viernes, 29 de noviembre de 2013

El nulo papel de los genitales en los bebés

Día 365+262
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






Cuando somos bebés vamos descubriendo el mundo, poco a poco, por medio  de nuestros sentidos. Seguramente si tienes hijos, o has visto nacer y crecer a algún miembro de la familia, no entenderás un poco mejor porque te habrás dado cuenta que lo primero que define el bebé son sombras y luego rostros, el de su papá y mamá, voces y sonidos; en la medida en que va desarrollando más su capacidad para moverse y coordinar su cuerpo, tocará y tratará de probar todo cuando se le aparezca: la cara de mamá, el juguete, la cobija, etc. y ¿qué pasa con los genitales en ese tiempo? Los genitales sólo cumplen una función meramente biológica: el desechar lo que el cuerpo no necesita por medio de la orina y el excremento.



“[…] Entre las chicas y los chicos, el cuerpo es al principio la irradiación de una subjetividad, el instrumento que efectúa la comprensión del mundo: a través de los ojos, de las manos, y no de las partes sexuales, ellos aprehenden el Universo.[…]” (p.207)


En la medida en que el niño va creciendo y descubre ya no sólo el universo, sino también su cuerpo, es cuando los genitales empiezan a tener un papel en su vida, porque antes seguramente ni se habían percatado de su existencia. Aún así los genitales sólo tendrían la importancia de una uña sino se les diera un lugar primordial. Muchos padres, en especial las madres que son las que mayormente cuidan a los hijos, si ven que un niño pequeño (menos de dos años) se toca su pene de inmediato le dicen: “no se agarre ahí, no sea cochino” ¿por qué es cochino que un niño se agarre el pene? ¿Qué para él no es como frotarse un ojo o tocarse un dedo?  El significado de cochino en este caso tiene un sentido que el niño desconoce en su totalidad, porque es parte de un grupo de ideas donde el cuerpo es un tabú, es intocable, es pecaminoso, es inmoral, y la moral es una construcción social, no es algo natural, por ello es criticable y cambiable. Así que debemos poder más atención a qué significado le damos a los genitales, porque es lo que aprenderán nuestros hijos.[1]