lunes, 30 de septiembre de 2013

Más allá de la Vida: La Existencia. Steve Jobs, con la computadora personal, como un ejemplo de ello.

Día 365+201
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Empezaré por definir Vida, por la cual entendemos que “implica las capacidades de nacer, crecer, reproducirse y morir, y a lo largo de sucesivas generaciones, evolucionar.” [1] Y entendemos por existencia  como algo  “que quiere decir aparecer”.[2] Así que podríamos pensar que Vida es lo mismo que Existencia pero para la autora de este libro que ahora comento, como veremos a continuación, no es así; además de que es aquí la clave del misterio, según la escritora, de la superioridad de la humanidad, frente a todas las demás especie.


“Al trascender la Vida por la Existencia es como el hombre asegura la repetición de la Vida: en virtud de esa superación, crea valores que niegan todo valor a la pura repetición. En el caso del animal, la gratuidad y la variedad de las actividades del macho son vanas porque no las informa ningún proyecto; cuando no sirve a la especie, el macho humano modela la faz del mundo, crea instrumentos nuevos, inventa, forja el porvenir. […]” (p. 66)



Todo aquello que tiene vida cumple con el ciclo de la misma, como lo describe la definición antes mencionada, y los seres humanos vivimos también al cumplirlas. Pero la diferencia con las demás especies que tiene Vida, es que los seres humanos trascendemos, queremos ir más allá de la Vida, para lograr existir, o sea aparecer sobre la Vida misma. ¿Cómo lo logramos? No puede ser por medio de la repetición, que es lo que caracteriza a la Vida misma (pensemos en el ciclo antes mencionado), sino en el ir más allá en el deseo de servir a nuestro semejantes, ¿de qué manera? Inventando, creando cosas nuevas que nos hacen estar sobre la vida misma.


Se me viene a la mente de inmediato, a modo de ejemplo, ahora que he estado viendo mucho, porque se acerca su aniversario luctuoso, sobre la vida de Steve Jobs (creador la mundialmente conocida Empresa Apple) la creación de la computadora personal, que seguramente es donde estarás leyendo este blog. Estas nos han permitido ir más allá de nuestra Vida repetitiva, nos conecta con más personas, nos introduce sobre la vida (porque no es algo natural), en pocas palabras nos dan un mundo nuevo virtual. A esto es a lo que se refiere Simone de Beauvoir cuando habla de Existencia sobre la Vida. ¿Qué opinas? ¿Tú tienes Vida y/o Existencia? Seguro que Steve Jobs tuvo las dos. A esto es a lo que deberíamos poder aspirar no importando si somos hombre o mujeres.[3]





















domingo, 29 de septiembre de 2013

La maternidad y el hogar: ya no una imposición sino una elección para las mujeres

Día 365+200
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







El escenario ideal para toda mujer, no sólo para nuestra cultura occidental en pleno siglo XXI, sería aquel en donde se le tuviera respeto, tanto en su persona por terceros (por ejemplo al vestir como quisiera sin ser agredida) como en sus decisiones, con el fin de tener una vida donde ella la controlara y tomara decisiones de manera inteligente y planeada. Afortunadamente esto es cada vez más una realidad y ya no sólo un sueño, pero por desgracia aún sigue habiendo mujeres que son educadas sumisamente y que esto no las hace poder decidir asertivamente, por lo menos en una edad temprana, por muchos años de su vida o tal vez nunca.



“la mujer que engendraba no conocía el orgullo de la creación; se sentía juguete de obscuras fueras pasivas […] engendrar, amantar, no constituyen actividades , son funciones naturales; ningún proyecto los afecta […] sufre pasivamente su destino biológico. Las faenas domésticas a que está dedicada […] la confinan en la repetición y en la inmanencia; son faenas que se producen día tras día, bajo una forma idéntica que se perpetúa casi sin cambios siglo tras siglo; no producen nada nuevo.[…]” (p. 65)




El no tener control sobre la maternidad creo que sí hace que las mujeres se sientan como en la anterior cita, y una de las cosas, de la cual no podemos dudar, es que la repetición de actividades diarias, como lavar, planchar, cocinar, etc. difícilmente nos llevan a tener una mente creativa y dinámica, y no es que no sea posible, pero al ser monótona la posterga.


De lo anterior no se trata de negar y evitar a toda costa la maternidad ni las labores domésticas; esto lo podemos ver más claramente en la actualidad en donde los métodos anticonceptivos son el milagro para que la mujer tenga el control de cuándo quiere procrear hijos, o definitivamente no hacerlo, además que la tecnología doméstica avanza a pasos agigantados, gracias a ellos también hay más tiempo y liberación para el libre pensar y además los hombres con mayor frecuencia se involucran en dichas cuestiones, que han pasando de ser naturales a una actividad más.  


Así que podríamos decir que hoy ya podemos elegir, en muchas mujeres ya es así, y no sólo esperar a vivir lo que tal vez no queremos. [1]




















sábado, 28 de septiembre de 2013

La Humanidad siempre quiere ir más allá

Día 365+199
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






Una de las grandes características de la especie humana, y digo grandes porque es una de las que nos hacen diferentes a otras, es nuestra capacidad de raciocinio; no sólo somos capaces de hablar, sino de planear, manipular y dominar tanto a los de nuestro mismo grupo como a todo aquello que nos rodea. ¿Hay alguna otra especie, que habite esta Tierra, que tenga dichas características? Todo parece indicar que no, porque los seres humanos no sólo nos conformamos  con reproducirnos y ser espectadores pasivos.



“[…] la Humanidad no es una simple especie natural: no trata de mantenerse en tanto que especie; su proyecto no es el estancamiento: a lo que entiende es a superarse.” (p. 65)



Si pensamos que este camino que el hombre decido tomar, el ir más allá de todo y todos, de superarse y superar a todo, es lo que nos hace ser tan ricos y múltiples, aunque también nos lleva a una gran complejidad y problemáticas que en muchas ocasiones son injustificadas y groseras contra todo.
Pensemos en dos ejemplos, primero a un sujeto que decide talar indiscriminadamente en una zona ecológica, y otro en donde un arquitecto hace un bello rascacielos. No podemos negar que tanto uno como otro, al ser seres humanos, desean superar a todo lo que han vivido, pero con este fin, el primero devasta el bienestar de todos y el segundo todo lo contrario. Ojalá que siempre este deseo de supernos fuera con bueno fines e intenciones, pero por desgracia esto no siempre es así. [1]



















viernes, 27 de septiembre de 2013

¿Son necesarios hombres y mujeres para la supervivencia de la especie?

Día 365+198
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







Por más que quieran negar, anular o denigrar los hombres a las mujeres y/o a las mujeres de los hombres es innegable que tanto unos como otros nos necesitamos mutuamente para la supervivencia de la especie, para que se pueda procrear, así que por más que queramos, tanto unos como otros, hacernos todo poderosos, esto no es posible. Pero por desgracia se ha creído que por el hecho de que las mujeres son el receptáculo y vehículo de las crías por nueve meses, estas son más responsables y necesarias para el retoño. Claro que el vínculo que se hace con el feto a lo largo de este tiempo es más estrecho con ella, pero ¿cuántos casos no hay en donde el padre lo hace mucho más con la convivencia fuera del útero?



“[…] debido a que el equilibrio  producción-reproducción siempre lograba establecerse, aunque fuese a costa de infanticidios, sacrificios y guerras, hombres y mujeres son igualmente necesarios desde el punto de vista de la supervivencia colectiva. […]” (p. 63)



Entonces es innegable que para podernos reproducirnos es necesaria las dos partes de la especie: femenino y masculino, pero sabemos de sobra que para el crecimiento de cada persona no siempre se da la compañía de ambos. Ahora, con esto no quiero decir que sea correcta o incorrecta dicha situación, ni tampoco se trata de satanizar a nada ni nadie, sólo que no debemos perder de vista lo necesario biológicamente para preservar la especie a diferencia de lo que es el crecimiento y desarrollo, en todos los aspectos, de cada sujeto, porque aquí no siempre es lo mejor que estén los dos o sólo uno, todo depende de los ojos con los que se mire y las circunstancias que nos toquen vivir. [1]


















jueves, 26 de septiembre de 2013

Imaginando lo que no pasó sobre las mujeres y los hombres

Día 365+197
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







Pensar en cómo se vivir en tiempos lejanos, por ejemplo hace unos tres siglos, es muy complicado porque obviamente no estuvimos ahí y lo que podemos leer, que sería nuestra fuente más fidedigna, está sujeta a la interpretación de quien lo contó en su momento, y debemos tener en cuenta que dicha persona estaba inmersa en una cultura que bien pudo influir su relato. Por ello es casi imposible saber exactamente qué pasó con la relación de los hombres y las mujeres en épocas mucho más lejanas, como en la época de las cavernas, aunque es bien sabido que gracias a las pintura rupestres que se han encontrado podemos saber un poco más.



“[…] Resulta singularmente difícil formarse una idea de la situación de la mujer en el período que precedió al de la agricultura. Ni siquiera se sabe si, en condiciones de existencia tan diferentes de las he hoy, las musculaturas de la mujer y su aparato respiratorio no estarían tan desarrollados como en el hombre. […]” (p. 63)




Por fortuna con los pocos elementos que se cuenta y los estudios actuales se ha podido imaginar, hipotéticamente, cómo ha cambiado la estructura física, psicológica y cultural de generación en generación; además, fuera de sólo un interés casual, a los historiadores y científicos les ha ayudado a entender al ser humano.
Sabemos es imposible modificar el pasado, pero sí podemos especular de qué hubiera pasado, o podría pasar (aunque el futuro tampoco es totalmente predecible), si las mujeres hubieran tenido actividades más rudas, como la caza, desde tiempos inmemorables ¿seriamos más musculosas, por ejemplo? Porque se sabe que una de las grandes supuestos es que las especies se van adaptando a su medio. Tal vez si hubiéramos tenido las mujeres actividades diferentes en el pasado, seríamos diferentes físicamente, tal vez nos pareceríamos  más a los hombres. ¿Interesante imaginario, verdad? Aunque no sé si esto le quitara riqueza a nuestro género. ¿Qué opinas? [1]




















[1] La imagen fue tomada de 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Se puede obligar a una mujer a dar a luz?

Día 365+196
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






Cuando tocamos el tema de las mujeres es necesario también hablar de la maternidad, y unido al tema de la maternidad esta la del aborto. Nos guste o no, creyentes y no creyentes, jóvenes y no tan jóvenes es un tema que no podemos tapar con un dedo: las mujeres han abortado, abortan y seguirán haciéndolo. ¿Por qué en muchos países, como en México, se ha permito en aborto? Porque es un problema real, estadísticamente lo podemos comprobar, las mujeres lo hacen aún con el riesgo que esto conlleva (en especial cuando es de manera clandestina). Si una persona está en contra del aborto, seguramente querrá que se castigue a las que lo hacen y que se prohíba, pero en la realidad ¿es posible que se le obligue a una mujer a dar a luz? Veamos lo que Simone de Beauvoir nos dice:



“[…] No se podría obligar directamente a la muer a dar a luz: todo cuanto se puede hacer es encerrarla en situaciones en donde la maternidad sea para ella la única salida; la ley o las costumbres le imponen el matrimonio, se prohíben los procedimientos anticonceptivos y el aborto, se prohíbe el divorcio.[…]” (p. 59)




El erotismo no es algo que se pueda controlar, legislar; tendríamos que vivir en un país tipo la novela de George Orwell titulada 1984, con vigilancia hasta en los sueños, y aún así seguramente alguien se arriesgaría a tener relaciones sexogenitales, y probablemente saldría embarazada. No es posible impedir el aborto en alguien que está completamente decidido a hacerlo.  Las muertes de muchas mujeres, al hacerlo en las peores condiciones, no importando su condición económica o familiar, lo demuestran. 


Pensemos en una mujer que nunca le dice a nadie de su embarazo y se realiza un aborto, si ella jamás lo platica no hay modo de saberlo ni de impedirlo. Tampoco creo que sea sólo una cuestión sólo de valores, no creo que una mujer por hacerlo se convierta en un ser malo y desgraciado, porque es algo multifactorial. Sé que es un tema complejo y polémico que espero poder escribir más sobre él.[1]

















martes, 24 de septiembre de 2013

Para que una mujer sea libre ¿basta con tener la capacidad de trabajar?

Día 365+195
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







No cabe duda que, como ayer lo escribí, para muchas mujeres uno de sus mayores problemas, aún en la actualidad, es el no poder tomar sus decisiones porque dependan económicamente de otros, pero suena casi mítico el decir y pensar que el problema de dominación y sumisión se pueda solucionar sólo con el que se tenga la posibilidad de trabajar. 



“[…] El problema de las mujeres se reduce al de su capacidad de trabajo. […] Y cuando la sociedad socialista sea una realidad en el mundo entero, ya no habrá hombres y mujeres, sino solamente trabajadores iguales entre sí.” (p. 55)




La propia Simone de Beauvoir nos da la respuesta a este punto: “[…] la exposición de Engels es superficial y las verdes que descubre resultan contingentes.” (p. 56) Yo aunque sólo estoy tratando de entender lo que nos dice esta autora, sí creo que el problema de las mujeres no es algo meramente económico. Claro está que esta parte es fundamental para poder empezar a salir del mismo, lograr la independencia económica, pero seguramente conoces casos en donde las mujeres trabajar y aún así están en una situación de dominio. ¿Qué es entonces lo que nos puede mantener así?
Si partimos de que los seres humanos no sólo somos lo que hacemos, sino también lo que pensamos y sentimos, creo que por ahí pudiera estar el hilo negro, porque el hecho de que una mujer sea capaz de trabajar no quiere decir que sea libre moralmente. Las creencias culturales, esas que heredamos, pueden ser una gran piedra que cargar tanto por fuera como por dentro. ¿Tú qué opinas?[1]


















lunes, 23 de septiembre de 2013

La importancia de trabajar para mantenernos

Día 365+194
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







El que las mujeres hayamos podido salir a trabajar al campo laboral, en especial desde el momento en que se da la industrialización por la necesidad de tener más manos productivas (y más en países en donde por cuestione de guerras el número de hombres se ve reducido drásticamente) no sólo nos abrió la entra a un ámbito que por muchos años se nos fue prohibido, porque sólo era destinada la mujer para las labores de la casa, sino que además adquiere un autonomía económica.



“[…] la opresión social que sufre es consecuencia de su opresión económica […] <<la emancipación de la mujer no es posible sino cuando ésta puede tomar parte en vasta escala en la producción social […]>>” (p. 55)




Muchas mujeres mexicanas siguen estando privadas de poder salir a trabajar fuera de casa, porque aún se tiene una concepción machista, pero también por suerte hay muchas ya les toca vivir los avances políticas en este tema, y esto lo podemos ver en la ayuda económica que se les da, por lo menos en la Ciudad de México, a las madres solteras.



Porque ¿qué implica que una mujer dependa económicamente de un hombre? Cuando alguien, porque no es exclusivo de las mujeres, está atado económicamente a otro,  pierde su autonomía para decidir sobre su vida al tener que seguir las reglas de aquel que lo mantiene, se encuentra en un grado de dominación y sumisión. Así que para que una persona sea libre de decisión, es necesario que sea responsable de su economía, o sea que se mantenga.[1]















domingo, 22 de septiembre de 2013

La explicación del materialismo histórico sobre la dominación masculina sobre las mujeres

Día 365+193
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





La dominación masculina se da, según el materialismo histórico (que traté de entender en la entrada de ayer a grandes rasgos) que era por el uso y avances de las técnicas de los hombres para saciar sus necesidades básicas. Los seres humanos pasaron de ser nómadas, según los rastreos históricos, a sedentarios, y al encontrar un lugar fijo para vivir, esto llevo a crear herramientas para trabajar la tierra y organización entre los integrantes del grupo.



“[…] Con el descubrimientos del cobre, del estaño, del bronce, del hierro, y con la aparición del arado, la agricultura extiende su dominio […] Entonces el hombre recurre al servicio de otros hombres a los cuales reduce a esclavitud. Aparece la propiedad privada: dueños de los esclavos y de las tierras, el hombre se convierte también en propietario de la mujer. Es <<la gran derrota histórica del sexo femenino>>. […]” (p. 54)




Así que el materialismo histórico afirma que en el momento en que el hombre es sedentario, descubre los metales y se da la propiedad privada, las mujeres se vuelve parte de esta propiedad. Esta teoría suena de lo más interesante, porque nos guste o no, nos explica el por qué de la dominación masculina sobre las mujeres, y también sobre todo aquello que se convierte en parte de su propiedad.



Claro está que para dar este paso, no sólo bastó con tener necesidades básicas que cubrir, sino que también tuvo que a ver una serie de elementos sociales y psicológicos que llevó a que estos seres preservaran de esta manera su dominio.  [1]














sábado, 21 de septiembre de 2013

¿Qué es el materialismo histórico?

Día 365+192
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






El hombre en la búsqueda del origen y sentido de su ser, y de sus antepasados y futuras generaciones, ha dando múltiples explicaciones del por qué, cómo y cuándo se ha dado esta a lo largo de su historia. En esta lectura es con el fin de entender, en especial, la historia de las mujeres. Una de estas concepciones es la que lleva por nombre Materialismo Histórico (también conocida como concepción materialista de la historia) término que fue “inventado por el marxista ruso Georgi Plejánov que alude al marco conceptual identificado por Karl Marx y usado originalmente por él y Friedrich Engels para comprender la historia humana”[1] aproximadamente en 1859 en el texto Prólogo a la Contribución a la Critica de la Economía Política donde Marx detallo dicha propuesta.



“La teoría del materialismo histórico ha sacado a la luz verdades importantísimas. La humanidad no es una especie animal: es una realidad histórica. La sociedad humana es una antífisis: no sufre pacíficamente la presencia de la Naturaleza la toma por su cuenta. […]” (p. 53)




Pero ¿en qué consiste rápidamente dicha propuesta? A grande rasgos nos dice que el “El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.”[2] Sé que no basta con esta cita para entender una teoría tal amplia, pero por lo menos con esta puedo continuar el sentido de la lectura que me lo requiere.



Con base en la cita anterior, puedo entender que la forma en que los hombres usan a la naturaleza, en especial para su supervivencia, es lo que va marcando la conciencia del hombre con el mismo y con otros hombres. O sea, que como el hombre va produciendo, por ejemplo utensilios para manipular el medio (como bien puede ser una pala o un cuchillo), en esa medida se va formando su conciencia. [3]















[2] Cita hecha en http://es.wikipedia.org/wiki/Materialismo_hist%C3%B3rico de la obra de Karl Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política

viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Elegimos o estamos destinados a?

Día 365+191
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







El por qué elegimos una cosa en nuestras vidas y no otra, es algo que seguramente te ha intrigado tanto como a mí. Pensemos desde decisiones simples, como el tomar un  agua de un sabor y no de otra, hasta situaciones como con quién casarnos, qué carrera elegir, dónde vivir, etc. Probablemente pensarás que estás decisiones están basadas en la historia de nuestra familia y nuestra cultura (y aquí podríamos preguntarnos si en verdad hay decisiones totalmente libres, o qué entendemos por libertad) y en parte yo creo que esto sí es así, pero hay otro tipo de situaciones en las cuales parecería que esto no es tomado desde ahí, porque nadie más en la familia, o en la cultura misma, ha tomado dicha decisión.



“Esta noción de elección es la que más violentamente rechaza el psicoanálisis en nombre del determinismo y del <<inconsciente colectivo>>; este inconsciente proporcionaría al hombre imágenes completamente formadas y un simbolismo universal; ese inconsciente explicaría las analogías y de los destinos; hablar de libertad sería tanto como rechazar la posibilidad de explicar tan turbadoras concordancias. […]” (p. 50)




Bien, aquí tenemos dos posibles explicaciones de cómo elegimos, una es por libertad y otro porque hay algo más, preconcebido, que nos dicta a actuar según ese modelo. Trato de entender que si hablamos de un modelo, que en la cita se le llama <<inconsciente colectivo>> (término que seguramente es más complejo de lo que entiendo ahora), este modelo de no es a mi gusto, sino que es algo que está puesto (no sabemos por quién) desde antes que yo naciera y que cuando empiezo a elegir, sólo me tengo apego a dicho modelo. Si esto del modelo fuera verdad, entonces algo me llevará a él, lo quiero o no.



Partiendo de lo anterior suena lógico que si todos compartimos un modelos, entonces hay constantes en todos que nos hacen ser predecibles, compatibles y fácil de visualizar. La verdad es que yo no creo que esto sea así, porque hay una gran cantidad de ejemplos que seguramente romperían con este esquema, que saldrían de los límites del modelo y ¿dónde los pondríamos? Es un tema difícil de entender pero sumamente divertido. ¿Qué opinas, me di a entender? [1]












jueves, 19 de septiembre de 2013

¿Libido? ¿Cómo lo vivimos?

Día 365+190
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






Cuando hablamos de la libido ¿a qué nos referimos? Es “es un término que se usa en medicina y psicoanálisis de manera general para denominar al deseo sexual de una persona.[…]”[1] Cuando nos referimos a lo sexual en este caso sí debemos pensar en el coito mismo. Pero ¿cómo vive cada persona la libido? y ¿esto cómo afecta en la relación con lo demás?



“[…] Amasar la tierra, abrir un agujero son actividades tan originales como el abrazo y el coito: se engaña quien vea en ellas solamente símbolos sexuales; el agujero, lo viscoso, la muesca, la dureza, la integridad, son realidades primaria; el interés del hombre por ellas no está dictado por la libido, sino más bien es la libido la que será coloreada por la manera en que ellas se les ha descubierto. […]” (p. 50)




Cuando leí esta cita, pensé en especial en los hombres, porque cuando oímos que tuvo encuentro amoroso con varias chicas y se les pregunta el por qué de este actuar, muchos suelen contestar “a quién le dan pan que lloré”; pienso que su justificación es que la libido los domina y que todo lo que hacen, es a partir y pensando en ello.



Lo que Simone nos dice es que esto no debería ser visto así, porque la libido no es lo que le da sentido a todo con lo que nos relacionamos, sino el todo es lo que le da sentido a la libido. Según como nos relacionemos con lo demás, se reflejará en la libido. Yo quiero pensar que esto es así. ¿Y tú? [2]