lunes, 12 de noviembre de 2012

Sobre el decidir


Día 243
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Kundera, Milan: La insoportable levedad del ser, Barcelona,
RBA editores (Trad. Fernando de Valenzuela), 1993.


Cada instante de nuestras vidas están llenos de momentos que decidimos o no, porque no todo lo vivido es parte de una elección, o ¿sí? Tal vez sí sea así, porque si pienso en algo que sea común, ir al trabajo o la escuela, bien podríamos tomar una ruta distinta a la habitual pero decidimos no hacerlo; no creo que sea consciente toda decisión, y tampoco creo que lo rutinario sea siempre lo conveniente, lo mejor. Pero así como hay momento que decidimos, aunque sea de manera no tan claramente lo que quisiéramos, también hay momentos en donde no sabemos que elegir:


“Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera qué quería:
El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.” (p.12)


¿Por qué dudamos, en algunas ocasiones, tanto sobre lo que queremos? A mí me pasa constantemente en mi vida: no sé si quiero o no, si es lo correcto o no, si es lo mejor o no, etc. Es como si la semilla de la duda, de la indecisión, estuviera en mí ser. Tal vez sí sea normal el no saberlo. Como sea, decidiendo o no, sabiendo o no, vivimos, por obra de quién sabe quien, pero lo hacemos porque la vida misma no nos espera ella sigue estemos listo no.[1]














[1] La imagen fue tomada de http://ciclog.blogspot.mx/2010/07/soy-un-desastre-para-decidir.html