miércoles, 17 de abril de 2013

Sí, por comodidad


Día 365+35
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.



Aún en este tema de por qué tendemos a darle todo a nuestros hijos, me da la pauta para pensar en lo que actualmente me pasa con el mío. Él ahora está en una edad en que quiere agarrar todo: el control de la tv, los cuchillos, sus cosas, la crema corporal, las hormigas, la basura, el celular, mi comida, su comida, en contenido de los cajones, sus zapatos, su pañal sucio, etc. etc. Está en la edad en que quiere conocer, explorar, pero no todo es bueno que lo tome; él no sabe qué es dañino de lo que no, pero para eso estamos sus padres, para enseñarle. Pero viene un ingrediente que no tiene que ver con decidir, sino con aferrarse, no solamente quiere la basura sino que si quieres quitárselo se aferra a él, corre si es posible, llora y pega. Esto es algo nuevo con lo que tenemos que lidiar.



“Es mucho más fácil decir “sí” que decir “no”. El sí es complaciente, agradable y simpático. El “no”, en cambio, es confrontativo, serio y puede ser, incluso agresivo.  Cuando tenemos la necesidad imperante como padres de sentirnos aceptados por nuestros hijos, queridos siempre y en todo momento por ellos, entonces vivimos con el “sí” constantemente en la boca. […]” (p. 84)



Pensando en la explicación, que puse anteriormente sobre mi hijo, creo que por comodidad es más fácil decirle que sí a todo, como bien dice la autora en este libro, aún a sabiendas que no es algo conveniente para él. Por desgracias al decirlo a todo que sí, muestra que uno como padre lo hace por comodidad y no por el bienestar de el niño mismo. Si me voy ahora al lado opuesto, decirle todo que no, creo que puedo caer también en mi comodidad, porque entonces no me pongo a pensar por qué lo desea y si es correcto dárselo, simplemente se lo niego por autoridad.



Tarea fácil no es el atender este comportamiento en un hijo, pero sí creo que tengo que pensar con calma y conciencia qué le niego y qué no, porque el día de mañana puedo caer en el extremismo por mi comodidad o por autoridad.[1]