viernes, 31 de agosto de 2012

Cilicio


Día 171
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Brown, Dan: El Código Da Vinci. Barcelona, Ediciones Urano (Books4pocket), Trad. Juanjo Estrella, 2003.


Varias son las formas de representar el sufrimiento de Jesús en la cruz. Una de ellas es este accesorio hecho de alambre con púas, el cual se tiene que coloca en el muslo para causar heridas y dolor como Jesús cuando estaba siendo latigado y crucificado ante la cruz:


“Cerró las persianas y se arrodillo en medio del cuarto bajó la vista y examinó el cilicio que le apretaba el muslo. Todos los seguidores verdadero de camino llevaban esa corre de piel salpica de púas metálicas que se clavaban en la carne como un recordatorio perpetuo del sufrimiento de Cristo. Además, el dolor que causaban servía también para acallar los deseos de la carne.(p.27)


Prácticas como estas siempre han existido a lo largo de los siglos, con el fin de callar a todo aquello que pueda desviar la práctica religiosa y en especial el deseo sexual, causando dolor con este accesorio llamado: cilicio[1]. Suena a película de terror el pensar que una persona pueda atreverse a provocarse dichas heridas, pero se convierte en pánico cuando pensamos que el propio sujeto es el que se auto castiga.


¿Te animas a utilizar este sencillo, pero doloroso artefacto, para ser un excelente ser humano, apartado de todas aquellas bajas pasiones?[2]









[1] Puedes consultar la siguiente definición http://es.wikipedia.org/wiki/Cilicio
[2] La imagen fue tomas de la siguiente página de internet: http://laplumaviperina.blogspot.mx/2010/03/el-dichoso-cilicio-por-sandra.html