domingo, 29 de septiembre de 2013

La maternidad y el hogar: ya no una imposición sino una elección para las mujeres

Día 365+200
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.







El escenario ideal para toda mujer, no sólo para nuestra cultura occidental en pleno siglo XXI, sería aquel en donde se le tuviera respeto, tanto en su persona por terceros (por ejemplo al vestir como quisiera sin ser agredida) como en sus decisiones, con el fin de tener una vida donde ella la controlara y tomara decisiones de manera inteligente y planeada. Afortunadamente esto es cada vez más una realidad y ya no sólo un sueño, pero por desgracia aún sigue habiendo mujeres que son educadas sumisamente y que esto no las hace poder decidir asertivamente, por lo menos en una edad temprana, por muchos años de su vida o tal vez nunca.



“la mujer que engendraba no conocía el orgullo de la creación; se sentía juguete de obscuras fueras pasivas […] engendrar, amantar, no constituyen actividades , son funciones naturales; ningún proyecto los afecta […] sufre pasivamente su destino biológico. Las faenas domésticas a que está dedicada […] la confinan en la repetición y en la inmanencia; son faenas que se producen día tras día, bajo una forma idéntica que se perpetúa casi sin cambios siglo tras siglo; no producen nada nuevo.[…]” (p. 65)




El no tener control sobre la maternidad creo que sí hace que las mujeres se sientan como en la anterior cita, y una de las cosas, de la cual no podemos dudar, es que la repetición de actividades diarias, como lavar, planchar, cocinar, etc. difícilmente nos llevan a tener una mente creativa y dinámica, y no es que no sea posible, pero al ser monótona la posterga.


De lo anterior no se trata de negar y evitar a toda costa la maternidad ni las labores domésticas; esto lo podemos ver más claramente en la actualidad en donde los métodos anticonceptivos son el milagro para que la mujer tenga el control de cuándo quiere procrear hijos, o definitivamente no hacerlo, además que la tecnología doméstica avanza a pasos agigantados, gracias a ellos también hay más tiempo y liberación para el libre pensar y además los hombres con mayor frecuencia se involucran en dichas cuestiones, que han pasando de ser naturales a una actividad más.  


Así que podríamos decir que hoy ya podemos elegir, en muchas mujeres ya es así, y no sólo esperar a vivir lo que tal vez no queremos. [1]