miércoles, 1 de enero de 2014

Las mujeres en los deportes rudos

Día 365+295
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Las mujeres, por muchos siglos, fuimos obligadas de desistir de los deportes en especial de todos aquellos en los que se tiene que usar más fuerza y violencia, como las peleas, cargar pesas, fútbol, etc. Con la idea de que eran deportes que ellas, por creerlas débiles, no tenían las características físicas ni psíquicas para desarrollarlas.



“[…] Le siguen siendo accesible los deportes; pero el deporte que es especialización, sumisión a reglas artificiales, no ofrece el equivalente de un recurso espontáneo y habitual a la fuerza; se sitúa al margen de la vida […] La muchacha deportista jamás experimenta el orgullo conquistador del muchacho que ha puesto de espaldas a un camarada.[…]” (p.271)



Actualmente las mujeres están participando prácticamente en cualquier actividad deportiva, pero hay algo que llama mi atención, que las mexicanas (al igual que los mexicanos) han desarrollado un singular gusto por el fútbol. Esto puede ser por dos motivos, el primero por moda, por ser lo que la mayoría hace, y otras por la oportunidad que da este deporte de atacar, burlar y hasta golpear al contrincante. Esto de lo que nos habla Simone de Beauvoir en la anterior cita, creo que es brincado con este deporte porque muchas mujeres experimentan, no sólo en una pelea escolar o callejera, este desafío de dominación ante el otro por este medio. Así que el acceso de las mujeres al deporte nos ha dado la oportunidad de no sentirnos, ni ser, como la ideología que dice que las mujeres somos débiles e inaptas para dichos retos. [1]