jueves, 27 de septiembre de 2012

Y si de bancos se trata


Día 197
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Brown, Dan: El Código Da Vinci. Barcelona, Ediciones Urano (Books4pocket), Trad. Juanjo Estrella, 2003.


Viviendo en  un mundo mayormente capitalista, en donde es rara aquella persona que no tenga una tarjeta, aunque sea de débito, las instituciones bancarias son múltiples y amplias a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional. Aún recuerdo cuando en los municipios más apartados de las ciudades, existían un  banco y sus servicios no eran del todo rápidos. Pensar en un banco, con los servicios que menciona la siguiente cita, suena ya más a una realidad que a un sueño:


“El Banco de Depósitos de Zúrich era una de esas instituciones bancarias abiertas las veinticuatro horas del día, y que ofrecían una moderna gama de servicios anónimos en la tradición  suiza de las cuentas numeradas.[…]” (p.262)


Y más que un sueño, en nuestros tiempos, es una necesidad. Se dice que tener una tarjeta te da mayor seguridad, y en muchos casos sí es así. Pero también es bien sabido de la parte negativa de las mismas que van desde endeudamientos insostenibles, hasta “robos” por cargos que por desgracia aceptamos en el contrario, que por cierto muy pocos lo leen, y/o  acoso telefónico, desde la madrugada, para saldar una deuda.


Aun así, con todo lo anterior, es innegable el uso cada día más solicitado, aunque no es afortunadamente algo necesario para vivir, del uso de servicios como este. Y digo, arriba de esta entrada, que ya no es un sueño que te dejen hacer uso de sus servicios las 24hrs del día desde el momento en que se pude acceder a internet. No todos tenemos acceso a dichos servicios, y muchos la verdad que no lo deseamos, porque para no perder costumbre estos no son gratis en su mayoría. Y tú ¿tienes una tarjeta? Ojalá no sea con deuda, pero si es así, el beneficio es que la puedes pagar desde tu computadora, aunque sólo falte el dinero. [1]