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lunes, 14 de octubre de 2013

Y ahora ¿miedo a los anticonceptivos?

Día 365+216
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Este tema de los anticonceptivos es viejo; desde lejanos tiempos se sabe de prácticas  sobre ello, pero no olvidemos que hasta los años 60´s, del siglo XX, se empezó a hablar y usar libremente por las mujeres. Así que la apertura a todas es relativamente reciente y aunque su uso debería ser algo común, o casi natural, en un gran sector de la población, por lo menos en México, esto no es así aunque el teman de la planificación familiar es un tema de salud (por lo mismo se regalan condones de forma gratuita en los centro de salud –aunque la realidad es que nunca hay-) en la actualidad se ha dado una alza en jóvenes embarazadas. ¿Qué está pasando?



“[…] La razón profunda que en el origen de la Historia consagra a la mujer a las faenas domésticas y le prohíbe participar en la construcción del mundo, es su sometimiento a la función generadora. […] Existen desde la antigüedad prácticas anticonceptivas, generalmente para uso de la mujer: posiciones, supositorios, tampones vaginales; sin embargo; tales prácticas constituían un secreto de prostitución y médicos […]” (p. 111)



Es lógico pensar que hace algunos años en México, y en algunas otras partes del mundo, cuando la información era escasa, casi nula, o exclusiva para algunas personas como lo dice en la anterior cita, en cuestiones de anticoncepción, se dieran muchas madres jóvenes pero actualmente tenemos información desde temprana edad, ya sean en casa o en la escuela, sobre la sexualidad, entonces ¿qué está pasando? ¿Acaso será que el exceso de información sobre el tema nos paraliza? O ¿no se tiene la madurez necesaria para llevar a la práctica todos esos conocimientos teóricos? o ¿no sólo es estar educado sobre el tema, sino también sobre los sentimientos que se involucran en una relación? O de plano ¿se tiene miedo a su uso, ya sea por mitos o realidades?


Un mar de dudas me inunda y preocupan, seguramente a ti también, en especial si tenemos hijos que sabemos en algún momento experimentarán la sexualidad. ¿Cómo lograr que ello no sean padres tan jóvenes? Y esta inquietud aumenta si son hijas, porque sabemos, con toda certeza, que su vida será más complicada, ya que toda la responsabilidad de los críos recae, regularmente, en la madre. Así que chicas y madres a pensar que si no el mundo se va a sobre poblar y la libertad a cuartar; a buscar una maternidad y paternidad libre y responsable de elección que para eso se crearon los anticonceptivos.  [1]
























sábado, 3 de agosto de 2013

Jóvenes del siglo XXI embarazados

Día 365+143
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Muñoz Molina, Antonio: El dueño del Secreto. España,
Espasa Calpe, 1999.




Pensaríamos que aquello de que los novios que tenían relaciones sexo genitales antes del matrimonio y se embarazaban era cosa del pasado. Actualmente ya la información en relación con el sexo y los métodos anticonceptivos es tan amplia que es de “suponerse” que los jóvenes, y no tan jóvenes, ya saben cómo prevenir un embarazo, pero la realidad es muy diferente. Recuerdo que no más de hace un año escuché en algún lugar, que la taza de maternidad en los jóvenes, creció. ¿Por qué será que ahora que más sabemos pasa esto?


“Justo un año antes, en noviembre de 1976, mi novia descubrió que estaba embarazada. Ahora eso puede parecer una tontería, pero entonces, y en mi pueblo, y en la familia de ella, aquel embarazo constituyó una tragedia, algo bufa, miradas a distancia, con aspavientos de teatro, pero una tragedia. Nos casamos rápidamente […]" (p. 139)



Creo que la información nos sirve si el que la recibe tiene la mente, los valores y el poder de decisión en el momento en que tiene que ejecutarlo. Yo diría que no basta con tener conocimiento sino que faltan los valores, implantado como semillas en lo más hondo de nuestro ser. Por ejemplo, pensemos en una chica que está con su novio y se da cuenta que no le agrada la forma en que la está tocando, hay algo dentro de ella que le dice que no es como ella lo desea, pero por temor, falta de valor o inseguridad no para el momento. ¿Qué pasa? Yo sigo convencida que la educación de los sentimientos es fundamental porque en el momento en que sabemos distinguir entre lo que nos gusta y lo que no, podemos forjarnos y hacer valer los valores que aprendemos, y así podremos tomar decisiones más certeras, en el caso del sexo saber con quién, cómo, cuándo y dónde.[1]