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jueves, 27 de febrero de 2014

¿La educación sexual nos salva de creen en los mitos que hay alrededor de este tema?

Día 365+352
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





La educación sexual, en este siglo XXI para los mexicanos es obligatoria desde la educación primaria. Afortunadamente los tiempos van cambiando poco a poco en este aspecto, y con esto no quiero decir que todo lo de los viejos tiempos sea lo mejor ni lo peor, pero sí es una gran paso en especial para las mujeres que en décadas pasadas las tenían sumidas en un hoyo negro de ignorancia ante este tema. Seguramente has escuchado relatos sobre esto, donde se sabe que mujeres que creían que sus hijos nacerían por la boca, o con sólo besarse quedaban embarazadas, etc. y todos estos ejemplos son claras evidencias de dicha situación.



“[…] En el siglo pasado, la señora Adam se imaginaba que su deber consistía en casarse con un hombre que la había besado en la boca, porque creía que aquélla era la forma acabada de la unión sexual. […]”(p.395)



Para muchas mujeres de nuestro tiempo, todo esto les puede parecer absurdo 
y ridículo, pero les puedo asegurar que actualmente aún hay mucha ignorancia sobre la sexualidad, porque el recibir educación teórica sexual no garantiza que se tome conciencia y aprendizaje real de lo que implica el acto mismo. Tal vez las chicas ya no creen que con un beso se embaracen pero, por ejemplo, algunas creen ingenuamente que un coito interrumpido las salvará del embarazo. Yo estoy convencida que la educación sexual tiene que ir unida a una educación de los sentimientos, porque al conocer nuestras emociones lograremos tomar decisiones acertadas no sólo en el ámbito sexual sino en todos los de nuestra vida. [1]




































[1] http://educacionsexualequidaddegenero.blogspot.mx/

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El mito de la suegra

Día 365+246
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Chistes, mitos y realidades envuelven el personaje de la suegra en nuestra sociedad; son en especial los nueros los que la sostiene, aunque también hay nueras que lo hacen. ¿En qué consiste? En desear de la suegra, mamá de ella o él, sea borrada del planeta, que no opine, no se meta, no alecciones, no sea metiche. Seguramente habrás escuchado en especial chites que hacen alusión a que se muera esta ¿por qué? La explicación que nos presenta Simone de Beauvoir en este libro es interesante, como veremos en la siguiente cita:



“El respeto que aureola a la Madre, las prohibiciones que la rodean, rechazan la hostil repugnancia que espontáneamente se mezcla con la ternura carnal que inspira. Sin embargo, el horror de la maternidad pervive balo formas larvadas. En particular, es interesante observar que en Francia, desde la Edad Media, se ha forjado un mito secundario que permite a esas repugnancias expresarse libremente: es el mito de la Suegra.” (p.177)



Así que en el momento en que en mi despierta en deseo de odiar a mi madre, pero no debo porque es mi madre y socialmente no debe de, entonces lo paso a la imagen de la suegra, que es también madre pero de la pareja, y la suegra, como madre, tiene la educación que debe velar por sus hijos, debe estar al servicios de ellos para lo que necesiten, porque ese es el papel que siempre se le ha impuesto como madre y como mujer. Aunque es innegable que sí existen mujeres que se meten en todo y con todos, con los hijos, los vecinos, los amigos, los padres, son imparablemente entrometidos, y seguramente a ellas no los quieren sus nueros, ni sus amigos, ni sus vecinos, etc.


Actualmente hay muchos nueros, en especial como lo dije anteriormente, que ya no ven a la suegra como el ogro que deben vencer a muerte, sino como una persona que tiene defectos y virtudes. ¿Qué opinas tú de las suegras y en especial de tu suegra?  [1]














sábado, 2 de noviembre de 2013

Todo por creencias es que la virginidad, o su ausencia, es importante

Día 365+235
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Todo lo que está relacionado con la virginidad, el desfloramiento o no, tiene que ver con creencias míticas, o sea por mitos y los mitos “[…]  forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas.”[1]. Así que cuando se cree que es mejor que las mujeres lleguen vírgenes al matrimonio o no, es porque se cree que la santidad es importante, o si es por el contrario el no llegar vírgenes al matrimonio, como en algunos regiones se cree (como leeremos a continuación en la cita de abajo), es porque se le dan atribuciones malos al himen. Quiero recalcar la palabra “creer”, como habrás notado la menciono mucho antes, porque los mitos son creencias, creencias que se implantas como ciertas, como válidas y en muchas ocasiones como obligatorias de culturas en culturas.



“[…]En las sociedades más primitivas, en las cuales se exalta el poder de la mujer, es el temor el que sale vencedor; conviene que la mujer haya sido desflorada antes de la noche de bodas.[…] Pero los verdaderos motivos de la tan extendida costumbre de la desfloración son míticos.[…] por ejemplo, entre los indígenas descritos por Malinowski, el hecho de que los juegos sexuales sean autorizados desde la infancia determina que las muchachas no seas nunca vírgenes. A veces la madre, la hermana mayor o alguna matrona desfloran sistemáticamente a la niña y, a lo largo de toda su infancia ensanchar el orificio vaginal.[…]” (pp.154-155)




Me extendí en esta cita porque me pareció impactante, aquí sólo escribí uno de los ritos a los que han sido sometidas las niñas y mujeres (y seguramente siguen siendo sometidas muchas mujeres) con relación a la virginidad; y no es que crea que lo peor es este tipo de desfloramiento, hay peores, sino el también someter a una persona a la total negación de su sexualidad por no perder la virginidad ¿por qué?, porque creo que cuando una creencia es impuesta, obligada, manipulada para que se lleve a cabo, se trasgrede la voluntad de la mujer, se obliga a un acto pero no con motivos razonables, sino desde el miedo a no ser santa, a no ser pura, a no ser apta, a no ser aceptada, a, a , a. Este no ser algo es lo que me irrita, lo que me hace pensar que atrás de él hay una sin razón, por ejemplo ¿por qué en las mujeres es tan polémico este tema más que en los hombres? Porque al final un mito siempre explica, por medios que van más allá de la razón (apelan más a la imaginación) todo aquello que no puede ser explicado.


No con esto declaro que este ni a favor ni en contra de la virginidad, sólo a no hablar con razones de peso, como por ejemplo decir sobre los riesgos que conlleva el tener relaciones sexuales (enfermedades en especial y embarazos no deseados) y el no alistar a las chicas y chicos sobre posibles violadores que a base de mentiras y manipulación, los lleven a hacer algo que en realidad no era lo que ellos deseaban. ¿Tú crees que opinas al respecto? [2]








































domingo, 27 de octubre de 2013

La complejidad de los mitos

Día 365+228
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





¿Alguna ves le has preguntado a algún hombre si le hubiera gustado ser mujer? Yo que recuerde, una pregunta así tal cual, no; pero lo que sí he oído es conversaciones donde noto que los hombres no aceptan ser feminizados. Ejemplo más claro sobre esto es el juego de los albures en México, porque detrás de todo ese palabrerío, que parecen insignificantes, lo que se esconden y buscan los contrincantes en reducir al otro a mujer, el poseerlo, penetrarlo, gana quien es puesto en un plano de sumisión.



“Siempre es difícil describir un mito; no se deja asir ni cercar; asedia a las conciencias sin jamás haberse plantado ante ellas como un objeto fijo. Es tan ondulante tan contradictorio, que al principio no se descubre su unidad. […]” (p.143)



Los mitos al no estar basado en hechos comprobables, como en el caso de la ciencia, no podemos hablar de leyes que le sean constantes. Un mito al ser parte de una cultura que pasa de generación de boca en boca por sus habitantes, va perdiendo, ganando, aumentando o disminuyendo y casi nunca pasa idéntico de unos a otros. Por eso el mito es algo escurridizo, no se puede atrapar, ni es propiedad exclusiva de nadie, cada persona le pone o quita. Este es el gran dilema con todos aquellos mitos que rodean a las mujeres, mitos como lo relacionados con la menstruación, pero de esto hablaré más adelante en otra entrada. [1]