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miércoles, 15 de enero de 2014

El sado-masoquismo en las chicas jóvenes ¿por qué?

Día 365+309
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Seguramente has escuchado, al igual que yo, o tal vez hasta lo has vivido, de jóvenes que se cortan en las piernas o brazos; yo recuerdo un caso en especial de una compañera en la preparatoria que recurría a estas prácticas, ella me platicaba que lo hacía porque sentía una gran desesperación interna, primero porque sufrió un abuso sexual de pequeña y otras por todas la confusiones existenciales internas que sentía y por estar enamorado de un primo hermano –que tiempo después tendría una hija de él-. Así como mi compañera hay muchas chicas que hacen lo mismo ¿todas es por lo mismo o por qué?



“[…] Estas prácticas sádico-masoquistas son la a vez una anticipación de la experiencia sexual y una sublevación contra ella […] Cuando se inflige la mordedura del cuchillo, la quemadura de la brasa, protesta contra la penetración de la desflorará, y protesta anulándola.” (p.295)



Simone de Beauvoir nos habla que aquellas chicas que lo hacen es por rebeldía, por saber que su inevitable destino es el de ser dominada por un hombre, y que ante esta impotencia la joven lo hace como protesta y por impotencia. Yo estaría de acuerdo con la autora cuando estamos en un sistema machista, pero actualmente aunque continuamos con muchos machos, las condiciones para las mujeres va cambiando poco a poco. Muchas chicas en la actualidad ya no sientes que el ser mujeres es un impedimento para hacer una vida libre y plena. Así que no creo que el único motivo por el cual una mujer llega a tener estar prácticas sado-masoquistas sean por vivir atadas a un macho, sino que muchas chicas lo hacen, como mi compañera de la preparatoria, como lo platiqué más arriba, por ansiedad e impotencia de todo lo vivido, que si lo pensamos fríamente en los dos casos se da impotencia y frustración al no sentir la persona que tiene el control de su vida. ¿Qué opinas al respecto?   [1]







[1] http://miespaciomiopinion.blogspot.mx/2011/05/cutting-cortarse-por-placer.html

jueves, 19 de diciembre de 2013

La víctima deseada de las telenovelas

Día 365+282
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




En las historias de amo de las telenovelas, donde casi siempre la protagonista es una mujer, nos muestran un mundo dividido, por un lado los bueno y por otro los malos; pero los buenos son muy buenos, y los malos muy malos, no hay matices. La protagonista siempre pertenece al grupo de los muy buenos y por ello tiene que vivir una serie de injusticias que las hacen ser aún más “amadas” por los telespectadores, pues las mujeres al identificarse por ese estereotipo, que es el que se supone vive una buena mujer, sienten que bien puede ser su vida, en especial en espera de un final feliz.



“[…] Con frecuencia, las jóvenes bellas destinadas a un glorioso futuro empieza a presentarse en papel de víctimas. […] ” (p.230)



Así que para que una mujer sea heroína, para que salga triunfadora y gane el bien sobre el mal, es necesario primera ser víctima. Y para ser víctima, obviamente debe haber un victimario, alguien que no sólo atenta contra esa protagonista sino sobre todo y todos sin motivo alguno, sólo por el gusto de ser malo. No es de extrañarnos que las y los jóvenes en muchas ocasiones se parezcan a estos esquemas telenoveleras, ya que tiene una influencia primordial en sus vidas, y que vallamos creyendo que en algún momento, después de tanto sufrir, venga el final feliz, llevándonos al poco actuar a nuestro favor y dejando mucho en manos de sólo lo que debería de ser según la cultura y la tele. [1]


























sábado, 3 de agosto de 2013

Jóvenes del siglo XXI embarazados

Día 365+143
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Muñoz Molina, Antonio: El dueño del Secreto. España,
Espasa Calpe, 1999.




Pensaríamos que aquello de que los novios que tenían relaciones sexo genitales antes del matrimonio y se embarazaban era cosa del pasado. Actualmente ya la información en relación con el sexo y los métodos anticonceptivos es tan amplia que es de “suponerse” que los jóvenes, y no tan jóvenes, ya saben cómo prevenir un embarazo, pero la realidad es muy diferente. Recuerdo que no más de hace un año escuché en algún lugar, que la taza de maternidad en los jóvenes, creció. ¿Por qué será que ahora que más sabemos pasa esto?


“Justo un año antes, en noviembre de 1976, mi novia descubrió que estaba embarazada. Ahora eso puede parecer una tontería, pero entonces, y en mi pueblo, y en la familia de ella, aquel embarazo constituyó una tragedia, algo bufa, miradas a distancia, con aspavientos de teatro, pero una tragedia. Nos casamos rápidamente […]" (p. 139)



Creo que la información nos sirve si el que la recibe tiene la mente, los valores y el poder de decisión en el momento en que tiene que ejecutarlo. Yo diría que no basta con tener conocimiento sino que faltan los valores, implantado como semillas en lo más hondo de nuestro ser. Por ejemplo, pensemos en una chica que está con su novio y se da cuenta que no le agrada la forma en que la está tocando, hay algo dentro de ella que le dice que no es como ella lo desea, pero por temor, falta de valor o inseguridad no para el momento. ¿Qué pasa? Yo sigo convencida que la educación de los sentimientos es fundamental porque en el momento en que sabemos distinguir entre lo que nos gusta y lo que no, podemos forjarnos y hacer valer los valores que aprendemos, y así podremos tomar decisiones más certeras, en el caso del sexo saber con quién, cómo, cuándo y dónde.[1]







sábado, 16 de febrero de 2013

¿Qué soy?


Día 340
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Saramago, José: El hombre Duplicado, (Trad. Pilar del Río)
Madrid, Santillana ediciones (Punto de lectura), 2007.



La búsqueda de la identidad es en lo que me hace pensar la cita del día de hoy. Cuando somos niños jugamos a ser doctores, policías, bomberos, militares, dentistas, cajeros, amas de casa, cantante, etc. Pero esto es sólo eso, un juego que en la mayoría de las ocasiones no determina a lo que realmente nos dedicaremos el resto de  nuestros días. Se supone que es en la pubertad, en el momento en que se empieza querer comerse el mundo, cuando buscamos  y probablemente encontramos nuestra identidad.


“[…] a veces tengo la impresión de no saber exactamente lo que soy, sé quién soy, pero no lo que soy, no sé si me explico […]” (p.78)


Pero ¿qué pasa si somos adultos, tal vez hasta ancianos, y sentimos lo mismo que nuestro personaje de la anterior cita?  Si pudiéramos hacer una encuesta de cuántos adultos saben, están convencidos y reconocen plenamente lo que son ¿crees que sería la mayoría o la minoría los que lo saben? Y ¿cómo saber que sabemos lo que somos? Tal vez muchos ni siquiera se hagan estas preguntas o nunca sabrán lo que son. Yo aún no lo sé, pero sé que algún día lo sabré. ¿Y tú?[1]














[1] La imagen fue tomada de http://atencionatupsique.wordpress.com/tag/identidad/