viernes, 23 de noviembre de 2012

Y se repite la historia


Día 254
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Kundera, Milan: La insoportable levedad del ser, Barcelona,
RBA editores (Trad. Fernando de Valenzuela), 1993.


Los patrones a seguir socialmente son tan imitables que mucho de nosotros, sin darnos cuenta, los estamos repitiendo una y otra vez, en un constante movimiento de la vida, de abuelos a padres y de padres a hijos; no es consciente pero sí presente. Pensemos en casos como el educar a los hijos, regularmente si la mamá fue exigente con ellos la hija lo será con los suyos o si el padre estuvo casi siempre ausente seguramente el hijo lo repetirá. Estos ejemplos son comunes ¿verdad? Pero si observamos nuestro comportamiento, palabras, acciones y actitudes seguramente nos parecemos, más de lo que quisiéramos a nuestros padres.




“[…] En realidad las dos estaban en la misma situación: la madrea ama al padrastro igual que Teresa ama a Tomás y el padrastro hace padecer a la madre con sus infidelidades igual que Tomás tortura a Teresa. […]” (p.64)




¿Será coincidencias situaciones como estas? Como diríamos: se repite la historia. Todo lo que se ve constantemente se copia, se hace un hábito y como tal parte de nuestra vida. Pero cuando estos hábitos no son convenientes se repiten las tragedias, los fracasos y malos modales.


Claro que no somos sólo lo agradable, lo bello, apetecible, también somos la otra cara de la moneda. Pero si esto nos lleva al sufrimiento y dolor no es sólo un defecto sino una molestia. ¿Cómo no repetir lo aprendido si es lo que conocemos? Tendríamos que ver, saber y experimentar otros modos de vida, de relacionarnos, de amar, para poder entonces cambiar un inconsciente fatal destino por una consciente buena elección.[1]









[1] La imagen fue tomada de http://definicion.de/imitacion/