viernes, 19 de abril de 2013

Buscando soluciones


Día 365+37
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Piera, Gustavo: La travesía. 18 claves para llegar a buen puerto. Barcelona, Alienta Editorial, 2006.



En la medida que vamos creciendo nos vamos enfrentando a diversos problemas que solucionar. Ese dicho de que “niños pequeños problemas pequeños, y niños grandes problemas grandes” creo por ahora que es muy cierto, porque a  nosotros como padres nos implica poner una mayor atención a las decisiones que tomamos en la medida que vamos avanzando en su crecimiento y apoyo para su desarrollo. Recuerdo que cuando  mi hijo tenía un mes, cuando lloraba sabía que mis opciones a revisar, para solucionarlo, eran pocas: estaba hecho popo, tenía hambre, frío, calor, algún dolor.  Así que la cosa era delicada, por ser un bebé pequeño, pero menos complicada.  Ahora que ya tiene un año las cosas han cambiado, ahora ya camina, empieza a decidir que quiere y que no, se aburre, se enoja, etc. En unas cosas es más sencillo, pero en otras tengo que pensar más en cómo empezar a corregirlo (Por ejemplo que quiere pegar) y continuar con todos los cuidados anteriores, como su alimentación.




“[…] buscamos que sea el niño quien busque distintas soluciones para su problema. Al abrirlo a muchas posibilidades, lo ayudamos a que perciba que un problema no tiene una solución, tiene muchas soluciones. […]Entre mayor sea el número de soluciones que yo pueda imaginar para solucionar un problema, mayor sería la posibilidad de éxito. Hay que enseñar al niño a pensar, en vez de pensar por él. […]” (p. 96)




Digámoslo de esta forma, cuando un nuevo ser empieza a descubrir el mundo, empieza a adquirir autonomía, también se empieza a darse cuenta que hay problemas que ir solucionando. Tal vez a nosotros como padres es más cómodo solucionarles todo, pero ¿esto les dará, desde ahora que son pequeños, las herramientas para solucionar sus problemas? Me imagino a mi niño tratando de subir y bajar una escalera solo, lo más sencillo (porque tengo prisa o por no tener paciencia) es agarrarlo de la mano y subirlo, aunque vea que él tiene la intención de hacerlo por sus propios medios, pero que mejor que le enseñe como agarrarse del pasamanos, o subir a gatas, o tomándolo de una mano despacio para que aprenda a coordinar sus pies, etc.



Creo que ahora que es muy pequeño yo puedo mostrarle las diferentes soluciones para un problema, para que el día de mañana él pueda hacer lo mismo que yo. ¿Será esto posible? Estoy segura que sí. Así que estaré atenta a sus necesidades y sus posibles soluciones. [1]