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domingo, 17 de noviembre de 2013

El papel de las mujeres burguesas

Día 365+250
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




Yo me considero casi ignorante con relación a cómo viven, son tratadas y qué papel se les da en una relación de parejas a las mujeres de clase alta económicamente, y digo esto porque yo no he tenido la fortuna, o desdicha, de ser burguesa, pero sí he podido saber de uno o dos casos donde he sido observadora, lejana, del precio a pagar por ser pareja de alguien importante, como un empresario, político, etc. Bien podemos cuestionarnos ¿quién no deseara estar en una situación económica alta, donde hasta los menores caprichos se cumplen?



“[…]En la sociedad burguesa, uno de los papeles asignados a la mujer es el de representar: su belleza, su encanto, su inteligencia, su elegancia, son los signos exteriores de la fortuna del marido, con el mismo título que la carrocería de su automóvil. Rico, la cubre de pieles y alhajas.[…] (p.178)



A las mujeres nos han vendido la idea que  tenemos que estar bellas, presentables, siempre atractivas porque ese es nuestro papel. El de ellos es proveer con lo necesario para dicho efecto. Seguramente habrás escuchado una frase común que dice que no hay mujeres feas sino hombres pobres, así que vamos por la vida buscando a ese príncipe que nos convertirá de sapos a reinas, que nos dará todo lo que nos merecemos; pero el día en que llega, el precio a pagar es alto porque monetariamente podemos tener todo, carros, joyas, viajes, ropa, maquillajes, etc. pero sentimentalmente no y menos si nos se nos da un reconocimiento como persona con deseos y sentimientos, porque al ser tratadas como objeto que debe lucir, representar el dinero del marido, no se puede aspirar a lo otra cosas más que a ello. No quiere decir que en todos los casos sea igual, pero no podemos negar que sí se dan y no solo en las telenovelas. [1]






martes, 23 de julio de 2013

¿Deseo lujos o no?

Día 365+132
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Muñoz Molina, Antonio: El dueño del Secreto. España,
Espasa Calpe, 1999.


¿Por qué será que algunas personas les gustan las cosas costosas: ropa, carros, comida, etc. Y a otras no? Pienso en alguien que nunca podrá comprarse un carro o cabiar porque sus ingresos son mínimos, los necesarios para sobrevivir, ¿cómo podrá comparar y decidir si quiere o no esa vida? ¿Habrá quien decida, con todo uso de razón, lo modesto a lo lujoso?



“[…] No sin remordimiento pensé que yo sí prefería los restaurantes de lujo a las fiambreras y los bocadillos proletarios, pero me guardé mucho de decirlo […]" (p. 84)



Pienso que por desgracia no todos podemos decidir entre querer algo lujoso o no, porque no lo podemos comprar. Pero siento que mucho de esto tiene que ver con lo que pensemos, por ejemplo: si soy rico y tengo todos los lujos, pero me doy cuenta que esto son sólo cosas, puedo dejar todo lo materia a un lado y vivir con lo necesario y modesto; ahora si hay alguien muy pobre, y en algún momento de su vida conoce a alguien adinerado, y despierta en él el deseo y la envidia seguramente haré todo lo necesario para poder darse esos lujos, o pobres que deciden vivir así porque se dan cuenta que los lujos conlleva también unas serie de sacrificios, o adinerados que están dispuestos de pagar el precio de los lujos. Creo que al final esto es más complejo de explicar de lo que pensé. ¿Tú qué opinas?[1]