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martes, 18 de febrero de 2014

Cada día más mujeres mexicanas somos trabajadoras ¿por qué?

Día 365+343
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Muchas somos las mujeres que ya trabajamos, pero también son muchas las que no lo hacen. No sé con exactitud cuál sea la estadística aquí en México, sería interesante investigarlo, lo que sí he podido notar –en mi muy reducido número de familiares y amistades- que  aquellas que trabajan no todas lo hacen por el gusto de hacerlo sino por una necesidad de supervivencia, y esto lo he podido escuchar en conversaciones donde reniegan de esta condición, donde se quejan de que sus esposos no trabajan lo suficiente, o no ganan monetariamente lo necesario, para mantenerlas o que el país está tan mal económicamente que se han visto obligadas en salir a buscar.



“[…] Sin embargo, la época que vivimos es todavía, desde el punto de vista feminista, un período de transición. Solamente una parte de las mujeres participa en la producción, y aun ésas pertenecen a una sociedad en la que perviven antiguas estructuras, antiguos valores. El matrimonio moderno no puede comprenderse más que a la luz del pasado que perpetúa.”(p.373)



Cuando una mujer cree que está obligada a trabajar es cuando podemos debelar que tiene valores antiguos sobre el matrimonio, sobre los roles que le toca jugar a las mujeres y los hombres, porque cree que es algo que ellas no debería de hacer,  que no es parte de su destino como mujer, que es injusto. Pero cuando una mujer decide trabajar n como obligación sino por el gusto de hacerlo, de ser autónoma en este aspecto, la situación cambia.


Yo considero que muchas mujeres no han dimensionado la importancia que tiene que una mujer sea libre monetariamente, que esa independencia económica es lo que las puede llevar también a ser libres  social, emocional y psicológicamente. Pero sé que aún las mexicanas estamos en este proceso de transición económica que muchas alcanzarán.[1]



























[1] http://definicion.mx/economia/

domingo, 17 de noviembre de 2013

El papel de las mujeres burguesas

Día 365+250
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Yo me considero casi ignorante con relación a cómo viven, son tratadas y qué papel se les da en una relación de parejas a las mujeres de clase alta económicamente, y digo esto porque yo no he tenido la fortuna, o desdicha, de ser burguesa, pero sí he podido saber de uno o dos casos donde he sido observadora, lejana, del precio a pagar por ser pareja de alguien importante, como un empresario, político, etc. Bien podemos cuestionarnos ¿quién no deseara estar en una situación económica alta, donde hasta los menores caprichos se cumplen?



“[…]En la sociedad burguesa, uno de los papeles asignados a la mujer es el de representar: su belleza, su encanto, su inteligencia, su elegancia, son los signos exteriores de la fortuna del marido, con el mismo título que la carrocería de su automóvil. Rico, la cubre de pieles y alhajas.[…] (p.178)



A las mujeres nos han vendido la idea que  tenemos que estar bellas, presentables, siempre atractivas porque ese es nuestro papel. El de ellos es proveer con lo necesario para dicho efecto. Seguramente habrás escuchado una frase común que dice que no hay mujeres feas sino hombres pobres, así que vamos por la vida buscando a ese príncipe que nos convertirá de sapos a reinas, que nos dará todo lo que nos merecemos; pero el día en que llega, el precio a pagar es alto porque monetariamente podemos tener todo, carros, joyas, viajes, ropa, maquillajes, etc. pero sentimentalmente no y menos si nos se nos da un reconocimiento como persona con deseos y sentimientos, porque al ser tratadas como objeto que debe lucir, representar el dinero del marido, no se puede aspirar a lo otra cosas más que a ello. No quiere decir que en todos los casos sea igual, pero no podemos negar que sí se dan y no solo en las telenovelas. [1]






martes, 23 de julio de 2013

¿Deseo lujos o no?

Día 365+132
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Muñoz Molina, Antonio: El dueño del Secreto. España,
Espasa Calpe, 1999.


¿Por qué será que algunas personas les gustan las cosas costosas: ropa, carros, comida, etc. Y a otras no? Pienso en alguien que nunca podrá comprarse un carro o cabiar porque sus ingresos son mínimos, los necesarios para sobrevivir, ¿cómo podrá comparar y decidir si quiere o no esa vida? ¿Habrá quien decida, con todo uso de razón, lo modesto a lo lujoso?



“[…] No sin remordimiento pensé que yo sí prefería los restaurantes de lujo a las fiambreras y los bocadillos proletarios, pero me guardé mucho de decirlo […]" (p. 84)



Pienso que por desgracia no todos podemos decidir entre querer algo lujoso o no, porque no lo podemos comprar. Pero siento que mucho de esto tiene que ver con lo que pensemos, por ejemplo: si soy rico y tengo todos los lujos, pero me doy cuenta que esto son sólo cosas, puedo dejar todo lo materia a un lado y vivir con lo necesario y modesto; ahora si hay alguien muy pobre, y en algún momento de su vida conoce a alguien adinerado, y despierta en él el deseo y la envidia seguramente haré todo lo necesario para poder darse esos lujos, o pobres que deciden vivir así porque se dan cuenta que los lujos conlleva también unas serie de sacrificios, o adinerados que están dispuestos de pagar el precio de los lujos. Creo que al final esto es más complejo de explicar de lo que pensé. ¿Tú qué opinas?[1]








miércoles, 3 de julio de 2013

Gastando por una afición, por vicio

Día 365+112
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Muñoz Molina, Antonio: El dueño del Secreto. España,
Espasa Calpe, 1999.




¿Te ha llegado a pasar que por comprar algo, que te gusta mucho o te aficiona, has dejado de lado algo básico? Yo creo que todos en algún momento nos apretamos la cartera para poder alcanzar algún gusto, pero cuando el deseo es mayor, podemos llegar aún más lejos, como no comprar comida.


“Podía pasarme semanas sin comer un plato caliente, o caminar kilómetros para ahorrarme las dos pesetas de un billete de metro, pero a lo que no renunciaba nunca era a comprarme un periódico de la mañana y otro de la tarde […]” (p.10)


Pero creo que hay de cosas a cosas que se compran. Puedo entender al personaje de este libro que ahora leo, porque al vivir en una España Franquista y ser un aspirante a periodista, para él es un prioridad comprar el periódico. Pero una cosa es una ilusión, afición, o deseo de tal magnitud que lleve a este tipo de sacrificios, y otra muy distinta a alguien que tiene un vicio como el alcohol, las drogas o el tabaco que gastan grandes cantidades de dinero en ello, pero que a la larga no les dejará nada positivo a su salud. ¿Qué opinas? [1]










viernes, 28 de junio de 2013

Patrón-criado

Día 365+107
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



¿En qué radica la diferencia entre ser un patrón y un criado? Sustancialmente el dinero. Pensemos en una persona de origen humilde que se dedicaba a ser obrero, intendente o campesino y que tiempo después, por el motivo que sea, adquieren grandes cantidades de dinero que los convierte en patrón, ahora manda en lugar de ser mandado.



“Tomé una habitación en el hotel, me encerré en ella y estuve hasta las tres contando el dinero. A la mañana siguiente, al despertarme, ya no era un criado.[…]” (p.179)



Espero no escribir algo confuso al querer explicar lo siguiente: creo que esto de ser criado o jefe, tiene que ver más con sentirse criado o no, porque hay personas que trabajos de bajos ingresos que tiene una actitud como de jefe. Y también me ha tocado oír a personas que sienten que el ser bajado de carga laboral los hace sentirse miserables e infelices. Pero creo que el sentir ante esto depende desde dónde lo miremos, porqué ¿Quién es más criado, el que es mandado por otro, o el que lo es por el dinero?[1]













miércoles, 26 de junio de 2013

Despilfarro

Día 365+105
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



¿Para que usamos el dinero? Para cambiarlo por artículos de necesidades básicas, como alimentos; y no básica, que bien podría ser ropa, maquillaje, juguetes, etc. El dinero se ocupa prácticamente para hacer cualquier tipo de trueque, aunque en algunos lugares, mayormente de la provincia, podemos encontrar aún intercambios en especie, es especial en los días de mercado.



“ […] Todo esto fue, naturalmente, un desvarío y una estupidez Estuve allí poco más de tres semanas y en este tiempo desaparecieron por completo mis cien mil francos.[…]” (p.167)



Pero una cosa es adquirir lo verdaderamente necesario a despilfarrar el dinero. Por ejemplo, pensamos en alguien, como el caso de la cita, que en cuestión de semanas, días y horas es capaz de gastar una suma exagerada en algunos artículos que no son necesarios. Como el caso del alto funcionario, si no mal recuerdo fue el expresidente de la República Mexicana, Vicente Fox, que gastó no se cuento en unas toallas.


No estoy en contra del consumismo,  porque sería mentirosa e hipócrita al decir que no lo hago, pero siempre y cuando sea de manera moderada y consciente.[1]











sábado, 22 de junio de 2013

Por dinero…

Día 365+101
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Como bien se sabe el dinero, en especial si son deudas de juego, es lo que corrompe a medio mundo, causa muchos problemas porque se juegan intereses y la envidia de quien no lo tiene con el que sí, llega a ser mucha. Por dinero no sólo se separan amigos y parejas, sino padres, hijos, hermano, etc. El dinero, base primordial en un mundo capitalista como el que vive México –como muchas otras partes del mundo- nos hace ser otros, nos trasforma y nos puede llegar a ser monstruos.


[…] Ante la pérdida de casi toda mi fortuna en préstamos a su padrastro, me veo en la necesidad extrema de proceder del único modo posible: he rogado a mis amigos de San Petersburgo que procedan inmediatamente a la venta de los bienes hipotecados a mi favor. Conocedor, sin embargo, como soy, de que su irreflexivo padrastro ha dilapidado lo que le pertenece a usted […] (p.146)



Pero qué puede haber más vil, en cuestión de dinero, que un padre que es capaz de lo que sea, inclusive de vender a sus hijas, por obtenerlo. Y qué puede ser peor que alguien que piensa que con el dinero todo es posible, como vulgarmente se dice: con dinero baila en perro.


Una cosas me queda clara, el valor del dinero, no el monetario sino el moral, es que cada uno de nosotros le ponemos. En pocas palabras el para qué lo destinamos es lo que marca la diferencia entre darle su justo valor o no.[1]







miércoles, 19 de junio de 2013

Bancos

Día 365+98
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.




Muchas somos las personas, en especial que vivimos en las grandes ciudades, aunque no es exclusivo porque en provincia -también en los pequeños poblados-, que mes con mes sufrimos por el cobro exagerado en las conocidas tarjetas de crédito. ¿Quién no ha vivido esto? Y no sólo al gastar, sino también al ahorrar o al solicitar cualquier servicio del mismo. Claro está que estos no tiene por qué ser gratuitos, porque al final es, como lo dije anteriormente, un servicio que se presta, pero no me dejarás mentir de que las comisiones son extremas.



“Estábamos ante una casa donde se hallaban instaladas las oficinas de un banquero. Yo entré a cambiar; la abuela se quedó esperando […]
El descuento que me hacían era tan terrible, que no me decidí a resolver por mi mismo y volví a la abuela en busca de instrucciones.  […]
-¡Bueno, vete! –gritó la abuela- ¡Ojalá revientes con mi dinero¡ Cambia […]” (pp.121-122)



A nosotros nos pasa lo mismo que al anterior personaje, que aunque se  está en una situación económica precaria, por la afición al juego y dejarnos llevar por la emoción del momento, de gastar en algo, que cuando llega el momentos de enfrentarnos a las cuestas bancarias, o en este caso a la gran comisión por el cambio de moneda, optamos por aceptarlo.


Debemos de tener muy en cuenta que todos estos cobros mayores, los podríamos evitar de una forma fácil y clara: no solicitando los servicios de un banco, pero seguramente estarás pensando que en estos tiempo no tenemos otra forma de hacernos de bienes si no es por este medio; sabemos que esto no es verdad, y que lo que realmente necesitamos es aprender a ahorrar. ¿No crees? [1]












sábado, 15 de junio de 2013

Una cuestión de herencia

Día 365+94
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



El dinero es una de las cosas que más puede corromper al hombre, y cuando se trata de herencias, la cosa aún es más complicada. Familias enteras se llegan a separar por uno cuantos bienes o dinero. Por desgracias no falta el que esté esperando que algún familiar muera para hacerse de algún beneficio monetario e inmobiliario. Seguramente pensarás que esto es frívolo e interesado, y efectivamente sí lo es, pero todos sabemos que esto, ¡claro que pasa en la vida!



“- Por esa vieja bruja de Moscú que no acaba de morirse y la noticia de cuya muerte esperan recibir por telégrafo.
-Sí, claro; todos los intereses confluyen en ella. ¡Todo el asunto está en la herencia! Si la herencia llega, el general podrá casarse, […]” (p.80)



Esperar a recibir una herencia  para llevar a cabo algún plan, es una de las cosas más viles que podemos hacer en la vida, porque como bien se dice lo mal ganado es mal gastado.  De aquí la importancia de tener otro tipo de mentalidad, donde estemos dispuestos a hacernos un patrimonio por nuestro propio esfuerzo y no por el ajeno, pero es indudable que siempre habrá casos así.[1]












martes, 11 de junio de 2013

El dinero

Día 365+90
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



México, como muchos otros países del mundo, está regido por un sistema capitalista donde el intercambio del dinero por bienes es la parte fundamental para su buen desarrollo. Como sabemos, los seres humanos han intentado buscar mejores formas de organización social y económica, pero por el momento ésta es la que predomina la gran mayoría del mundo pero, ¿qué impactos tienen dinero sobre las personas?



“[…] Está bien, sea. Pregunta para qué necesito el dinero. ¿Cómo para qué? ¡El dinero lo es todo!”(p. 48)


No es difícil darnos cuenta, en especial en estos tiempos, que muchas personas se sienten altamente atraídas por gastar grandes cantidades de dinero en artículos no necesarios. Creo que el verdadero problema viene cuando las personas creen que la única forma que tenemos de relacionarnos, con los demás, es por medio del dinero; de ahí la famosa frase de con dinero baila el perro al pensar que esta es la única manera de tener poder. Por desgracia para muchos es así. Así que el dinero como tal, no es el problema, sino el uso que le damos y para qué fines lo utilizamos, o si le damos su verdadero valor justo y no sobrevalorarlo.[1]









jueves, 6 de junio de 2013

Tipos de jugadores


Día 365+85
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



Me ha llamado la atención una parte de mi actual lectura, en donde describe uno de los personajes, los dos tipos de personas que asisten a jugar en un casino. Como podrán notar, en la siguiente cita, esto tiene mucho que ver con la posición económica de los jugadores, como era de pensarse, porque no es lo mismo que una persona que va al casino a jugar por diversión, a otra que va para intentar obtener más dinero para liquidar una deuda.  


 “[…] Hay dos juegos: uno de caballeros y otro plebeyo […] El caballero, por ejemplo, puede apostar cinco o diez luises , en contadas ocasiones más, aunque si es muy rico puede hacer puestas de mil francos, pero sólo como un simple juego, como diversión […]”(p. 25)



Al final no se qué tan adictivo puede llegar a ser el juego mismo, hasta el punto de ya no importar tanto qué tanto dinero se tenga inicialmente, sino el jugar por jugar. Desgraciadamente el vicio cuando es muy fuerte, nos toca de la misma manera siendo pudientes, monetariamente o no. [1]











lunes, 3 de junio de 2013

Matrimonio por interés


Día 365+82
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



¿Qué es realmente todo eso del matrimonio? ¿Es compartir o sólo un contrato monetario? ¿Todas las parejas se casan por “amor”? Bien sabemos que esto último es y suena demasiado romántico, pero la realidad es que no siempre es así. Muchas parejas se casan por mero interés monetario. El dinero, en mucho de los casos, es lo que pesa, y los sentimientos se dejan a un lado.


 “-Yo en su lugar me casaría con el inglés.
-¿Por qué? – preguntó Polina.
- El francés es más guapo, pero como persona es peor; y el inglés, además de ser honrado, es diez veces más rico –repliqué.
- Sí, pero el francés es marques y más inteligente –afirmó con toda tranquilidad. (p.19)



Así que no es de extrañarnos que en un libro en donde lo importante es el dinero, para apostar, se hable y piense en este tipo de matrimonios; y tampoco olvidemos en todos los siglos que Europa se acordaban matrimonios por conveniencia. Yo creo que hay muchas formas de vivir y sobrevivir, y que el que una pareja decida casarse por este fin tiene sus ventajas también tiene desventajas. Por ejemplo el que el marido sea golpeador o mujeriego o la mujer lo mismo. Tal vez yo exagero y todo aquello de los pros y contras no es así. ¿Tú qué piensas? [1]










domingo, 26 de mayo de 2013

Despilfarro

Día 365+105
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.




¿Para que usamos el dinero? Para cambiarlo por artículos de necesidades básicas, como alimentos; y no básica, que bien podría ser ropa, maquillaje, juguetes, etc. El dinero se ocupa prácticamente para hacer cualquier tipo de trueque, aunque en algunos lugares, mayormente de la provincia, podemos encontrar aún intercambios en especie, es especial en los días de mercado.



“ […] Todo esto fue, naturalmente, un desvarío y una estupidez Estuve allí poco más de tres semanas y en este tiempo desaparecieron por completo mis cien mil francos.[…]” (p.167)


Pero una cosa es adquirir lo verdaderamente necesario a despilfarrar el dinero. Por ejemplo, pensamos en alguien, como el caso de la cita, que en cuestión de semanas, días y horas es capaz de gastar una suma exagerada en algunos artículos que no son necesarios. Como el caso del alto funcionario, si no mal recuerdo fue el expresidente de la República Mexicana, Vicente Fox, que gastó no se cuento en unas toallas.


No estoy en contra del consumismo,  porque sería mentirosa e hipócrita al decir que no lo hago, pero siempre y cuando sea de manera moderada y consciente.[1]