sábado, 8 de marzo de 2014

¿Por qué a los machos no les gusta estar en su casa?

Día 365+361
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Seguramente has escuchado la analogía que socialmente se hace de las mujeres con  las escopetas, ¿la recuerdas?, que refiere que “las mujeres casadas con como las escopetas: cargas y atrás de la puerta” ¿qué nos indica esto? Que ellas deben estar en su casa, por ser mujeres, haciendo lo que se supone que deben hacer, estar embarazadas y sumisas esperando a su dueño a que las use, ¿qué opinas al respecto? y ¿qué papel juega el hombre en esta analogía? El de patrón, dueño, macho y señor de todo lo que hay dentro y fuera de su hogar, pero hay que aclarar que más fuera que dentro de su casa.



“[…] El hombre, hoy, se casa para anclarse en la inmanencia, pero no para encerrarse en ella; quiere un hogar, pero permaneciendo libre para evadirse de él; se fija, pero a menudo sigue siendo un vagabundo en el fondo de su corazón; no desprecia la dicha, pero no hace de ella un fin en sí misma; la repetición lo aburre; busca la novedad, el riesgo, las resistencias a vencer, camaradería, amistades que lo arranquen de su soledad de dos en compañía. […]” (p.422)



¿Por qué los hombres se aburren estando en su casa? ¿Por qué son uno flojos que no hacen nada? o ¿qué papel les confiere estar en ella? Si partimos de que el lugar de las mujeres es en su hogar, según la cultura machista, entonces el del hombre es fuera de este; esto no es sólo por oposición sino que cumple con una situación de domino de un género sobre el otro. Las mujeres se dedican a las tareas del hogar, las que no tiene fin y ellos a las que sí lo tienen, las que los hace trascender, no sólo en su hogar, sino en la sociedad misma. Los machos no aceptan estar en casa porque eso los feminiza, o sea los vuelve vulnerables. [1]









[1] http://carmensteffensbolivia.blogspot.mx/2012/03/lo-mejor-para-consentir-al-padre-es.html