jueves, 28 de noviembre de 2013

No se nace mujer; se llega a serlo

Día 365+261
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






¿Qué nos define como mujeres? ¿Es lo mismo ser hembra a ser mujer?  Todo ser humano, no importa si somos hombre o mujeres, somos parte de una especie. La naturaleza nos dota  de sexos diferentes, uno pene y el otro vagina, que son necesario para la creación de un nuevo ser. Esta característica no es exclusiva de nuestra especie, en las otras también: perros, gatos, ballenas, etc. Pero ¿por qué muchos de nuestra especie, por ejemplo, cuando saben que su bebé será hembra o macho lo etiquetan de inmediato con el color rosa, para el primero, y el azul para el segundo? ¿Quién define que tiene que ser así y no de otra manera? Así como este ejemplo seguramente se te vendrá a la mente muchas más: las mujeres se sientan con las piernas cerradas, las mujeres deben tener cabelleras largas, las mujeres usan faldas, las mujeres hablan bajo, las mujeres usan aretes, etc.



“No se nace mujer; se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica de femenino.[…]” (p.207)




La anterior cita es poderosa porque nos dice una verdad que nos han hecho creer que es una mentira: NO SE NACE MUJER; SE LLEGA A SERLO. ¿Qué quiere decir? Nacemos hembras, con una vagina, pero todas aquellas cosas que nos dicen que tenemos que hacer para ser Mujeres es algo extra, algo que se cocina en la sociedad, en las familias, en la civilización a la que pertenecemos. Por ello en algunos lugares las mujeres deben estar tapadas hasta los talones y en otras puede usar minifalda a su antojo ¿cuál de las dos no es mujeres? Aquella que no cumple con lo establecido por los Otros, por su sociedad, porque no hay lugar donde la naturaleza nos diga indique cosas así. Así que somos mujeres mexicanas si somos sumisas, si obedecemos al marido, si no trabajamos, si somos abnegadas, o por lo menos mujeres antiguas. Así que en el actuar diario, en la repetición de todas estas conductas que se imponen es como se llega a ser mujer, mujer de la calle, mujer de la burguesía, mujer de buenas o malas costumbres; pero al fin y al cabo, en estos término, el ser Mujer es algo arbitrario.