martes, 29 de octubre de 2013

La necesidad del reposo y la conciencia de la inmortalidad

Día 365+231
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Recuerdo que cuando estaba más joven, en ocasiones deseaba que el día estuviera más largo, que no tuviera la necesidad de dormir porque quería hacer muchas cosas: estar más tiempo con el novio, viendo la televisión, estando haciendo trabajo, que la fiesta durara más, etc. Es más, si llegaba a desvelarme, por alguno de estos fines, no lo sentía como un sacrificio, o pérdida de tiempo, pero la realidad es que mi cuerpo, y en muchas ocasiones también mi mente, me reclamaban descanso, parar un poco, para tomar aire y continuar. Ahora, que aún soy joven (me hecho porras sola) pero que las desveladas me provocan grandes estragos, me doy cuenta que las ganas y la vitalidad que tenía antes no las he perdido sólo que he tenido que aprender a usar y racionalizarlas para mejores fines, ya no como una “chivita loca” que quería comerse el mundo en una sola mordida.



“[…] Y el hombre, a la vez que quiere vivir, aspira al reposo, al sueño, a la nada. No se desea inmortal, y por eso mismo puede aprender a amar a la muerte.[…]” (p.147)



Pero creo también, como bien dice la cita anterior, que esto tiene mucho que ver con una cuestión que no se reduce sólo a mi, sino que nos pertenece a todos los seres humano: el deseo de reposo. Y no sólo por una cuestión biológica sin que en necesaria socialmente y psicológicamente para nuestro correcto desarrollo, me atrevo a decir que mucho de esto depende nuestra felicidad interna, y para una convivencia mejor con los demás, porque ¿acaso no te ha pasado que cuando estas no descansad@ te sientes de malas, con ganas hasta de golpear a alguien?


Y en relación al tener conciencia de nuestra inmortalidad, es más el no desear serlo, creo que esto tiene que ver más con la edad, porque cuando se es niño y adolescente, realmente no se tiene una conciencia de ello, no se piensa mucho en eso (no digo que no se dé pero no como un acto racional) y por tal motivo es hasta una edad adulta cuando los seres humanos desarrollamos esta real conciencia de que no sería tan padre el ser mortal, ¿te gustaría ser eterno, como un vampiro?[1]