martes, 7 de agosto de 2012

Una sociedad de consumo

Día 147
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Huxley, Aldous: Un mundo feliz. Madrid, El mundo (Millenium), 1999.


Pensar en una sociedad no consumista para nosotros es muy complicado, casi imposible. Para muchos que nacimos en los años ochentas, sinónimo de no consumir era de pobreza; con algunas personas que he platicado al respecto, de nuestra niñez, coincidimos en lo mismo: no te compraban algo que no necesitaras.


“Todos los hombres, las mujeres y los niños eran obligados a consumir un tanto al año. En beneficio de la industria […] (p.74)


Actualmente no nos obligan a comprar, ya lo hacemos por costumbre. Si tenemos algo que aún sirve pero en el fervor del momento de las compras, nos encontramos algo del mismo tipo, o más “bonito”, lo compramos aunque no lo necesitemos. Somos expertos consumistas. Hasta muchos niños están acostumbrados a ello. Ahora ya no importa que se sea pobre o no, los padres compran y compran.


Somos una sociedad altamente consumista, de eso no hay duda, pero la cuestión sería: ¿quiénes salen verdaderamente beneficiados de todo esto, nosotros o las industrias? Bien valdría la pena estudiar más sobre el tema. ¿No crees?[1]









[1] La ilustración mostrada fue tomada de http://catolicidad-catolicidad.blogspot.mx/2011/11/el-consumismo.html