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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Este cuerpo no era el mismo de niña

Día 365+288
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.



En especial las mujeres sufrimos cambios fuertes en nuestro cuerpo en la medida que llegamos a la pubertad, que es entre los diez y quince años; esto es algo evidente en primer plano para la niña que lo vive y después para las personas que la rodean. Si eres mujeres tú que lees ahora no me dejarás mentir que lo viviste en carne propia, pero si eres hombre seguramente lo pudiste notar con alguna mujer de la familia o en la escuela misma. Estos cambios drásticos además de ser dolorosos, en especial en el casi del crecimiento de los senos, también se tornar molestos para la niña, porque de ser igual a los demás, ahora se convierte en el centro de atención de todos.



“La niña percibe que su cuerpo se le escapa, ya no es la clara expresión de su individualidad; se le vuelve extraño; y, al mismo tiempo, se siente tomada por otros como si fuese una cosa: en la calle, la siguen con la mirada, se comenta su anatomía; querría hacerse invisible; tiene miedo de hacerse carne y miedo de mostrarla. […] ” (p.247)



No es de extraño que en nuestra edad de desarrollo, en especial las mujeres, queramos escondernos en un caparazón como tortugas, porque tanto los cambios físicos evidentes, como los hormonales y psicológicos se imponen en nuestro ser, pero esto es agravado por el entorno mismo que nos hace pasar de una niña a una “mujer”. Si pensamos en el caso de los hombres este paso también se da pero de una forma menos dramática y evidente. Aún así, nuestra falta de conocimiento fisiológico y nuestra deshumanización hace que todas aquellas chicas que están pasando por este momento que es complicado, ya tan sólo en el plano natural, se vuelva aún peor. ¿Tú qué harías para ayudar a una pubertad a vivir más pasaderamente estos cambios?[1]
































miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Antes o después de la pubertad de las niñas?

Día 365+232
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Dentro de una sociedad donde a las mujeres se les hace menos, se les ve como inferiores, ¿crees que son felices antes de la pubertad? Antes de responder dicha cuestión, recordemos qué es lo que nos pasa a las mujeres en la etapa de la pubertad: el primer y más clara aparición es el crecimiento (aunque sea mínimo) de los senos, después la llegada de la menstruación y posteriormente el ensanchamiento de las caderas. Tal vez el orden no siempre sea el mismo, pero de que pasa, pasa. ¿Qué sentimos las mujeres en con todos estos cambios? Sólo recuerda un poco y lo sabrás, ¿a caso no era un sentimiento de vergüenza, de molestia, de repulsión? No digo que a todas hayamos sentido esto, pero por lo menos las mexicanas, en su mayoría, sí.



“[…] La niña todavía impúber no encierra amenaza, no es objeto de ningún tabú y no posee un carácter sagrado. […]” (p.148)



Así que retomando la pregunta de si las mujeres somos más felices antes de la pubertad, yo creo que sí. Sí en una sociedad que nos hace diferentes cuando cambiamos, cuando tenemos pechos, cuando sangramos, porque hasta nuestros amigos de la primaria ya no nos ven igual, ya empieza a aparecer la mujer que es sujeto de ser sexuada, cosa que antes de que pasaran todos estos cambios, éramos iguales, no teníamos grandes diferencias, por lo menos físicas. Por todo esto que nos dice Simone de Beauvoir que las niñas no son amenaza, ¿para quién?, en un mundo machista para los hombres, para las madres de esos hombres, para nuestros padres, porque después de esto se nos ve como sexo. ¿Te identificas con esta entrada? Yo sí.  [1]





































miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Antes o después de la pubertad de las niñas?

Día 365+232
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






Dentro de una sociedad donde a las mujeres se les hace menos, se les ve como inferiores, ¿crees que son felices antes de la pubertad? Antes de responder dicha cuestión, recordemos qué es lo que nos pasa a las mujeres en la etapa de la pubertad: el primer y más clara aparición es el crecimiento (aunque sea mínimo) de los senos, después la llegada de la menstruación y posteriormente el ensanchamiento de las caderas. Tal vez el orden no siempre sea el mismo, pero de que pasa, pasa. ¿Qué sentimos las mujeres en con todos estos cambios? Sólo recuerda un poco y lo sabrás, ¿a caso no era un sentimiento de vergüenza, de molestia, de repulsión? No digo que a todas hayamos sentido esto, pero por lo menos las mexicanas, en su mayoría, sí.



“[…] La niña todavía impúber no encierra amenaza, no es objeto de ningún tabú y no posee un carácter sagrado. […]” (p.148)




Así que retomando la pregunta de si las mujeres somos más felices antes de la pubertad, yo creo que sí. Sí en una sociedad que nos hace diferentes cuando cambiamos, cuando tenemos pechos, cuando sangramos, porque hasta nuestros amigos de la primaria ya no nos ven igual, ya empieza a aparecer la mujer que es sujeto de ser sexuada, cosa que antes de que pasaran todos estos cambios, éramos iguales, no teníamos grandes diferencias, por lo menos físicas. Por todo esto que nos dice Simone de Beauvoir que las niñas no son amenaza, ¿para quién?, en un mundo machista para los hombres, para las madres de esos hombres, para nuestros padres, porque después de esto se nos ve como sexo. ¿Te identificas con esta entrada? Yo sí.  [1]