martes, 17 de marzo de 2015

Sí, somos quejosos

Día 2 años+5
Comentando lo que me despierta la lectura de:
Dyer, Wayne W.: Tus zonas erróneas, España
Random House Mondadori (Debolsillo), 1978.




Los mexicanos vivimos en una sociedad donde cada uno de sus habitantes, a la cual pertenecemos, estamos habituados a quejarnos prácticamente por todo. Si vamos a comprar algo y no nos gusta, nos quejamos, si algo nos parece incómodo de nuestra pareja, nos quejamos, si en el trabajo donde estamos algo nos parece absurdo, de igual forma nos quejamos; somos una sociedad de quejosos, es más, me atrevo a decir que son más las quejas que realizamos, a los elogios y aceptaciones. 




"[...] La gente que funcionan plenamente no protesta jamás, especialmente no protesta porque la calle tiene baches ni porque el cielo está muy nublado el cielo demasiado frío. La aceptación implica no protestar o no quejarse, y la felicidad implica no protestar por lo que no tiene es remedio o por lo que no hay nada que hacer. La protesta y la queja del refugio de la gente desconfía de sí misma.[…]” (p.64)




Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido quejosos, de hecho no creo que el problema sea la queja, sino qué tipo de quejas, y con quién nos quejamos. Como bien pudimos leer, en la anterior cita, este autor nos muestra que hay quejas, protesta, que son totalmente inútiles porque son situaciones que no dependen de nosotros, que no tienen remedio. Más adelante aclara que hay un tipo de queja que no es reflejo de desconfianza en uno mismo, sino lo contrario; cuando sabemos en qué momento quejarnos, y en especial con quién, es porque esa persona o situación nos puede resolver algún problema; pero si la queja no tiene ningún sentido, o a quien se la hacemos no puede ayudarnos, es totalmente ociosa. Yo reconozco que soy muy quejosa, aunque  no tanto como otras personas que conozco,y tú ¿te quejas por todo? [1]














[1]La imagen fue tomada de:http://www.ibws4u.com/wp-content/uploads/2011/05/queja.jpg