viernes, 22 de noviembre de 2013

La cotidianidad nos ha invadido ¿quién lo debe salvar? Las mujeres ¿será?

Día 365+255
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





La cotidianidad hace que perdamos en detalle por las cosas y los momentos. Pensemos cuando conocimos a alguien, el corazón nos corría a mil por hora cuando nos llamaba, cuando nos veíamos para el cine, cuando nos tocábamos la mano por primera vez. Todo era alegría, endorfinas, deseos de saber más sobre lo nuevo, lo emocionante; seguramente aún corre por las venas este sentir hasta el día de la boda, pero ¿qué pasa algún tiempo después? Que puede ser meses o años, ya que la rutina se instaló en la vida  ¿las cosas seguirán igual? La respuesta la sabes seguramente.



“[…] Demasiado despreciada o demasiado respetada, demasiado cotidiana, la esposa ya no es un objeto erótico.[…] (p.192)




La mujer ya no es tratada con el mismo poder de convencimiento, cuando las cosas se enfrían. La apatía, molestias e indiferencias empiezas a caer tanto para ella como para él, pero en una sociedad en donde se nos hace creer a las mujeres que nuestro valor corre a cargo del otro, es de esperarse que cuando esto pasa ella cae en una fuerte depresión, pierde su sentir por la vida y cree que ella es la que hizo algo mal para que todo fallara. Así que en la desesperación de recuperar lo que debería tener, si fuera una buena esposa, recurre a cualquier tipo de humillación para lograrlo. En todo esto no se da cuenta que en realidad es una cosas de dos, y que muy probablemente sea algo común en la convivencia diaria. El gran problema es que creo que cuando vivimos en parámetros así la mujer es la que debe esforzarse por atraer de nuevo la atención de la pareja, y más en el plano erótico, y ellos creen que así debe de ser. ¿Qué opinas al respecto? [1]

















[1] La imagen fue tomada de http://conlasalasrotas.obolog.com/