martes, 11 de diciembre de 2012

Mecanismos inconscientes


Día 272
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Kundera, Milan: La insoportable levedad del ser, Barcelona,
RBA editores (Trad. Fernando de Valenzuela), 1993.


¿Cómo somos?¿De dónde lo aprendimos o repetimos? Gran parte con nuestra familia, aunque no sea de sangre, y otro tanto de amigos, conocidos, maestros, etc. Somos inicialmente lo que nos enseñaron, y ya más grandes somos lo que decidimos ser, y por ellos se supone ello no es arbitrario e involuntario, pero la realidad no siempre es así:


“[…] Resulta tragicómico que nuestra buena educación se convierta en aliada de la policía. No sabemos mentir. El imperativo <<¡di la verdad!>> que nos inculcaron mamá y papá actúa hasta tal punto de forma automática que incluso ante el policía que nos interroga nos da vergüenza mentir. […]” (p.187)

Hay actitudes, acciones y decisiones que son tomadas desde nuestro inconsciente, aprendidas a lo largo de nuestra vida, de formas inevitables, porque de un constante obedecer se hacer automático, no es una elección. Cuando pienso en esto de no decir mentiras, y otras acciones más aprendidas de órdenes constantes; recuerdo un texto que no he leído pero que sé que habla de ellos de Michael Foucault: Vigilar y castigar[1].


Así que no todo lo que hacemos tiene que estar vigilado por nuestros padres, no por lo menos hasta cierta edad, porque dentro de nosotros ya tenemos la “voz” que nos dice qué hacer y qué no hacer, es nuestro policía interno, nuestro guardián del orden, que está ahí para decirnos que hacer y que no. Pero pensemos en  aquellos que tuvieron como guías a personas con no tan buenas intenciones ¿te imaginas? Esto sí es de dar miedo ¿no crees?[2]






[1] http://www.luventicus.org/articulos/02A027/foucault.html
[2] La imagen fue tomada de http://artedonartinez.blogspot.mx/2011/11/vigilar-y-castigar-el-panoptico-de.html