miércoles, 11 de diciembre de 2013

Tu hijo no barre, ella sí. Típicamente machista

Día 365+274
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Los roles impuestos por la sociedad, que son enseñados desde nuestro hogar, son tan claros que cualquiera lo puede ver, hacer y exigir en los demás. Sólo a modo de recordar qué es lo que se “supone” que debemos ser y hacer, podemos decir que si somos mujeres tenemos el “deber” de la limpieza de la casa, hacer la comida, cuidar a los hijos, etc. En el caso de los hombres es salir a trabajar, hacer reparaciones de luz, agua y muebles en la casa, regañar a los hijos, etc.


“[…] Gran parte de las faenas domésticas puede realizarlas una niña muy joven; por lo general, al chico se le dispensa de ese trabajo; pero a su hermana se le permite, incluso se le exige, que barra, limpie polvo, pele legumbres y tubérculos, lave al recién nacido, vigile el puchero. […]” (pp.223-224)



Y ¿qué dicen si ven a un niño haciendo alguna de las actividades que no son de su rol sino del de las mujeres?  Se le prohíbe, se le insulta diciéndole que si es mariquita, que eso es cosas de niñas, como si el hacer labores domésticas los llevara a ser mujeres.


Yo noto una gran contradicción de este punto con el mundo al actual, porque muchas mujeres también trabajan fuera de casa y se quejan, en especial si tiene puros hijos varones, de que no les ayudan a las arduas labores de la casa. Los hijo le reclaman a la madre que si ellos hacen el padre también lo debe de hacer, pero la madre no lo permite porque el esposo es el macho del hogar. 


Es aquí, en este punto, en donde la madre educa a las mujeres sumisas y a los hombres machitas, volviéndose una cadena imposible casi de parar, porque hasta que algún hijo o hija rompe con el esquema, que regularmente es a punta de reclamos y desprecios, no dejará de transmitirse. Y tú ¿les prohíbes a tus hijos hacer actividades que se dicen no aptas para su rol?  [1]