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jueves, 19 de marzo de 2015

Los pensamientos

Día 2 años+7
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dyer, Wayne W.: Tus zonas erróneas, España
Random House Mondadori (Debolsillo), 1978.




Cuando pienso en mí, pienso que soy un pensamiento; talvez esto parezca un sinsentido pero no lo es. Todo lo que hay en la realidad, incluyéndome a mí misma, puede ser convertido en un pensamiento, no es difícil imaginarlo; así que  hay pensamiento que tiene un referente en la realidad, pero no todo lo que hay en la realidad permitimos que sea un pensamiento, hay cosas que vemos, oímos o sentimos que no se vuelve parte de nuestros pensamientos, ¿por qué?



"[...] Tus pensamientos son tuyos, exclusivamente tuyos para hacer con ellos lo que quieras, conservar, cambiarlos, compartirlos o contemplarlos. Ninguna otra persona puede meterse dentro de tu cabeza y tener tus pensamientos como tú los experimentas. […]” (p.27)




La verdad es que esto suena muy fácil en teoría, pero en la realidad no lo es; el control de los pensamientos, no es tan sencillo como aquí se plantea, de hecho, muchas personas, incluyéndome a mí, sentimos que no podemos controlarlos, y no estoy hablando de tener un problema mental grave, pero sí se nos hes difícil entender que nuestros pensamientos no sólo son eso, sino que éstos se transforman en sentimientos y que estos sentimientos, nos determinan, en muchos sentidos, nuestro presente. ¿Cómo entender el mecanismo de nuestra mente, de  nuestros pensamientos, si no lo conocemos, si no nos conocemos? [1]














[1]La imagen fue tomada de:http://www.redbull.com.ar/cs/Satellite/es_AR/Article/10-cosas-en-las-que-estas-pensando-demasiado-021243344364874

miércoles, 18 de marzo de 2015

Qué entiendo por sentimientos y emociones

Día 2 años+6
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dyer, Wayne W.: Tus zonas erróneas, España
Random House Mondadori (Debolsillo), 1978.



Cuando leemos, o escuchamos una conversación, es común que haya palabras y expresiones que no logramos entender, estamos tan familiarizados con escuchar ciertos términos que no nos detenemos a preguntarnos si sabemos realmente qué significan. Esto me pasóm en mi actual lectura, con dos palabras: sentimientos y emociones. ¿Son lo mismo? ¿a qué se refiere uno cuando habla de sentimientos y cuando habla de emociones?




"Los sentimientos no son simples emociones que te suceden. Los sentimientos son reacciones que eliges tener. Si eres dueño de tus propias emociones, si las controlas, no tendrás que escoger reacciones de autoderrota. […]” (p.25)




Partiendo de la anterior cita, entiendo que las emociones, como su propio nombre indica, es algo que nos emotiva o nos emociona, y que a partir de esa emoción surge un sentimiento, por ejemplo: el encuentro con una persona que nos gusta mucho, nos puede causar una emoción y con el tiempo esa emoción se puede convertir en un sentimiento, ya sea de odio o de amor frente a esa persona. Así que los sentimientos al ser reacciones, nacida de las emociones, pueden ser elegidas, porque un sentimiento es una emoción procesada, canalizada, analizada. Así que podría concluir que las emociones son estímulos que salen de nuestro alcance, y por lo mismo no nos es posible controlarlos, pero el sentimiento si se puede mediar, en pocas palabras, podemos elegir qué sentir, osea, podemos seleccionar los sentimientos. [1]














[1]La imagen fue tomada de: http://diferenciaentre.info/diferencia-entre-emocion-y-sentimiento/

domingo, 1 de diciembre de 2013

Las heridas de un hijo al no expresar sus sentimientos en una familia machista

Día 365+264
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Nacer, crecer y ser educado en una familia machista es indudablemente aceptar (aunque sea a punta de golpes y maltratos) que la autoridad máxima en la casa es el padre. Él es el que tiene el poder total y absoluto no sólo de los bienes materiales sino de la esposa y los hijos, todas las decisiones dependen de él y la madre tiene que acatar todo lo que el señor dispone. Esto no es algo que yo invento, ni la escritura de este libro, sino que es algo que podemos constatar constantemente con algunas personas que tuvieron una familia con este patrón, que si lo pensamos bien no sólo es exclusivo de algunos, sino que todos los mexicanos estamos trastocados por dicho patrón aún en mayor o menor medida.



“[…] es sobre todo a los varones a quienes se les niegan, poco a poco, besos y caricias […]” (p.210)




Recuerdo que hace poco, en una reunión con amigos, algunos de ellos platicaban de la nula expresividad que tenían sus padre con ellos cuando niños; el padre se presentaba lejano, poco cariñoso, inexpresivo de sus sentimientos, porque los hombres “deben” ser así, y los hijos sentían ese rechazo, esa falta de calor paternal como una patada de mula. Todos, al contarlo, se les notaba un dolor en el alma por la ausencia del amor paternal, que en algunos casos fue dado por la madre, pero que en otros ni por ella.
Por desgracia, ante la angustian de la soledad, que todas las personas experimentamos en especial en nuestra niñez, el machismo al no dejar que el hijo en especial, reciba caricias y palabras de amor, sino que además de negárselas le prohíbe que exprese su propio sentir con frases como: los hombre no lloran, no se quejan, no son maricas, etc. Por suerte  muchos padres y madres rompieron o están rompiendo con dicho patrón, y todos aquellos que fueron atrapados por el, pueden buscar ayuda para curar dichas heridas.[1]











viernes, 24 de mayo de 2013

Disimular los sentimientos


Día 365+72
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Funke, Cornelia: Las gallinas Locas. El secreto de la felicidad. (Traducción del Alemán: María Alonso) Barcelona, Ediciones B, 2006.



Veo que mi bebé va creciendo y cómo es que poco a poco va aprendiendo más a expresar sus sentimientos: si está cansado, aburrido, enojado, feliz, etc. Y cómo es que gracias a ello, puede ir interactuando con todo aquello que lo rodea. En este momento es pura sinceridad, cuando siente algo lo expresa sin miramientos.


 “Mona pronunció todas aquellas palabras con una amable sonrisa, algo que a Sardine le pareció admirable. Ésa debe de ser una de las cosas que uno aprende al convertirse en adulto: a disimular los sentimientos y esconderlos tras una expresión admirable. Tiene que ser muy práctico poder hacer eso.” (p.66)




Pero esto que dice el persona principal, de este simpática historia, es en parte verdad, porque en la medida en que vamos creciendo, aprendemos a disimular, disfrazarlo y  hasta el negarlos los sentimientos.



Creo que sí tiene esto un punto bueno porque en el momento en que tenemos la capacidad de hacerlo, también podemos superar más rápidamente algunas de nuestras emociones, como el miedo; pero también tiene su lado negativo, pues al negar un sentimiento como el dolor, la angustia, o el propio amor en lugar de hacernos un bien nos hacemos un mal. Pero el aprender a disimularlos siempre será un punto a nuestro favor, porque los dejamos ver en el momento oportuno con las personas adecuadas.[1]













[1] La imagen fue tomada de educacion.uncomo.com

sábado, 3 de noviembre de 2012

¿Real o imaginado?


Día 234
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 James, Henry: Otra vuelta de tuerca, Madrid, Unidad Editorial (Millenium, las 100 joyas del milenio), Trad. Domingo Santos, 1999.


Parte de nuestra condición como seres humanos, es que estamos constantemente alertas, con nuestros cincos sentidos en lo que nos ocupa o preocupa. Somos presas fáciles de nuestros sentimientos, que van desde la total alegría, pasando por la tranquilidad hasta la angustia extrema, aterradora. Las cosas que nos lo pueden causar puede ser desde nuestra trabajo, en la calle, nuestro hogar, etc., por todo y nada a la vez. Digo esto porque bien puede ser desde un susto por algo real o irreal, o una alegría que igual puede ser imaginaria solamente.


 “[…]Le indiqué la posibilidad de que si se repetía –porque eso lo daba por sentado- podía llegar a acostumbrarme al peligro […]”(p.52)


Pero el vivir en contantes emociones extremas, no creo que nos lleven al hecho de acostumbrarnos a ellas. Porque una costumbre es algo que pasa constantemente y creo que el vivir, por ejemplo, con miedo a todo momento no es algo a lo que se acostumbre el cuerpo. O, si se llegara a  acostumbra, el resultado no sería del todo favorable. Recuerdo que en alguna ocasión me explicaron que al sentir sobresaltos, miedos o malas impresiones nuestro cuerpo segrega adrenalina que, en constantes dosis no es del todo benéfico. Así que constantes sentires de este tipo llevan a la ansiedad o depresión; en este punto, que es en el que se encuentra la  protagonista de esta novela, cabe la posibilidad que lo que se ve o siente sea sólo producto de nuestra imaginación. [1]