domingo, 19 de enero de 2014

La espera desesperada de la llegada del Príncipe Azul

Día 365+313
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.






La carga que muchas mujeres tienes que soportar cuando empiezan a crecer y no se han casado, y más si no han tenido hijos, es algo que muchas aún viven. Recuerdo que hace algunos años visitamos a un amigo que una de sus hermanas, en ese tiempo tendría no más de veintiocho años, era soltera y sin compromisos, se dedicaba sólo a trabajar, casi toda la familia le decía que para cuándo se casaría, que ya estaba “quedada”, que si pensaba tener nietos en lugar de hijos, etc., y así como a esta chica hay muchas otras seguramente se lo dicen. Imagina la presión que esto implica para una chica que tal vez ni desea casarse y mucho menos tener hijos, porque si no lo llega a cumplir, seguramente será vista con desprecio no sólo en su familia sino en la comunidad en donde está. 



“[…] La espera impaciente del hombre, que implica a menudo maniobras, ardides y humillaciones, obstruye el horizonte de la joven, que se hace egoísta y dura. Y, si el Príncipe Azul tarda en presentarse, nace e disgusto y la acritud.” (p.309)



Puedo decir que la hermana de este amigo, que te comenté más arriba, sí tenía una actitud como la que describe la cita anterior, era, como décimo coloquialmente, “amargada”. Así que muchas chicas que han sido atacadas y humilladas se vuelven duras, enojonas y egoístas, más si se trata de un encontrar a un hombre que pudiera ser el posible esposo, y mucho más con las mujeres que bien pueden ser sus probables rivales. Imagines a una chica que tenga treinta años, edad que para mucho es ya grande para formar una familia, no tenga novio y sienta ya esta presión familiar, conoce a un chico que podría ser un “buen partido” pero hay otra chica, de la misma oficina, que también le echó el ojo, ¿cómo crees que se comportaría? Yo creo  usaría todos sus recursos para atraparlo, porque de esto dependería su futuro, su existir, su lugar en la sociedad. ¿Qué opinas?[1]

























[1] http://m.semana.com/nacion/articulo/aleida-amargada-feminista-solterona-mujer-tierna/89550-3