sábado, 14 de abril de 2012

Responsabilidad


Día 32

Lectura: Murakami, Haruki: Tokio Blues (Norwegian Wood). (Trad. Lourdes Porta) 
México, Tusquets Editores (3a edición), 2011.

La responsabilidad es uno de los valores que debemos promover, no sólo entre nuestros hijos, sino a nosotros mismos. Es fácil deslindar responsabilidades a los demás y cuando llega a haber algún percance, gracias a nuestra irresponsabilidad, vienen las consecuencias que casi nunca queremos asumir. Por desgracia siento y veo que este valor está en peligro de extinción, como muchos otros en nuestra sociedad.

“>>Y, ¡crac!, todo lo que habíamos ido construyendo se derrumbó en un instante y quedó nada. Por culpa de aquella chica […]”(p.216)

Siento que esta cita va muy acorde con el tema, porque por más que quieras responsabilizar a los demás de las situaciones, en muchos casos nosotros somos los únicos responsables. Caso muy diferente como cuando es un accidente, por ejemplo de auto, en donde el conductor que te choca está tomado, ahí el irresponsable no es uno.

Pero en muchas situaciones la realidad es que queremos que nos resuelvan todo. El padre, la madre, el concubino, el gobierno, etc. No queremos asumir responsabilidades, no importa que tan grandes o chiscas son. Pienso en los comerciales del partido verde, no es que esté en contra de ello, en donde dicen que si no te dan la medicina, que te la paguen. El problema no es que te paguen el medicamento, sino que la enfermedad sólo es la consecuencia de no asumir la responsabilidad de nuestra salud.  Como me platicó Norberto que uno de sus profesores de la universidad cuanta la anécdota que estando con uno de sus colegas, el colega le dijo al profesor que si iban a ver que comían, y el profesor le dijo a su colega que él podía ir a ver qué comía, por él comía bien. Parece una cosa insignificante eso de la comida, pero si lo valoramos en el costo que tendremos que pagar el día de mañana, cualquier tipo de enfermedad, por no comer bien, entonces ya no es cosa banal.

Sé que es complicado y tal vez imposible ser 100% responsables, pero también sé que no es imposible cumplir con aquellos que son más que obvios. Al final todo tiene un precio, y la pregunta sería ¿estamos dispuestos a pagarlo?