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miércoles, 5 de marzo de 2014

¿Qué se gana con ser ama de casa neurótica y perfeccionista?

Día 365+358
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




En la entrada anterior comentaba que las mujeres amas de casa, al no salir a trabajar fuera de casa, y dedicarse única y exclusivamente al hogar son las reinas de su hogar por ser las que mayormente están en el, a comparación de los hombres que están el menor tiempo en él. Pero  ¿cómo logran este título? Y ¿tiene algún beneficio ser la reina del hogar? ¿Se gana o no algo?



“A través de las faenas domésticas es como la mujer realiza la apropiación de su <<nido>>; por ese motivo, aunque <<se haga ayudar>>, tiene mucho interés en intervenir en todo; al menos, vigilando, controlando, criticando, se aplica a hacer suyos los resultados obtenidos por los servidores. De la administración de su morada extrae ella su justificación social […]” (p.409)



Si las mujeres se apropian de su reino por medio de todas estas faenas, logrando  así un lugar, ahora entiendo mucho comentarios que he escuchado a lo largo de mi vida, como el que la casa es el reflejo de cómo son las mujeres, que si el esposo o los hijos andan sucios y arrugados es porque ella es una floja, que si la esposa no calienta las tortillas en el comal y sí en el microondas es de fodongas, etc. Porque la mujer ama de casa que sólo encuentra un sentido a su existencia por medio de su hogar, tiene que defender a capa y espada su trabajo, que como lo comenté en la anterior entrada este trabajo cotidiano encierra en su círculo vicioso, de lo contrario se siente poco valiosa. De ahí el comportamiento neurótico y perfeccionista de algunas mujeres en dichas labores, aunque dicha actitudes no las saca del círculo vicioso sí les da una identidad social, pero creo que por desgracia la identidad social es un espejismo si no tenemos primero una identidad personal. ¿Qué opinan?[1]










































[1] http://locosporlapsicologia.over-blog.es/article-perfeccionismo-extremo-un-sintoma-de-neurosis-106281680.html

martes, 4 de marzo de 2014

La reina de la casa

Día 365+357
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




¿Quién es la reina de la casa? La mujer. Cuando  una mujer decide tener una vida marital dedicándose sólo a labores del hogar, ella es la reina, ama y señora de esa casa, y como tal la limpia, organiza, da órdenes, cuida que todo esté en su perfecto lugar, decora, etc., y todo es porque ella es la que está más tiempo en el mismo. ¿Qué pasa con la pareja? El trabajador, que es el hombre, sale de casa y por tal motivo pasa la mayor parte de su tiempo fuera de la misma, regularmente sólo llega a descansar, ¿a él le interesa hacer todas estas actividades?



“[…] El hombre sólo se interesa mediocremente por su interior, puesto que accede al universo entero y puede afirmarse en sus proyectos. En cambio la mujer está encerrada en la comunidad conyugal: para ella se trata de transformar esa prisión en un reino. […]” (p.407)



En cierta forma el hogar en que muchas mujeres se encuentran actualmente sí puede llegar a convertirse en una especia de prisión, porque las actividades domésticas nos encierran en un círculo vicioso, que le llamamos lo cotidiano, lo rutinario, del cual se es prisionera, y no es que realizar dichas actividades sea evitables, son necesarias como medios para vivir, sino que no nos llevan a un fin como tal. Se recoge todo, se barre, limpia, se hacer de comer, pero en poco tiempo se vuelve a lo mismo, no dura limpio ni ordenado, pero la ama de casa intenta que esta casa sea su reino y no su infierno, ¿cómo lo logra? En la siguiente entrada te hablaré de una forma.[1]










































[1] http://www.dltk-ninos.com/manualidades/fantasia/reina.htm

lunes, 22 de octubre de 2012

Reina 1


Día 222
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Gottschalk, Maren: Reinas (Cinco soberanas y sus biografías), México, FCE (A través del Espejo), Trad. Ofelia Arruti 2010, 2003.



Leonor de Aquitania, del siglo XII en Europa, nacida en Francia, es la primera reina de este libro. Heredera de grandes extensiones de tierra, la hacen un buen partido para la Edad Media. Lo que nos comenta Maren Gottschalk de las reinas es que no se sabe mucho de ellas y como son puestas siempre en segundo plano, es difícil saber con claridad sobre su sentir. Pero ella al intentar retratarlas, se enfoca en lo que pudieron vivir de una manera más justa y objetiva.


 “[…] Leonor necesita una protección masculina y por su parte, Luis VI quiere asegurar el futuro de su hijo y de su familia […]” (p.16)


Así que trataré yo también de ser justa con lo que leí. Noto que la reina Leonor fue una mujer  que sabía comprometerse con su cargo social y político, y que para muchas cosas no necesitaba a un hombre a su lado, no por lo menos para protegerla, sino para engrandecerla, y es por ello que decide divorciarse la primera vez (suceso penado por la Iglesia en ese tiempo) en busca de mejores y mayores intereses. Así que en el momento es que se casa por segunda vez y tiene ocho hijos de ese matrimonio, y dos del anterior, está más tranquila al tener a quien heredar. En el momento en que su nuevo marido enloquece, le quita el poder que tenía y la persigue para mantenerla aislada por muchos años, no le trunca su poderío. Al morir el rey ella sabe que tiene que retomar las riendas de lo que siempre fue: una reina del poder, guiando a sus hijos hasta el fin de sus días.


Siento que lo que notaré a lo largo de estas historias es el dominio de lo masculino, y la inteligente intromisión de lo femenino en lo que parecería un mundo en donde ellas no tenían cabida, pero dejan rastros por todos lados, como es el caso de Leonor, el Águila de dos Cabezas.[1]