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domingo, 8 de diciembre de 2013

El círculo vicioso en que se encuentran muchas mujeres

Día 365+271
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







A muchas mujeres, desde que son niñas, se les prohíbe muchas cosas como vestir de azul, jugar con pelotas, montar en bicicleta, hacer deportes rudos, estudiar, expresar su opinión, decidir libremente a donde ir, elegir a sus amigos, hablar fuerte, decir no, arreglar motores de autos, clavar un clavo, etc. Todas estas prohibiciones llevan a la dependencia económica, social y política de los demás.
Con el paso del tiempo la estima cae y se es un corderito tierno y agradable pero dependiente de todos. La autonomía no es posible, y menos si todo el ambiente que la rodea es igual para todas.



“[…]Se la trata como a una muñeca viviente y se le rehúsa la libertad, así se forma un círculo vicioso; porque, cuando menos ejerza su libertad para comprender, captar y descubrir al mundo que la rodea, menos recursos hallará en sí misma, menos se atreverá a afirmarse como sujeto […]” (p.220)



Cuando a una se le limitan las posibilidades de desarrollo, en todos los aspectos (social, cultural, económica, etc.) lo que se tiene es una persona abnegada y sumisa, que seguramente tiene baja estima. Podría sonar fácil decir que está en esa situación porque le gusta, lo desea, lo eligió. Hay un dicho que dice: lo que bien se aprende nunca se olvida; así que si lo aprendido es este modelo de mujer no se olvida, es más, en muchas ocasiones ni se es consciente de que se posee, se cree normal, común, correcto, pero si se ve otro, uno con el cual se pueda comparar el que se posee, puede ser que se elija por el nuevo; pero para conocer es necesario salir, investiga y ver. Así que es necesario un punto de comparación para poder tener la posibilidad de elegir y de darnos cuenta si lo vivido es algo impuesto y conveniente para nuestro desarrollo personal, de lo contrario continuaremos en este círculo vicioso que nos atrapa infinitamente.[1]

















viernes, 28 de junio de 2013

Patrón-criado

Día 365+107
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dostoievski, Fedor: El Jugador. (Traducción del Ruso: José Jaín Entralgo) España, Biblioteca Básica Salvat, 1969.



¿En qué radica la diferencia entre ser un patrón y un criado? Sustancialmente el dinero. Pensemos en una persona de origen humilde que se dedicaba a ser obrero, intendente o campesino y que tiempo después, por el motivo que sea, adquieren grandes cantidades de dinero que los convierte en patrón, ahora manda en lugar de ser mandado.



“Tomé una habitación en el hotel, me encerré en ella y estuve hasta las tres contando el dinero. A la mañana siguiente, al despertarme, ya no era un criado.[…]” (p.179)



Espero no escribir algo confuso al querer explicar lo siguiente: creo que esto de ser criado o jefe, tiene que ver más con sentirse criado o no, porque hay personas que trabajos de bajos ingresos que tiene una actitud como de jefe. Y también me ha tocado oír a personas que sienten que el ser bajado de carga laboral los hace sentirse miserables e infelices. Pero creo que el sentir ante esto depende desde dónde lo miremos, porqué ¿Quién es más criado, el que es mandado por otro, o el que lo es por el dinero?[1]