante mucho tiempo, Pablo estuvo vagando sin un rumbo fijo, movido por una necesidad imperante de encontrar… no sabía qué, pero esa misma angustia interior era el generador de su continua búsqueda que nada parecía satisfacer.” (p.79)



¿Ir de aquí para allá, nos puede traer la solución de éste dilema? Cuando digo que andar de aquí para allá no sólo me refiero a viajar, sino a hacer una cosa, luego otra y al final una más. Es el acto mismo de probar, experimentar y tal ves encontrar lo que creemos que nos hace falta.  Sé que existen dinámicas de orientación vocacional para ello, pero hasta el momento yo no he descubierto una eficaz. ¿Y tú? [1]







jueves, 16 de mayo de 2013

Damos lo que tenemos


Día 365+64
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.



¿Qué soy?¿Qué doy? No monetariamente sino sentimental y moralmente. ¿Doy amor u odio, alegría o tristeza, tranquilidad o desasosiego, etc.? Si damos lo que tenemos ¿entonces no podemos dar lo contrario?  Si lo tenemos entonces lo podemos otorgar, pero si no, ¿cómo hacerlo?. Pienso en especial en un hijo, son nuestro reflejo, porque si somos acelerados es lo que les damos como imagen y ellos, claro está que nos imitan.


“[…] Además… cada quien da lo que tiene. Unos, profundidad de pensamiento; otros calidad y afecto; tú… tu inmadurez y egoísmo […]” (p.64)


Yo desearía tener más para dar. Quiero ser más serena, menos nerviosa y acelerada. Sé que lo que diré suena como de alcohólicos, pero creo que la única forma de lograrlo es hacerlo consciente con el día a día, sólo por hoy. ¿Pero cómo lograrlo si suelo ser nerviosa? ¿Viendo y copiando a los tranquilos? Creo que podría ser un buen inicio. Así como los hijos imitan ¿por qué no hacer nosotros? Estoy segura que siempre habrá un modelo a seguir. ¿Conoces a uno que me recomiendes? [1]







miércoles, 15 de mayo de 2013

Responsable de los actos


Día 365+63
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.




Recuerdo que hace algunos años pensaba en el por qué de lo vivido, a quién responsabilizar de lo hecho y lo no hecho, no importando si fuera positivo o negativo, y después de algún tiempo, me di cuenta de una verdad que es indudable y digna de aceptar, aunque nada fácil de declararlo así:


“[…] por primera vez, aceptó que él era el verdadero responsable de la vida vacía que había llevado. A él y a nadie más podría culpar por cada acto negativo de su existencia.[…]” (p.63)



No importando la edad que se tiene, porque conozco personas que ya son muy adultas y aún culpan a los demás, por ejemplo a sus padres, de los traumas que le provocó algunas cosas, y no aceptan que en realidad, como dice la cita, ellos son los únicos y verdaderos responsables de sus decisiones. Actualmente, como lo comenté ya hace algunas entradas, a los niños se les permite tomar decisiones pero no siempre se tiene la madurez para ello. De ahí la importancia de dar el poder de decisión según la edad.


Así que creo que debemos procurar ser conscientes con nosotros mismos, y darnos cuenta, por mucha tarea que esto represente, que cada uno debemos y podemos responsabilizarnos de por lo menos los actos que nos afectan. ¿Tarea fácil? Definitivamente no. [1]













martes, 14 de mayo de 2013

Lloviendo


Día 365+62
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.


Que cosas tan más curiosa me pasó ahora. Estaba integrándome a un grupo de lectura en  http://www.shelfari.com/groups/10413/about  leyendo una de las respuestas a la  pregunta ¿cuál es tu momento favorito para leer? Que decía que le gustaba leer cuando llovía, puso el siguiente link http://www.rainymood.com/ entre y me puse a leer para hacer la entrada del día de hoy. La cita dice:


“Horas después en su departamento, Pablo estaba de pie, frente al enorme ventanal de la sala, mirando las gotas de lluvia que resbalaban lentamente por la vidriera, formando, con la luces de los anuncios de los edificios cercanos y los faros de los coches que circulaban por el céntrico boulevard, un juego de destellos multicolores que acaparó su atención, mientras su pensamiento retrocedía inconscientemente a la escena vivida esa tarde[…]” (p.36)



Mi mente también se vio obligada a recordar una escena parecida que yo he vivido, y recodé una de las últimas, donde estoy cargando a mi hijo enseñándole esas gotitas que lentamente caen, como arrastrándose por el cristal. Es tan hermoso verlas pero no mojarse, y lo externo se tornara más claro, más brilloso. Seguramente tú has vivido algo parecido ¿lo recuerdas?  Esta es la maravilla de la lectura, que nos vincula en los momentos menos pensados. [1]













lunes, 13 de mayo de 2013

Machin


Día 365+61
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.



Este libro me ha dado pie a hablar de este prototipo de hombre, como la entrada anterior, porque el persona principal así es: un tipo con dinero pero son ningún tipo de escrúpulo para engañar a las mujeres. Machista, canalla, sin corazón. Pero ¿qué es lo que piensa un hombre así que es una mujer? Un hombre que es capaz de mirar sólo lo que le conviene a él y a sus intereses, sin importarle los demás.



“-¡Ya salió el aburrido de siempre…! Por eso no te hacen caso las mujeres, porque no quieres verlas como son en la realidad, sino como quisieras que fueran. Y al poco tiempo se aburren de ser tratadas como vírgenes en su nicho. […]” (p.24)




Veamos, si un hombre cree que una mujer sólo desea ser tocada, inducida al sexo, sólo ve una parte de todo el paquete, y es cosificada. No dudo, ni satanizo, a las mujeres que sólo buscan aventuras con alguien porque al final si las dos partes están de acuerdo, entonces no hay delito que perseguir; pero si un hombre tiene tatuado en su cerebro que las mujeres son algo y no alguien, entonces a ninguna le dan un trato digno, sino siempre las miran como parte de su propiedad, y las tratan como tal. [1]









domingo, 12 de mayo de 2013

Canalla


Día 365+60
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.



Personas sin escrúpulos hay siempre, pero cuando se tratan de cosas de amor, suelen haber más. Con esto no me refiero al tipo de personas que de manera intencional hacen sufrir al que lo ama, sino aquellos que lo hacen con toda la intención y premeditación del mundo. Por ejemplo, pensemos en  alguien que sabiendo que la chica deseada tiene problemas con el actual novio, aprovecha la situación para “consolarla” y llenarla de halagos y caricias para poder lograr acostarse con ella, como coloquialmente se dice.


“-¿Irme de aquí…? ¿Estás loco…? ¡Pero… si esto es… el paraíso. ¿Acaso no te das cuenta…? –exclamó Pablo escandalizado-. En este lugar estoy encontrando lo que nunca pensé que podía existir: Mujeres, diversión, dinero… ¡Es increíble…! Son unas crédulas que se tragan todo lo que les digo porque casi todas tienen un denominador común: En el fondo son unas pobres mujeres solitarias, tan solitarias como lo fui yo toda la vida. Están ávidas de amor. Y yo se los doy. Cuando me cuentan sus problemas invento lo primero que se me ocurre, y ellas lo creen todo como si fuera su biblia.[…]” (p.23)



Siempre he pensado que nadie tiene derecho a jugar con los sentimientos y la vida de los demás, porque cuando uno da el consentimiento de estar íntimamente con alguien, pero por medio de engaños y artimañas, es cuando se da los verdaderos actos canallas.









sábado, 11 de mayo de 2013

Inicio El vidente


Día 365+59
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Feranka, Paul: El  Vidente. México, Planeta (Serie de Oro), 1992.



Quiero agradecer a Alejandro Treviño por tener la valentía de prestarme este libro, con este es el segundo,  porque como bien sabemos, es una mala costumbre de muchas personas el no regresan los libros que se les prestan, y lo peor es que en muchas ocasiones tampoco los leen, yo espero, aunque sí tengo tres libros para ser exactos, que no he regresado a sus dueños, pero lo haré.
Este nuevo libro, como su nombre lo indica, trata de un vidente, pero ¿qué significa serlo? “Es aquel individuo que presenta una destacada cualidad para ver“[1] bien el pasado o el futuro.



“-¿De modo que me estabas esperando, eh, brujo…?¿Para qué, para robarme unos cuantos pesos leyéndome la mano o viendo mi destino en una bola de cristal…?” (p. 14)



Yo no he conocido a alguien que realmente pueda considerar como un verdadero vidente, que sea capás de decirme algo sobre mi futuro, o ver algo del más allá. Valla, que tenga esta capacidad de mirar más allá de todo, aún del tiempo. Por desgracia sí existen mucho charlatanes, que lo único que esperan es estafar a las personas. ¿Conoces tú a uno? [2]