jueves, 24 de octubre de 2013

Estudio mientras me caso

Día 365+226
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.



Seguramente te tocó escuchar, igual que a mi, a maestros en la escuela que decían que las mujeres no debían de estar ocupando un pupitre porque sólo estudian mientras se casan; no digo que la anterior afirmación no sea verdad, porque sé que sí hay chicas que entran a una buena escuela sólo con el objetivo de encontrar a un buen partido, pero hay casos en donde esto no es así. Por ahora me centraré en el primer caso. ¿Qué lleva a una mujer a esperar que alguien la mantenga? ¿Acaso esto tiene que ver con la educación que se le da desde el ceno materno?



“[…] Los padres aún educan a la hija con vista al matrimonio más que propician su desarrollo personal, y la hija ve en ellos tantas ventajas, que llega a desearlo ella misma; resulta así que, a menudo, está menos especializada, menos sólidamente formada que sus hermanos, se entrega menos totalmente a su profesión; de ese modo, se condena a permanecer inferior; y el círculo vicioso se cierra: esa inferioridad refuerza su deseo de hallar marido.[…]” (p. 134)



Yo estoy de acuerdo con Simone de Beauvoir en que todo comienza con la educación, porque como lo he dicho en otras entradas una cosas es que crea uno que eso es lo correcto en la vida, porque así no lo hicieron ver, a decidir por absoluta y libre voluntad. Si una chica sueña, piensa y desea todo el tiempo con el matrimonio es porque le enseñaron que ese era su fin como mujer, ¿para qué estudiar si te vas a casar más tarde que temprano? La realidad es que muchos padres creen que hacen lo correcto al encarrilar a sus hijas por ese camino, porque a ellos a su vez es lo que les enseñaron, pero no es así en todos los casos, pongamos un ejemplo: una chica deja la preparatoria porque se va a casar, todo parece ir de maravilla, tiene hijos (a una temprana edad) ella se dedica en cuerpo y alma a su casa y de pronto el esposo muere o la abandona, claro que los hijos se los deja, ¿qué va a pasar con ella? Claro está que tendrá que salir a buscar un empleo para sobrevivir ella y sus hijos.[1]