lunes, 17 de junio de 2013

Policias

Día 365+96
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Al vivir en una situación de extrema desconfianza en una sociedad, por abuso del poder y de robos, el gobierno debería de buscar mejores formas de detener a los reales abusadores y de sanción. Por desgracia,  el hacer un plan de este tipo no es tan sencillo como parecería porque escapa de las manos todas las circunstancias que lo rodea. Por ejemplo, se puede convocar a las personas que se consideren más honestas para este tipo de cargos, pero no va a faltar aquellos que de una forma muy deshonesta, e inteligentes, mientas al respecto y se salgan con la suya.


[…] Los policías se encuentran en la misma sala, vestidos de paisanos, entre los espectadores, de tal manera que no es posible distinguirlos. […]” (p.99)



De entrada me parece una buena idea, como en la cita, que los policías se vistan de civiles, porque de estar forma tendrían la facultad de intervenir en el momento en que se está observando, por ejemplo, un asalto. Pero por otro lado también sé que si estos policías, que no reconoceríamos por su vestimenta como estamos acostumbrados, no tienen verdaderos valores, es fácil que se vuelta una cuestión de abuso, y que no resolvamos en verdadero problema de raíz que es violencia. [1]













domingo, 16 de junio de 2013

Exageración al extremo

Día 365+95
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Decía mi abuelita que sinónimo de ser pobre no es ser cochino, y yo diría que sinónimo de ser rico no lo es de ser exagerado. A lo que me refiero es que así como tenemos la idea de que las personas con pocas probabilidades económicas suelen ser sucias, desordenadas, descuidas, también llegamos a creer que los ricos son todo lo contrario. Yo creo que todas estas creencias son sólo eso, creencias mal fundamentadas  porque no siempre las cosas se aplican de esta forma. Lo que sí creo  es que hay personas, con o sin dinero, que llegan a caer en la exageración extrema y absurda, como en la siguiente cita:


[…] A ver, levantad la ropa. Dejaron las sábanas al descubierto.
-Más, más, que se vea bien. Quitad las almohadas y las fundas. Levantad el colchón.
Dieron la vuelta a todo. La abuela lo examinó atentamente.
-Por lo menos no hay chinches. ¡Que quiten toda la ropa! Que pongas mis sábanas y mis almohadas […]” (pp.94-95)



¿No te parece pedantería total? Porque yo puedo comprender que las personas que son consciente de las enfermedad que pueden producir el uso de unas toallas mal lavadas, o acostarse entre sábanas con orines de ratas, decidan tomar precauciones al respecto, pero cuando toman medidas tan extremas como en el caso de la cita, entonces creo que ya no es cuestión como la anterior, sino pedantería que no tiene que ver ya el tener o no dinero, ser limpio o no. [1]
















sábado, 15 de junio de 2013

Una cuestión de herencia

Día 365+94
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



El dinero es una de las cosas que más puede corromper al hombre, y cuando se trata de herencias, la cosa aún es más complicada. Familias enteras se llegan a separar por uno cuantos bienes o dinero. Por desgracias no falta el que esté esperando que algún familiar muera para hacerse de algún beneficio monetario e inmobiliario. Seguramente pensarás que esto es frívolo e interesado, y efectivamente sí lo es, pero todos sabemos que esto, ¡claro que pasa en la vida!



“- Por esa vieja bruja de Moscú que no acaba de morirse y la noticia de cuya muerte esperan recibir por telégrafo.
-Sí, claro; todos los intereses confluyen en ella. ¡Todo el asunto está en la herencia! Si la herencia llega, el general podrá casarse, […]” (p.80)



Esperar a recibir una herencia  para llevar a cabo algún plan, es una de las cosas más viles que podemos hacer en la vida, porque como bien se dice lo mal ganado es mal gastado.  De aquí la importancia de tener otro tipo de mentalidad, donde estemos dispuestos a hacernos un patrimonio por nuestro propio esfuerzo y no por el ajeno, pero es indudable que siempre habrá casos así.[1]












viernes, 14 de junio de 2013

Embrujado para actuar

Día 365+93
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Lo que hacemos con nuestra vida, y en la vida misma con los demás, tiene que ser un acto libre pero a la vez asumiendo las consecuencias de dichos actos. Para ello debemos ser conscientes de lo que realizamos y estar atentos a no regarla, como diríamos coloquialmente. Pero ¿qué pasa cuando no es así? ¿Cuándo le echamos la culpa a los demás de todo lo que nos pasa?


“[…] Polina me había tratado con tanta crueldad, empujándome ella misma a tan estúpido camino, que sentía vivísimos deseos de llevar las cosas adelante hasta el punto, que ella misma me pidiese que me detuviera. Mi chiquillada podía acabar por comprometerla. […]” (p.63)


Caso típico donde el enamorado, que no es correspondido, hace una serie de tonterías para llamar la atención,  como muchos que están enamorados, pero en el momento en que las cosas no resultan como las tenía pensadas, entonces le echa la culpa a la otra persona de lo que realmente él hizo.  


Cuando leí esta parte del texto, me fue inevitable soltar una sonrisa porque, como les comenté anteriormente, es común escuchar a alguien que se escusa de sus actos apelando a que tenía algo así como un embrujo que no le permitió actuar libre, justificación bastante tonta diría yo.[1]











jueves, 13 de junio de 2013

Sin autodominio

Día 365+92
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Los seres humanos vivimos actuando, y actuamos viviendo. Pero este actuar 
va cambiando de edad en edad, por ejemplo, cuando somos muy pequeño jugamos con plastilina y cuando ya somos grandes jugamos a los novios.  Pero, ¿qué es lo que nos hace actuar de una forma y no de otra? es comprensible que cuando se es muy joven se cometen errores que en muchas ocasiones no son intencionales sino parte de la inexperiencia.  ¿Qué pasa cuando somos adultos? ¿También se puede justificar un error, con los mismos argumentos que cuando se es joven?



“[…] Últimamente, durante estas dos o tres semanas, no me he sentido bien: nervioso, irritable, sumido en todo género de fantasías, hay ocasiones en que pierdo por completo el dominio de mi mismo. […] (p.59)



Si pensamos un poco en la cita anterior, podríamos decir que está al punto de la locura este personaje, porque es movido por algo ajeno a él, desde adentro, algo externo y carece de autocontrol. Seguramente has oído el discurso utilizado en algunas ocasiones para explicar, por ejemplo, el actuar de un presidiario que mató a su novia,  diciendo que fue presa ciega de su ira.[1]










miércoles, 12 de junio de 2013

Loco enamorado

Día 365+91
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Que bien se siente estar enamorado de alguien pero este estado no siempre es el mejor, porque se dice que los que son víctimas de este mal, también tienen algo de locura y de irracional. Esta  serie de sentimientos encontrados, que muchos no sabemos aún cómo explicar exactamente, es un torbellino de emociones.



[…] Cuando estoy arriba, en mi cuchitril, con sólo recordar e imaginarme el rumor de su falda, siento deseo de morderme las manos. ¡Por qué se enfada conmigo? ¿Porque digo que soy un esclavo? ¡Aprovéchese,  aprovéchese de mi esclavitud! […]” (p. 51)



Pero ¿realmente puede alguien estar tan enamorado que pierda toda voluntad sobre sí mismo? esta es seguramente una pregunta que el propio enamorado no se hace, porque al sentirse así, lo único que logra es estar en un estado “hipnótico”, sin voluntad, que en muchas ocasiones es punto clave de abuso para el ser amado. ¿Alguna vez te has sentido tan enamorado que piensas, y sientes, que has perdido toda voluntad propia y que eres capaz de hacer lo que sea por el ser deseada?[1]










martes, 11 de junio de 2013

El dinero

Día 365+90
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



México, como muchos otros países del mundo, está regido por un sistema capitalista donde el intercambio del dinero por bienes es la parte fundamental para su buen desarrollo. Como sabemos, los seres humanos han intentado buscar mejores formas de organización social y económica, pero por el momento ésta es la que predomina la gran mayoría del mundo pero, ¿qué impactos tienen dinero sobre las personas?



“[…] Está bien, sea. Pregunta para qué necesito el dinero. ¿Cómo para qué? ¡El dinero lo es todo!”(p. 48)


No es difícil darnos cuenta, en especial en estos tiempos, que muchas personas se sienten altamente atraídas por gastar grandes cantidades de dinero en artículos no necesarios. Creo que el verdadero problema viene cuando las personas creen que la única forma que tenemos de relacionarnos, con los demás, es por medio del dinero; de ahí la famosa frase de con dinero baila el perro al pensar que esta es la única manera de tener poder. Por desgracia para muchos es así. Así que el dinero como tal, no es el problema, sino el uso que le damos y para qué fines lo utilizamos, o si le damos su verdadero valor justo y no sobrevalorarlo.[1]









lunes, 10 de junio de 2013

Chisme, espiar

Día 365+89
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Sin duda muchas personas somos las que nos dan curiosidad las vidas ajenas, el cómo viven, qué hacen, con quién y de qué hablan por teléfono, cuántas cosas y cómo  las tienes en sus hogares, etc. En pocas palabras, se puede tener gusto por el chisme después de saber dos o tres detalles de la vida ajena
No es de ha gratis que la mayoría de los programas, que actualmente podemos ver en varios canales de televisión, tiene que ver con saber sobre la vida íntima de las personas. Esto que conocemos como chisme, es realmente pura morbosidad.



 “[…] A mí mismos me resulta asombroso y ridículo lo chismoso que me he vuelto. ¡Qué repugnante me resulta todo esto! ¡Con qué placer los dejaría a todos y todo¡ Pero ¿es que puedo separarme de Polina, es que puedo dejar de espiar en torno de ella? El espionaje es su duda algo infame, pero ¿qué me importa?”(p. 35)




Pero si vemos qué es lo que le pasa al anterior personaje en la cita, bien podemos darnos cuenta de que este no es un chisme cualquiera, de los que vemos en los programas que habla de la vida íntima de los famosos, sino que va más allá, es espiar a un ser deseado. ¿No te parece que esto es más un acto de posesión y celos ante el otro? A diferencia del primero que sólo es por interesarse en algo, el segundo desea tener. Cuidado cuando te des cuenta que alguien no sólo te chismea, sino que además te espía.[1]















domingo, 9 de junio de 2013

Mujeres que dan miedo

Día 365+88
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



¿Por qué sentimos miedo ante algo? Porque el miedo es la emoción que nos despierta algo o alguien. Nos es “[…] provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado[…]”[1] Así que cuando creemos que algo es peligroso es cuando se activa este sentimiento.



 “[…] Mademoiselle Blanche es hermosa, pero no sé si me comprenderá si digo que su cara es de las que pueden inspirar miedo. […] Pupilas negras sobre un fondo amarillento, el mirar descarado, los dientes blanquísimos y los labios siempre pintados; y huele a almizcle. […] Su voz es ronca, de contralto.”(p. 34)




Pero ¿cómo es que puede causar una mujer miedo, sólo por su apariencia? Porque en la cita no se describe a una mujer monstruosa sin bella. Me podría arriesgar a decir que no sólo es bonita sino que además es segura de si misma y que refleja un fuerte carácter.  Tal vez es ahí en donde radica el miedo por no ser una copia fiel de lo que se supondría tiene que ser una mujer: callada, tranquila, tímida, sumisa, etc. Si partimos de estos roles, que se supone debemos de cumplir, claro que para un hombre es una amenaza una mujer que no sea como “debería” de ser. Tal vez ahora entiendo porque, afortunadamente, más mujeres dan miedo. [2]














sábado, 8 de junio de 2013

¿Hay una edad para enamorarse?

Día 365+87
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.


Quien afirma que nunca se ha enamorado, miente, porque todos hemos sentido este sentimiento, ya sea por una persona o mascota. Este sentir es parte de la condición humana, como también lo es por ejemplo el sentir dolor. Ahora, se nos ha hecho creer que el amor es sólo presente, o mayormente presente, en los jóvenes, ¿pero qué pasa cuando esto no es así?  





 “[…] ¡Pobre general!, ¡está definitivamente perdido! Enamorarse a los cincuenta y cinco años y tan apasionadamente es, sin duda, una desgracia. […]”(p. 34)



Yo no creo que el enamorarse, a la edad que sea, no es una desgracia, porque, como lo comenté anteriormente, es parte de lo que constituye ser una persona, lo que sí lo es, es de quien se enamore. Si pensamos en el personaje de la cita que tiene más de cincuenta años, y se enamora de una de veinte, creo difícil que ella le haga caso. Entonces ahí sí que es una pena estar enamorado pero no correspondido. ¿No crees? [1]














¿Hay una edad para enamorarse?

Día 365+87
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Quien afirma que nunca se ha enamorado, miente, porque todos hemos sentido este sentimiento, ya sea por una persona o mascota. Este sentir es parte de la condición humana, como también lo es por ejemplo el sentir dolor. Ahora, se nos ha hecho creer que el amor es sólo presente, o mayormente presente, en los jóvenes, ¿pero qué pasa cuando esto no es así?  


 “[…] ¡Pobre general!, ¡está definitivamente perdido! Enamorarse a los cincuenta y cinco años y tan apasionadamente es, sin duda, una desgracia. […]”(p. 34)



Yo no creo que el enamorarse, a la edad que sea, no es una desgracia, porque, como lo comenté anteriormente, es parte de lo que constituye ser una persona, lo que sí lo es, es de quien se enamore. Si pensamos en el personaje de la cita que tiene más de cincuenta años, y se enamora de una de veinte, creo difícil que ella le haga caso. Entonces ahí sí que es una pena estar enamorado pero no correspondido. ¿No crees? [1]














viernes, 7 de junio de 2013

¿Qué nos guía al actuar?

Día 365+86
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.


¿Qué es lo que nos rige cuando decidimos actual de cierta forma? Pensamos en un caso concreto, queremos besar a alguien, seguramente algunos de harán sin pensar, sólo lo harán, pero habrá quienes se pararán en el preciso momento y pensarán en lo que conlleva dicha acción, y muy probablemente no lleguen a hacerlo. Lo que quiero hacer notar es que actuamos según lo dicta nuestra moral  que “[…]son las reglas o normas por las que se rige la conducta o el comportamiento de un ser humano en relación a la sociedad, así mismo o a todo lo que lo rodea […]”[1] y estas no siempre son las mismas de sociedad en sociedad y de tiempo en tiempo, aunque tampoco totalmente distintas, pero sí con sus matices.  


 “[…] Una cosa observaré: últimamente me resulta terriblemente molesto  ajustar mis actos e ideas a una medida moral, sea cual fuere. Era otra cosa lo que me dirigía…”(p. 27)



¿Pero qué pasa, como en la anterior cita, cuando actuamos pero no sobre nuestra moral? Él dice que lo mueve algo más, ¿qué es? Recordemos en título de este libro, El jugador, y precisamente se refiere a esta acción de jugar. Creo que si al actuar sientes molestia con tu moral, es porque seguramente estas actuando desde lo irracional, lo instintivo, como diríamos, llevado por el momento. Imagínate en un casino, moralmente sabes que no debes arriesgar tu poco dinero, no es lo correcto, pero la adrenalina del lugar te hace hacerlo. ¿Correcto? Por supuesto que no, porque no se parte desde lo acorde a nosotros, pero aun así lo llevamos a cabo. Qué extraña la conducta  humana. Tema rico en pensar y discutir, seguramente más adelante tendré otra oportunidad de continuar. [2]