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martes, 4 de marzo de 2014

La reina de la casa

Día 365+357
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




¿Quién es la reina de la casa? La mujer. Cuando  una mujer decide tener una vida marital dedicándose sólo a labores del hogar, ella es la reina, ama y señora de esa casa, y como tal la limpia, organiza, da órdenes, cuida que todo esté en su perfecto lugar, decora, etc., y todo es porque ella es la que está más tiempo en el mismo. ¿Qué pasa con la pareja? El trabajador, que es el hombre, sale de casa y por tal motivo pasa la mayor parte de su tiempo fuera de la misma, regularmente sólo llega a descansar, ¿a él le interesa hacer todas estas actividades?



“[…] El hombre sólo se interesa mediocremente por su interior, puesto que accede al universo entero y puede afirmarse en sus proyectos. En cambio la mujer está encerrada en la comunidad conyugal: para ella se trata de transformar esa prisión en un reino. […]” (p.407)



En cierta forma el hogar en que muchas mujeres se encuentran actualmente sí puede llegar a convertirse en una especia de prisión, porque las actividades domésticas nos encierran en un círculo vicioso, que le llamamos lo cotidiano, lo rutinario, del cual se es prisionera, y no es que realizar dichas actividades sea evitables, son necesarias como medios para vivir, sino que no nos llevan a un fin como tal. Se recoge todo, se barre, limpia, se hacer de comer, pero en poco tiempo se vuelve a lo mismo, no dura limpio ni ordenado, pero la ama de casa intenta que esta casa sea su reino y no su infierno, ¿cómo lo logra? En la siguiente entrada te hablaré de una forma.[1]










































[1] http://www.dltk-ninos.com/manualidades/fantasia/reina.htm

martes, 27 de noviembre de 2012

Círculo vicioso


Día 258
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Kundera, Milan: La insoportable levedad del ser, Barcelona,
RBA editores (Trad. Fernando de Valenzuela), 1993.


Una persona tiene un comportamiento repetido tantas ocasiones que ya no es sólo un error, sino un problema, para el que lo hace y para los involucrados. Seguramente a quien más le afecta es a los otros, y no al que lo produce, porque no es consciente de ellos, o se hace que no lo es y ya no sabe cómo salirse de esta manera de ser:


“[…] Pero, si traicionamos a B, por cuya causa habíamos traicionado a A, de eso no se desprende que nos reconciliemos con A. […] La primera traición es irreparable. Produce una reacción en cadena de nuevas traiciones, cada una de las cuales nos distancia más y más del lugar de la traición original.” (p.94)


El círculo vicioso que podemos ver en esta manera de ser, no es rara ni asilada, es de lo más común de lo que imaginamos, no sólo cuando traicionamos, al mentir, robar, al ser violentos, etc.


¿Cómo romper este círculo si al estar dentro no podemos ver objetivamente la salida, si es que la hay? ¿El que es así se da cuenta de su forma de ser o lo hace intencionalmente? ¿O será que este escrito también ya se enredó?[1]








[1] La imagen fue tomada de http://plqhq.blogspot.mx/2012/05/circulos-viciosos.html