sábado, 18 de enero de 2014

La hija que se siente mamá

Día 365+312
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Cuando dos personas deciden hacer una vida en común casándose o viviendo juntos en concubinato, lo hacen en muchas ocasiones con el fin de tener hijos; suele pasar que el hijo más grande, es especial si es mujer, llega a una edad en donde siente el derecho de corregir a los hermano, si es que tiene, o a los padres mismo porque cree ser la mayor autoridad de la casa, ¿por qué?



“[…] cuanto más madura la joven, más le pesa la autoridad materna. Si en casa lleva una vida hogareña, sufre por no ser más que una asistenta; querría consagrar su trabajo a su propio hogar, a sus propios hijos. […]” (p.308)



Creo que esto puede llegar a ser más común en familias en donde a las mujeres se les tiene aún atadas a un padre, al macho, porque ellas al no enfocarse en su porvenir, su futuro, en su propia vida, quieren tomar las riendas del hogar familiar. Todo esto hace que una joven adolescente, no sienta un vacío existencial en su ser, pero en realidad lo que refleja es la impotencia de tener las riendas de su propia vida, familia y sociedad. Así que si tu fuiste la que se sentía la mamá más que la propia mamá, sería bueno que te preguntarás el por qué de este comportamiento, y si es algo que actualmente aún afecta a tu entorno.  [1]
























[1] http://www.crececontigo.gob.cl/adultos/nadie-es-perfecto/padres-madres-cuidadores/

viernes, 17 de enero de 2014

Cuando quiere todo a costa de nada

Día 365+311
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






Si eres una mujer que ha tenido que trabajar para poder vivir, que las cosas te cuestas tanto para comer como para calzar, tal vez te sea difícil entender la posición de aquellas otras mujeres que nunca han tenido que trabajar para ellos, sino que siempre han dependido de su papá, hermanos o marido para vivir, y que sólo tiene que pedir para que les llegue a sus manos lo solicitado. Esta manera de vivir de muchas mujeres es deseada también por otras que sí tiene que trabajar, porque se nos ha hecho creer que el “lugar” de las mujeres es en el hogar, en la cocina, y ser tratadas como “princesas” por nuestros “reyes”.


“[…] La joven no tiene verdadera voluntad, sino deseos, y salta de una a otro con incoherencia. […] La joven quiere recibirlo todo, porque no hay nada  que dependa de ella.” (p.300)



Pero esto de ser mujer y no trabajar,  de ganar el pan que nos llevamos a la boca, tiene una consecuencia que no es tal clara pero que la anterior cita nos lo presenta, y es que cuando las cosas nos llegan sólo estirando la mano, al no esforzarnos por ello, no le damos en valor que en realmente tiene, y podemos volvernos “caprichosas”. Pensemos en una mujer que no trabaja pero tiene carro, casa, ropa, lujos, etc. Por el hecho de tener todo menos a ella misma, menos lo que desea hacer en realidad, seguramente se sentirá por momentos frustrada y aburrida. Así que es común que estas mujeres salten de estudiar cocina a un idioma, de pintar a cocer, etc. Porque al no haber un motivo nacido de la voluntad sino del deseo es volátil. Ahora entiendo mucho de cómo yo he sido en algunos momentos de mi vida. ¿Te sientes identificada un poco en esto que te comento?[1]























[1] http://es.tendencias.yahoo.com/blogs/caprichos-de-lady-in-red/5-resoluciones-para-el-nuevo-o-233735951-58.html

jueves, 16 de enero de 2014

Una explicación al por qué las mujeres chismeamos que no es lo mismo que enredar

Día 365+310
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




No puedo decir que no me gusta echar chisme, como se dice coloquialmente de hablar de la vida de los demás, porque mentiría, en especial si estoy en compañía de alguien a quien le tengo verdadera confianza, pero no me considero una chismosa real, conozco a algunas y sé que no entro en esas ligas grandes, hasta podría decir que es algo que realmente no practico. ¿Qué es lo que nos lleva a ser chismosas? Y en especial a las mujeres.



“[…] intenta singularizarse por medio de extravagancias, porque no le está permitido individualizarse en actividades definidas. Se sabe sin responsabilidad, insignificante en este mundo de hombres: como no tiene ninguna otra cosa seria que hacer, enreda.” (p.299)



Quiero distinguir entre chismear y enredar, que parecería que es lo mismo pero considero que no, porque el primero es contar lo que uno oyó, y el segundo es hacer lo mismo pero inventándole más y si es posible, metiendo cizaña. ¿Por qué enredamos? Según la cita anterior, las mujeres lo hacen por no tener nada más serio que hacer, por ejemplo: una chica es ama de casa, su esposo no la deja trabajar porque considera que es cosa de hombres (es un típico macho), así que ella tiene la responsabilidad de su hogar, pero al ser algo tan rutinario y si ella además aspiraba a estudiar, seguramente canalizará toda esa energía al chime, al enredo. ¿Te parece descabellada está respuesta?[1]

















[1] http://rodrigoivanpacheco.com/el-sentimiento-de-culpa-luego-de-chismear-el-secreto-de-un-amigo/

miércoles, 15 de enero de 2014

El sado-masoquismo en las chicas jóvenes ¿por qué?

Día 365+309
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Seguramente has escuchado, al igual que yo, o tal vez hasta lo has vivido, de jóvenes que se cortan en las piernas o brazos; yo recuerdo un caso en especial de una compañera en la preparatoria que recurría a estas prácticas, ella me platicaba que lo hacía porque sentía una gran desesperación interna, primero porque sufrió un abuso sexual de pequeña y otras por todas la confusiones existenciales internas que sentía y por estar enamorado de un primo hermano –que tiempo después tendría una hija de él-. Así como mi compañera hay muchas chicas que hacen lo mismo ¿todas es por lo mismo o por qué?



“[…] Estas prácticas sádico-masoquistas son la a vez una anticipación de la experiencia sexual y una sublevación contra ella […] Cuando se inflige la mordedura del cuchillo, la quemadura de la brasa, protesta contra la penetración de la desflorará, y protesta anulándola.” (p.295)



Simone de Beauvoir nos habla que aquellas chicas que lo hacen es por rebeldía, por saber que su inevitable destino es el de ser dominada por un hombre, y que ante esta impotencia la joven lo hace como protesta y por impotencia. Yo estaría de acuerdo con la autora cuando estamos en un sistema machista, pero actualmente aunque continuamos con muchos machos, las condiciones para las mujeres va cambiando poco a poco. Muchas chicas en la actualidad ya no sientes que el ser mujeres es un impedimento para hacer una vida libre y plena. Así que no creo que el único motivo por el cual una mujer llega a tener estar prácticas sado-masoquistas sean por vivir atadas a un macho, sino que muchas chicas lo hacen, como mi compañera de la preparatoria, como lo platiqué más arriba, por ansiedad e impotencia de todo lo vivido, que si lo pensamos fríamente en los dos casos se da impotencia y frustración al no sentir la persona que tiene el control de su vida. ¿Qué opinas al respecto?   [1]







[1] http://miespaciomiopinion.blogspot.mx/2011/05/cutting-cortarse-por-placer.html

martes, 14 de enero de 2014

La edad de la rebeldía

Día 365+308
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





La edad de la rebeldía dicen que es cuando tenemos entre los quince y veinte años, y no creo que sea una mentira, sino una gran verdad que todos vivimos, si es que ya pasamos esa etapa, o que la vemos con los que actualmente están pasando por ella. Es una edad que no sólo biológicamente es complicada, por todos los cambios que el cuerpo sufre –tanto en hombres como en mujeres- sino también en el plano social, ya que al ya no ser niño ni tampoco adultos sino precisamente en la transición de uno al otro no encuentra un lugar en ella, además que en el plano personal también es momento en que se toman decisiones importantes y se define la personalidad.


“[…] Pero, como la risa, el uso de un lenguaje obsceno no es solamente una oposición: es también un desafío a los adultos, una suerte de sacrilegio, una conducta deliberadamente perversa. Al rechazar a la Naturaleza y la sociedad, la joven las provoca y desafía mediante una multitud de singularidades. […]” (p.294)



Como bien dice la cita anterior, el joven, no solo la joven, tiene una serie de actitudes que responden más a la rebeldía contra los padres y la sociedad que a un acto de conciencia y autodominio. He conocido padres que al tener hijo en esta edad no saben cómo tratarlos, y en algunas ocasiones caen en actitudes igual o más infantiles y rebeldes que los propios hijos: se gritan con majaderías, se reprochan lo no dado, compiten como enemigos, etc. Todos lo que hemos vivido esta etapa de nuestra vida sabemos que esto es verdad, y aunque algunos menos y otros más todos llegamos a tener actitudes de rebeldía. [1]










[1] http://elsignificadodeseradolescente.wikispaces.com/los+adolescentes+ante+los+problemas+de+la+vida+cotidiana

lunes, 13 de enero de 2014

Cuando las mujeres somos libres pero no sabemos cómo elegir y caemos en caprichos irracionales

Día 365+307
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







Si una mujer es educada en un sistema tradicional machista, su comportamiento debe de ser siempre de respeto, sumisión y obediencia hacia los hombres porque ellos al ser los amos y señores de la casa, los proveedores, juegan un papel de dominio. Así que ella al ser dominada pierde toda posibilidad de ser una persona autónoma; su vida es controlada, mediada y limitada por lo que su padre, hermanos o esposo dictan, en pocas palabras ella no es lo que quiere ser, sino lo que le han dicho que debe de ser. ¿Qué pasa cuando una mujer, por azares del destino, no tiene un hombre que la guíe? Al sentirse perdida, sin alguien que la corrija y elija por ella, se cae en la irracionalidad, en los caprichos.  



“[…] Se siente fascinada de buen grado por los donjuanes; sueña con someter y atraerse a ese seductor a quien jamás retiene ninguna mujer, acariciando la esperanza de reformarlo: pero en realidad sabe que fracasará en su empresa; y esa es una de las razones de su elección. […]” (p.291)



Se que muchas mujeres, aunque no me atrevo a afirmar que todas, hemos sentido este deseo que nos menciona la cita anterior, de querer cambiar a algún hombre, por ejemplo si es casado que con nosotros alcanzará la felicidad y se divorciará, o si es drogadicto que nosotras tendremos la capacidad de sacarlos del vicio, o si es mujeriego que lo trasformaremos en un monógamo de lo mejor, etc. Está ilusión de querer cambiar al otro no deja de ser eso, sólo una ilusión nacida de estar educadas, en un sistema machista, donde el motivo de su ser es vivir para los otros y no para ella misma; ella cree que su vida es plena, feliz y correcta si dedica su existencia para los otros. Los caprichos nacidos de una libertad sin rumbo son como el anterior ejemplo. ¿Qué otros crees que son así?[1]



















[1] La imagen fue tomada de http://www.tuvozentuvida.com/2011/11/16/cursos-para-deshacerse-de-la-amante/

domingo, 12 de enero de 2014

El modelo de las telenovelas

Día 365+306
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





¿Qué es lo que la telenovelas nos enseñan, nos venden, sobre la vida y el futuro de una mujer? En México, como en muchas otras partes del mundo, las telenovelas es una de las transmisiones que más televidentes, en especial mujeres, tiene. Hay para diferentes edades, inclusive para niños, y con distintas temáticas, pero lo que es casi común a todas es que la protagonista es una mujer, ¿por qué? ¿Será a caso que tiene que ver con que van dirigidas mayormente a ellas?



“[…] La historia de la joven caprichosa, orgullosa, rebelde e insoportable que se hace domar amorosamente por un hombre razonable, es un tópico de la literatura barata y del cine: es un cliché que halaga tanto a los hombres como a las mujeres.[…] las películas de Hollywood nos han ofrecido cien veces la imagen de la niña terrible domada por la saludable brutalidad de un enamorado o de un marido. Un par de bofetadas o una buena azotaina parecen los medios más seguros de seducción. […]” (pp.290-291)



Las telenovelas mexicanas también manejan este cliché, los podemos llamar refrito o repetición, sin cesar. La protagonista, que se “supone” que al ser mujer, debe ser amable, sensible, sumisa, agradable, simpática, etc., es considerada como una verdadera mujer, femenina. Así que por ello primero nos las tiene que presentar como todo lo contrario, agresiva, irracional, insensible, brabucona, etc., y de este modo la imagen del hombre que la “doma”, como si fuera una mascota, es el que se hace acreedor a su amor y respeto. En pocas palabras, cuando la mujer se encuentra a un hombre que la domina, es cuando ella se convierte en “mujer”.


Estos programas al tener gran influencia en sus telespectadoras, se vuelven modelos a seguir del comportamiento, así que no es de extrañarnos que veamos a niñas, adolescentes, mujeres y hombres tomar conductas y actitudes de los personajes como correctas sin antes cuestionarse el por qué.[1]


















[1] La imagen fue tomada de http://superfan.telemundo33.com/category/telenovela-pecados-ajenos/

sábado, 11 de enero de 2014

Inexpertos en acción

Día 365+305
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





El deseo desesperado, y en muchas ocasiones la propia exigencia, de la libertad a una edad joven, es algo que a todos de una u otra manera se nos presenta. Si recordamos un poco de nuestras exigencias infantiles son del tipo de que ya no somos unos niños y que deseamos salir como queramos, vestir como deseamos, convivir con quien elijamos; pero todas estas exigencias están basadas solamente en ese impulso juvenil de vivir y no sobre una base experimental.



“Además de esta complacencia narcisistas, algunas jóvenes experimentan más concretamente la necesidad de un guía, de un maestro. En el momento en que escapan a la influencia de los padres, se encuentran embarazadas por una anatomía a la que n están habituadas, y no saben hacer de ella sino un uso negativo; caen en el capricho y la extravagancia; desean desistir nuevamente de su libertad.[…]” (p.290)



La inexperiencia juvenil nos hace creer que hacer algunas cosas como viajar, casarnos, trabajar, tener hijos, etc., es lo más sencillo del mundo, que sólo es cuestión hacerlo y ya, y que los resultados serán inmediatos, como por arte de magia. Pero de lo que no tenemos conciencia es de que al carecer de experiencia, que es la que nos muestra las dificultades y posibles soluciones a los problemas, en realidad partimos a una vivir “x” cosa pero desde la ilusión, el deseo y la imaginación.


Seguramente te habrá pasado que por ejemplo tienes una pareja y tu mamá, papá, hermanos o familiares te dice que no hables con el todo el tiempo, que se den tiempo, etc., pero al ser muy joven se cree que todas las recomendaciones, consejos, regaños y prohibiciones se hacen por molestar, por no dejar vivir, siendo que el realidad es un beneficio para el inexperto. O también suele pasar que cuando un joven abandona su hogar familiar, se inclina a los consejos de un tercero, ajeno a la familia, porque es cuando sale a la luz dicha inexperiencia. ¿Qué opinas, te ha pasado?[1]

















[1] La imagen fue tomada de http://habitantedemal.blogspot.mx/

viernes, 10 de enero de 2014

Cuando las mujeres vivimos fuera de nuestro ser

Día 365+304
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






¿Por qué será que muchas chicas viven para agradar a otros? Cuando vivimos en una sociedad machista, donde las mujeres son reducidas a objetos, y como tal pierden toda autonomía, para convertirse en siervas, su razón de ser, su destino y vida se reduce a los hombres que la rodean, lo que le mandan, lo que deciden por ella, y esto también se traslada a la parte erótica y a todo el cortejo que llega a haber entre un hombre y una mujer.



“Para la joven, la trascendencia erótica cosiste en habituarse a hacerse presa. Se convierte en objeto, y se capta como objeto; con sorpresa descubre este nuevo aspecto de su ser: le parece que se desdobla; en lugar de coincidir exactamente consigo misma, he ahí que se pone a existir afuera. […]” (p.278)



Cuando existimos para otros, y no para nosotras, en cuando estamos objetivadas, cuando consciente o inconscientemente, pensamos, vivimos, existimos siempre por y para el otro. Vestimos de una forma en especial para agradar al otro, caminamos de esta manera para atraer al otro, hablamos de esta otra forma para atraerlo,  estudiamos o nos gusta algo porque le gusta al otro. Así que si tú sientes la necesidad de pensar siempre en los hombres, en lo que les gusta y no, y qué puedes hacer para agradarlos, estás aceptándote como objeto, estás viviendo fuera y no dentro de ti. ¿Cómo vives, adentro o a fuera de tú ser?[1]
















[1] La imagen fue tomada de http://es.123rf.com/photo_6110057_ser-silencioso--cut-fuera-de-la-mujer-con-el-dedo-a-los-labios-diciendo-shh.html

jueves, 9 de enero de 2014

Yo no soy femenina

Día 365+303
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






¿Qué significa, en un sistema machista, que una mujer sea femenina? Recordemos que el machista lo que busca es dominar, así que la mujeres es reducida a objeto para lograr dicho fin. Cuando una mujer es obediente, servicial, abnegada y sumisa ante su macho es cuando la podemos reconocer como objeto, y esta objetivación es lo que hace que se le considere femenina.



“[…] Ser femenina es mostrarse impotente, fútil, pasiva, dócil. […]” (p.276)



Cuando un hombre declara que le gustan las mujeres femeninas, lo primero que tendríamos que preguntarnos es si entiende por feminidad esto que se acaba de enunciar en la cita, si es así, entonces tenemos frente a nuestros ojos a un macho, y si vive en México, entonces será un macho mexicano. Ahora, si una mujer dice que es femenina, habría que pensar y cuestionar si ella también entiende lo mismo. Yo, partiendo de esta definición, puedo decir que no soy nada femenina, y ¿tú?[1]















[1] La imagen fue tomada de http://es.123rf.com/photo_9932464_silueta-femenina.html

miércoles, 8 de enero de 2014

A los hombres machistas les gustan las mujeres que son…

Día 365+302
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Te invito a que leas la anterior entrada a este blog ya que en ella te platico de cómo las mujeres aprendemos, en un sistema machista, a renuncia a ser independientes, inteligentes, fuertes, decidida para complacer al hombre, porque está ligado estrechamente con esta entrada, ya que si las mujeres aprendemos a renunciar, entonces podemos comprender que a los hombres machistas les gustan las mujeres que lo han hecho, y ¿qué pasa con todas aquellas que no lo hicieron?



“[…] Si desea esbozar una amistad, un devaneo, deben evitar cuidadosamente dar la impresión de que toman la iniciativa; a los hombres no les agradan los “chicos frustrados”, ni las sabihondas, ni las mujeres con cabeza; la audacia, la cultura o la inteligencia excesivas, o el demasiado carácter, los espanta.[…]” (p.276)



Así que una chica que no renuncia a ser ella, a ser libre, decidida y abierta no es un buen prospecto para un macho, porque él busca dominar y no que lo dominen, y de aquí el “miedo” del que nos habla Simone Beauvoir.
Pero en nuestra sociedad mexicana, en donde los machistas y los no machistas  ya están conviviendo en una misma sociedad, las mujeres empezamos a sentir confusiones, y también ellos, porque hay hombre que parecen machistas pero no lo son, y otros que sí lo son pero no parecen, y otros más están indecisos al respecto; además de que hay mujeres que están en la misma situación, indecisas entre ser sumisas o libres. ¿Has vivido alguna vez esta confusión? [1]







martes, 7 de enero de 2014

Las mujeres aprendemos a renunciar ¿a qué?

Día 365+301
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.



2008, Mujer-Objeto, plumilla y tinta china, 23x30 cm.


¿Eres mujer u hombre? ¿Recuerdas cómo fuiste educad@? Si eres mujer ¿había cosas que se te prohibía hacer, decir o desear por el sólo hecho de serlo? Nuestra especie, como es bien sabido, está dividida por dos grandes géneros, el femenino y el masculino; esta división no ha sido sólo marcada, por muchos integrantes de la humanidad, biológicamente sino que se ha insistido, a lo largo de los siglos, en que también es de manera moral y sicológica. Las mujeres hemos sido consideradas como el género débil, el que no tiene carácter, el que no sabe decidir, el que tiene que obedecer. De esta forma muchas mujeres han crecido y pasado dicha enseñanza a sus hijas e hijos.



“[…] Desde la más servil hasta la más altanera, todas aprenden que, para complacer, tiene que abdicar.[…]” (p.276)



Pero bien valdría la pena preguntarnos si esto que se dice que somos las mujeres (débiles, abnegadas, indecisas, lloronas, etc.) es algo natural o que aprendemos y decidimos. Yo estoy convencida que lo aprendemos, en un primer momento de nuestras madres, o la figura materna que tengamos, y después de todo lo que nos rodea, amigas, compañeras, etc. Con el paso del tiempo hay algo que aprendemos muy bien, que es lo que la cita no dice, que para ser aceptadas, considerando que esto significa ser complacientes con los demás, aprendemos a renunciar, ¿a qué? a decidir, a ser fuertes, a arriesgarnos, a Ser nosotras; y de aquí perdemos nuestro ser para convertidos en un objeto para los otros, en especial para los hombres. ¿Qué opinas?[1]











lunes, 6 de enero de 2014

Chicas “mal educadas”

Día 365+300
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Las mujeres nacidas en un sistema machista viven con muchas prohibiciones y tabús, que van desde cómo deben de vestir, qué tiene que hablar, cómo comportarse con el novio o esposo, etc. La libertad no es algo que logren ejercer, sino todo lo contrario, muchas llegan a estar en calidad de esclavas. Todo esto es manipulado y enseñado desde edad muy temprana. Por ejemplo: ahora que pasó la llegada de los regalos de Los reyes Magos a los niños en México, como en otras partes del mundo, a la mayoría de las niñas se les regalan bebés, trastes, cocinas, carriola, etc., y a los niños carros.  Y así como esto, también en la forma en que se deben comportar las niñas es diferente a los niños; ellas tienen que ser tiernas, dulces, delicadas; ellos rudos, fuertes, varoniles, etc.



“[…] Si las chicas estudiantes recorren las calles en alegres bandadas, como hacen los estudiantes, dan un espectáculo; caminar a grandes pasos, cantar, hablar a gritos, reír a carcajadas, comerse una manzana, son otras tantas provocaciones, y se harán insultar o seguir o abordar. La despreocupación se convierte inmediatamente en falta de postura; ese control de sí misma al que está obligada la mujer y que en “la joven bien educada” se transforma en una segunda naturaleza, mata la espontaneidad; […]” (p.275)



Así que las chicas ruidosas, gritonas, parlanchinas, son mal educadas, porque una mujer, en especial si es señorita, debe ser bien portada, y ser bien portada  significa ser callada, recatada, sumisa, obediente; todas aquellas mujeres que no sean así son consideradas mujeres de poca seriedad y por lo tanto no se les debe tratar de una manera digna, sino como un objeto que no merece respeto sino todo lo contrario, todos los hombres se creen con el derecho de insultarlas, tocarlas, agredirlas de cualquier forma imaginada. ¿Eres o conoces a chicas mal educadas? [1]