lunes, 22 de abril de 2013

Predicar con el ejemplo


Día 365+40
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.



Qué fácil es hablar, decir, pero que complicado actuar. Muchos podemos decir cosas, que si somos o hacemos esto u otros, sólo teoría;  pero pocos son los que realmente lo son, lo hacen, lo ponen en práctica.  En ocasiones cuando la teoría, lo que pensamos, es demasiado pretencioso, y cuando tenemos que llevarlo a la práctica, lo que hacemos, nos llevamos con grandes sorpresas, decepciones, frustraciones o alegrías. No todo lo que se dice fácil se hace fácil, y no todo lo que se ve complicado se realiza igual.


Imagina qué es lo que piensa, o siente, un hijo cuando decimos una cosa pero en realidad hacemos otra. Si decimos que no es correcto decir groserías, pero en el momento en que nos enojamos las soltamos, ¿qué pasa por la mente de nuestros pequeños? Como dice la autora de este libro, los confundimos.



“[…] el niño pequeño se apoya más en observar los movimientos que en escuchar explicaciones. En vez de hablar ponga en práctica sus habilidades y conocimientos. Puede acompañar lo que hace con explicaciones sencillas, pero nunca explique sólo verbalmente. El niño necesita ver como lo hace.” (p. 136




No puedo hablar, con total certeza y claridad, de cómo el cerebro, los pensamientos, se van estructurando en la mente, ni siquiera cómo neurológicamente se lleva el proceso de aprendizaje, pero sí puedo hablar desde mi experiencia personal y a través de mi hijo. Lo que Rosa, la autora del libro, nos dice en la anterior cita es algo que podemos constatar a cada momento, en especial con los hijo pequeños. Yo, por ejemplo, noto que mi hijo imita mis sonidos, mis movimientos, expresiones, etc. Él ahora aprende por lo que ve, más que por lo que entiende, es muy visual y sensitivo. Por eso tenemos que cuidar lo que hacemos, y cómo lo hacemos porque esto se les quedará grabados como una huella en su ser, tenemos que predicar y enseñar con el ejemplo.[1]