Día 365+185
Comentando lo que me despierta la
lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.
Dentro de los múltiples cambios que vivimos las mujeres,
a lo largo de nuestra edad reproductiva, así como la llegada de la menstruación,
dentro de la pubertad, está su ausencia con la menopausia en la edad adulta.
Esto para muchas mujeres simboliza perderse como mujer, porque por el hecho de
ya no poder reproducirse sientes que no valen.
“[…] Se ha
dicho, a veces, que las mujeres de cierta edad constituían un “tercer sexo”, y,
en efecto no son machos, pero ya no son hembras tampoco; y frecuentemente esta
autonomía fisiológica se traduce en una salud, un equilibrio y un vigor que no poseían
antes. […]” (p. 42)
Creo que cuando se cree que una mujer vale por su
capacidad reproductiva, en el momento en que se pierde esta misma, también se
pierde el sentido de la vida de esa mujer. Actualmente muchas mujeres hemos aprendido que
dicha tarea ya puede ser una elección y no un destino, que con o sin menstruación
una mujer es por lo que es, no por lo que tiene, y que no por el hecho de
perderla no nos trasformamos en un “tercer sexo”.[1]
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