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lunes, 16 de diciembre de 2013

El poder de la familia y la cultura en nuestras vidas

Día 365+279
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






¿Qué es lo que nos delimita como género? Prácticamente nuestra cultura, a través de la educación que recibimos desde el hogar, que no siempre es de manera consciente, porque los patrones de conducta están arraigados a tal punto, que actuamos sin cuestionar si son convenientes o no. Así que cuando digo educación no sólo me refiero a lo que se enseña con una lección, sino todo aquello que se mira y se imita, por ejemplo: la manera en que nuestros padres se tratan y hablan, esto nos podrá parecer algo que no tiene peso, pero en realidad los hijos somos como una esponja que estamos absorbiendo todo lo visto y oído. Así que todo esto aprendido en casa es reforzado por el resto de nuestra cultura, como lo muestra la siguiente cita:



“[…] La literatura infantil, la mitología, cuentos, relatos, reflejan los mitos creados por el orgullo y los deseos de los hombres: a través de los ojos de los hombres es como la niña explota el mundo y en él descifra su destino.[…] ” (p.227)



No necesitamos ser expertos para darnos cuenta del peso que tiene nuestra cultura en la vida; si prestamos atención al actual comportamiento de los jóvenes (de entre 15 a 25 años), vemos los programas de televisión de moda, el actual estilo de vida de las familias, la literatura que se mueve en el ambiente, los mitos que se corren de boca en boca, nos podremos dar cuenta de que mucho es el reflejo de. Yo debo confesar que cuando veo una moda en acción, me da terror, porque atrás de esa copia hay sólo eso, una imitación y no una justificación, ni mucho menos razonamientos.


Así que cuando pienses, o critiques, a una mujer que vive en el patrón del machismo, sumisa y sin poder de decisión, piensa hasta qué punto sólo se ha limita a seguir lo que se le ha dictado, y que el ambiente lo refuerza por todos lados, y después pregúntate hasta donde seguimos viviendo en un mundo dominado mayormente por hombres  que nos hacer ser como somos las mujeres.[1]
























domingo, 3 de noviembre de 2013

La sábana ensangrentada

Día 365+236
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Los seres humanos tenemos diversos usos y costumbres, según nuestra cultura, con respecto a la sexualidad, en especial si hablamos del primer momento del acto sexual. Como ya lo había comentado en otras entradas, en algunas se considera a la virginidad algo valioso y en otros algo malicioso, y según sea el caso tanto en uno como en el otro, hay una serie de ritos para conservar o desflorar a la mujer. Este tipo de actos son parte de un cúmulo de costumbres que nos muestran lo que hay debajo de ellas, o sea las ideas que son lo que le dan sustento.
Pensemos en una cultura, como la mexicana, plagada de machismo, en donde los hombres son la máxima autoridad, en todos los aspectos, y lo que ellos dicen es lo que se debe de hacer. Las mujeres son para servirlos, para atenderlos, incluyendo al ámbito sexual.



“En virtud de un clásico viraje en el dominio de las cosas sagradas, la sangre virginal se convierte en símbolo propicio en las sociedades menos primitivas. Todavía hay en Francia aldeas donde, a la mañana siguiente de la boda, se exhiben ante padres y amigos la sábana ensangrentada. Es que en el régimen patriarcal, el hombre se ha convertido en amo de la mujer […]  (pp.155-156)



¿Te suena el ritual que anteriormente te presente, con la cita de este gran libro de Simone de Brauvoir? Seguramente sí porque era una práctica que también tenía lugar en México, y no sólo en Francia en los años sesenta, la cual no sé si actualmente se dé, pero estoy segura que ha sufrido cambios, pero que en el fondo hay algo de ella que aún sobrevive en las creencias e ideología de los jóvenes actuales.


Por ahora sólo quería presentar uno de tantos ritos que envuelve a la “primera vez”, como se le hace llamar al desfloramiento, de toda mujer (o casi toda mujer, porque hay algunas que son vírgenes hasta su muerte, tema del que hablaré más adelante). ¿Tú sabes de alguno otro que había o aún hay?[1]









sábado, 2 de noviembre de 2013

Todo por creencias es que la virginidad, o su ausencia, es importante

Día 365+235
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Todo lo que está relacionado con la virginidad, el desfloramiento o no, tiene que ver con creencias míticas, o sea por mitos y los mitos “[…]  forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas.”[1]. Así que cuando se cree que es mejor que las mujeres lleguen vírgenes al matrimonio o no, es porque se cree que la santidad es importante, o si es por el contrario el no llegar vírgenes al matrimonio, como en algunos regiones se cree (como leeremos a continuación en la cita de abajo), es porque se le dan atribuciones malos al himen. Quiero recalcar la palabra “creer”, como habrás notado la menciono mucho antes, porque los mitos son creencias, creencias que se implantas como ciertas, como válidas y en muchas ocasiones como obligatorias de culturas en culturas.



“[…]En las sociedades más primitivas, en las cuales se exalta el poder de la mujer, es el temor el que sale vencedor; conviene que la mujer haya sido desflorada antes de la noche de bodas.[…] Pero los verdaderos motivos de la tan extendida costumbre de la desfloración son míticos.[…] por ejemplo, entre los indígenas descritos por Malinowski, el hecho de que los juegos sexuales sean autorizados desde la infancia determina que las muchachas no seas nunca vírgenes. A veces la madre, la hermana mayor o alguna matrona desfloran sistemáticamente a la niña y, a lo largo de toda su infancia ensanchar el orificio vaginal.[…]” (pp.154-155)




Me extendí en esta cita porque me pareció impactante, aquí sólo escribí uno de los ritos a los que han sido sometidas las niñas y mujeres (y seguramente siguen siendo sometidas muchas mujeres) con relación a la virginidad; y no es que crea que lo peor es este tipo de desfloramiento, hay peores, sino el también someter a una persona a la total negación de su sexualidad por no perder la virginidad ¿por qué?, porque creo que cuando una creencia es impuesta, obligada, manipulada para que se lleve a cabo, se trasgrede la voluntad de la mujer, se obliga a un acto pero no con motivos razonables, sino desde el miedo a no ser santa, a no ser pura, a no ser apta, a no ser aceptada, a, a , a. Este no ser algo es lo que me irrita, lo que me hace pensar que atrás de él hay una sin razón, por ejemplo ¿por qué en las mujeres es tan polémico este tema más que en los hombres? Porque al final un mito siempre explica, por medios que van más allá de la razón (apelan más a la imaginación) todo aquello que no puede ser explicado.


No con esto declaro que este ni a favor ni en contra de la virginidad, sólo a no hablar con razones de peso, como por ejemplo decir sobre los riesgos que conlleva el tener relaciones sexuales (enfermedades en especial y embarazos no deseados) y el no alistar a las chicas y chicos sobre posibles violadores que a base de mentiras y manipulación, los lleven a hacer algo que en realidad no era lo que ellos deseaban. ¿Tú crees que opinas al respecto? [2]








































miércoles, 2 de octubre de 2013

Tabús ¿en las mujeres?

Día 365+203
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







¿Qué entendemos por tabú?  “[…] designa a una conducta, actividad o costumbre prohibida, moralmente inaceptable por una sociedad, grupo humano o religioso. Es la prohibición de algo natural […] por una razón no justificada basada en prejuicios infundados.[…]” [1]. Algunos temas que son tabús, a modo de ejemplos,  son el sexo, la pornografía, la menstruación; y algunas culturas, como las asiáticas, donde el propio cuerpo femenino es prohibida su exhibición, en nuestro país también pasa por ejemplo con los senos de la mujer, tanto que es mal visto amamantar en público.  


“la mujer está en la tierra rodeada de tabúes como todos los seres sagrados; ella misma es un tabú; a causa de los poderes que ostenta, es considerada como una maga, una hechicera; se la asocia a las oraciones, a veces se convierte en sacerdotisa […]” (p. 70)



Debemos tener en cuenta que esto depende mucho de nuestra cultura, porque a lo mejor lo que  para nosotros no es tabú, para algún país lejano, o no tanto, lo sea. En el caso de las mujeres, sí hay una atmosfera que nos rodea, por poner un ejemplo: la maternidad misma, el hecho de poder procrear, constituye un misterio que también está envuelto en tabús, como el tener relaciones sexuales cuando se está en este estado.


Seguramente estarás pensando que muchos tabús que existen son en realidad infundados, cosa que sí es así. Seguramente tú sabrás de varios tabús, espero te animes a compartirlo en este espacio. [2]