jueves, 16 de enero de 2014

Una explicación al por qué las mujeres chismeamos que no es lo mismo que enredar

Día 365+310
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.




No puedo decir que no me gusta echar chisme, como se dice coloquialmente de hablar de la vida de los demás, porque mentiría, en especial si estoy en compañía de alguien a quien le tengo verdadera confianza, pero no me considero una chismosa real, conozco a algunas y sé que no entro en esas ligas grandes, hasta podría decir que es algo que realmente no practico. ¿Qué es lo que nos lleva a ser chismosas? Y en especial a las mujeres.



“[…] intenta singularizarse por medio de extravagancias, porque no le está permitido individualizarse en actividades definidas. Se sabe sin responsabilidad, insignificante en este mundo de hombres: como no tiene ninguna otra cosa seria que hacer, enreda.” (p.299)



Quiero distinguir entre chismear y enredar, que parecería que es lo mismo pero considero que no, porque el primero es contar lo que uno oyó, y el segundo es hacer lo mismo pero inventándole más y si es posible, metiendo cizaña. ¿Por qué enredamos? Según la cita anterior, las mujeres lo hacen por no tener nada más serio que hacer, por ejemplo: una chica es ama de casa, su esposo no la deja trabajar porque considera que es cosa de hombres (es un típico macho), así que ella tiene la responsabilidad de su hogar, pero al ser algo tan rutinario y si ella además aspiraba a estudiar, seguramente canalizará toda esa energía al chime, al enredo. ¿Te parece descabellada está respuesta?[1]

















[1] http://rodrigoivanpacheco.com/el-sentimiento-de-culpa-luego-de-chismear-el-secreto-de-un-amigo/