jueves, 10 de enero de 2013

Personas despiadadas


Día 303
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Sheldon, Sidney: Si hubiera un mañana,
Buenos Aires, Émece editores (La nación), 2009.


No cabe duda que uno de los más grandes deseos de muchas personas, es el de tener poder para dominar no sólo a las demás personas, sino a todo aquellos que se ponga enfrente. Los medios no importan, sino el tener lo necesario para aplicar la severidad, que en la mayoría de los casos es injustificado.


“Por ser su primer delito, y no haber dado muerte a nadie, la condena de quince años era inusualmente severa. El hecho de que el acusador fuese Joseph Romano lo hacía sospechar aún más de la sentencia.[…] ” (p.53)


Así como al personaje de esta novela le toca la mala suerte, y por culpa también de su ingenuidad, de toparse con un hombre poderoso y la meten a la cárcel (motivos si hay pero no con la sentencia que le dan) en la vida real pasa lo mismo. No falta la persona, hombre o mujer, que quieren imponerse por el sólo hecho de sentirse poderosas, aunque en el fondo, y en muchas ocasiones salta a la vista la ignorancia y el deseo de sólo hacerse valer a costa de lo que sea. Seguramente me logras entender porque sabes a que me refiero ¿verdad? [1]







[1] La imagen fue tomada de http://cristianos.com/2012/03/26/poder-y-autoridad-2/