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martes, 17 de diciembre de 2013

Mujer ¿eres feliz? ¿En qué consiste tu felicidad?

Día 365+280
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





¿En qué consiste la dicha, la felicidad, de muchas mujeres? Si volvemos al punto de que somos lo que hacemos, y se supone que las mujeres debemos actuar con sumisión, pasividad y ternura, entonces es de esperar que todo aquello que tengamos que vivir sea desde esta actitud. Además de que somos un reflejo de lo que la sociedad nos marca que debemos ser, lo que la cultura y la tradición marca, y a muchas mujeres aún, se nos vende la idea de que nuestra felicidad es a partir de que el amor nos llega, quiero recalcar que no digo desde que encontramos, porque se supone que a las mujeres nos debes enamorar y no al revés. Este ideal de príncipe azul que llegará a enamorarnos es tan fuerte para las mujeres, que toda nuestra felicidad está depositada en ella.



“[…] todo la invita a abandonarse en sueños en brazos de los hombres para ser transportada a un cuelo de gloria. Aprende que, para ser dichosa, hay que ser amada y, para ser amada, hay que esperar al amor.[…] ” (p.230)



En nuestra sociedad, aún es condenable que una mujer sea la que busque, la que seduzca, la que pida ser novia de alguien, la que proponga matrimonio, etc. Ella tiene que ser conquistada, amada, seguida y valorada, es lo que espera. Y ¿qué pasa si esto no llega así o de plano nunca llega? La infelicidad, tristeza y depresión se hacen presentes. El ideal es la base de muchas mujeres, la esencia de su ser, y al no tenerla se siente un vacío y sin rumbo, y cómo no sentirse así si todo lo aprendido y visto, desde la niñez, marca que tiene que ser así. Pero además esto no es sólo esto, sino que las demás mujeres, las que se “supone” tienen la felicidad en sus vidas, critican, tacha y apartan a las que no lo tienen.[1]

























miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Antes o después de la pubertad de las niñas?

Día 365+232
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






Dentro de una sociedad donde a las mujeres se les hace menos, se les ve como inferiores, ¿crees que son felices antes de la pubertad? Antes de responder dicha cuestión, recordemos qué es lo que nos pasa a las mujeres en la etapa de la pubertad: el primer y más clara aparición es el crecimiento (aunque sea mínimo) de los senos, después la llegada de la menstruación y posteriormente el ensanchamiento de las caderas. Tal vez el orden no siempre sea el mismo, pero de que pasa, pasa. ¿Qué sentimos las mujeres en con todos estos cambios? Sólo recuerda un poco y lo sabrás, ¿a caso no era un sentimiento de vergüenza, de molestia, de repulsión? No digo que a todas hayamos sentido esto, pero por lo menos las mexicanas, en su mayoría, sí.



“[…] La niña todavía impúber no encierra amenaza, no es objeto de ningún tabú y no posee un carácter sagrado. […]” (p.148)




Así que retomando la pregunta de si las mujeres somos más felices antes de la pubertad, yo creo que sí. Sí en una sociedad que nos hace diferentes cuando cambiamos, cuando tenemos pechos, cuando sangramos, porque hasta nuestros amigos de la primaria ya no nos ven igual, ya empieza a aparecer la mujer que es sujeto de ser sexuada, cosa que antes de que pasaran todos estos cambios, éramos iguales, no teníamos grandes diferencias, por lo menos físicas. Por todo esto que nos dice Simone de Beauvoir que las niñas no son amenaza, ¿para quién?, en un mundo machista para los hombres, para las madres de esos hombres, para nuestros padres, porque después de esto se nos ve como sexo. ¿Te identificas con esta entrada? Yo sí.  [1]





































jueves, 7 de marzo de 2013

Fin de El hombre duplicado. Cuando llega la felicidad


Día 359
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Saramago, José: El hombre Duplicado, (Trad. Pilar del Río)
Madrid, Santillana ediciones (Punto de lectura), 2007.


¿Cuántos de nosotros no soñamos con ser felices? ¿Pero en qué consiste la felicidad? ¿No será que en ocasiones la confundimos con estar lleno de cosas y/o regalos? Porque parece que en estos tiempos de consumismo, la felicidad es sinónimo de propiedad; si seguimos esta ideología podríamos asegurar que quien tiene una gran casa, carro o cosas de marca son más felices que los que no la poseen. Pero ¿qué pasa cuando con el tiempo las cosas pierden su valor?  

"[...] a veces nos preguntamos por qué la felicidad tarda tanto en llegar, por qué no vino antes, pero si nos aparece de repente, como en este caso, cuando ya no la esperábamos, entonces lo más probable es que no sepamos qué hacer con ella, y la cuestión no es tanto elegir entre reír o llorar, es la secreta angustia de pensar que tal vez no consigamos estar a su altura. [...]" (p.323)

Así que si has sentir que la felicidad no te ha llegado, aunque tengas mucho dinero y bienes materiales, a lo mejor es porque en realidad no has experimentado la verdadera felicidad, que para alguno es un estado mental, teoría que yo apoyo.

Si partimos que la felicidad es nacida de nuestro interior, y no de algo que obtenemos por fuera, entonces esta se puede presentar en cualquier momento deseado porque ¿cuántas cosas no nos hacen sentir tranquilos, en paz y feliz con sólo pensarlo o imaginarlo? Imagínate ahora en los momentos agradables con tu familia, novio, esposo, amigos y/o hijos ¿no crees que esto es ser feliz? Así que si te llega la felicidad en el momento menos pensado, abrázala.[1]

















[1] La imagen fue tomada de http://www.cookingideas.es/palabras-copyright-20130208.html/el-camino-a-la-felicidad