lunes, 6 de mayo de 2013

Sentirse el patito feo


Día 365+54
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Steel, Danielle: Secuestro. (Trad. María Antonia Menini) Barcelona, Grijalbo Mondadori, 1993.



¿A qué se deberá que algunas personas siempre creen tener la culpa de todo? Pienso en alguien que cuando estaba con sus amigas, en el colegio, y alguien hace un berrinche, se siente culpable aunque que tenía la culta; o en una esposa que cuando llega el marido de malas se pregunta ¿qué le habré hecho?; o en el hijo que siempre, y ante todo, pide perdón hasta por cosas que no hizo. No se me ocurre otra respuesta que esto es por falta de autoestima.  



“-Tú no tienes la culpa de todo lo malo que ocurre en este mundo –dijo John en tono levemente hastiado- […]” (p.253) 




Estoy totalmente de acuerdo que algunas ocasiones sí somos culpables de lo que sucede, pero que cuando siempre nos echamos la culpa por todo es porque tenemos una baja autoestima, y cuando esto es al revés, o sea que nunca aceptamos nuestras culpas, entonces caemos en la arrogancia. Creo que los dos extremos muestras una falta de objetividad ante los hechos, y las personas. Poder romper con esta etiqueta, de “culpables”, requiere de formarnos como seres humanos fuertes, libres y conscientes, no pretendiendo ser perfectos ni imperfectos, sólo sinceros. En pocas palabras dejar de ser el patito feo en todo, y no refiriéndome a los físico.[1]