sábado, 19 de enero de 2013

Una leona


Día 312
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Sheldon, Sidney: Si hubiera un mañana,
Buenos Aires, Émece editores (La nación), 2009.



Cada persona tenemos un carácter; algunos somos parlanchines, sociales, alegres, melancólicos, rudos, callados, etc. Así que nuestra forma de comportarnos ante los demás es lo que nos caracteriza. No creo que exista nadie en el mundo que sea idéntico a otro, aunque sean padre e hijo o parientes, tal vez algunas cosas similares, pero exactamente idénticos,  no.


“[…]Tracy se transformó en un camaleón, una experta en maquillajes, disfraces y acentos.[…]”(p.225)


Pero cando leí esto en mi actual libro, recordé que en algún lugar (para ser honesta no sé con exactitud en dónde) oí que también podemos parecernos las personas a los animales. En algunas ocasiones por nuestra apariencia física, por ejemplo yo asemejo a un león por mi cabellera abundante, pero también adquirimos características de ellos por nuestro actuar. Esto es lo que pasa con nuestro personaje en esta novela, es catalogada como un camaleón porque adquiere, con la experiencia, la capacidad de transformarse en quién sea, según el ambiente que se le presente o como le convenga. ¿Tú con qué animal te compararías por tu físico  o por tu actuar?[1]












[1] La imagen fue tomada http://www.ojocientifico.com/2008/04/11/%C2%BFque-diferencia-a-los-animales-de-los-seres-humanos