sábado, 16 de marzo de 2013

Noveno secreto: valorar la propia divinidad


Día 365+3
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 W. Dyer, Wayne: Diez secretos para el éxito y la paz interior. Barcelona, DeBolsillo, (sexta edición) 2005.


Creyentes religiosos y no creyentes no podemos dudar que hay algo que le da estructura a todo. Científicos y religiosos a lo largo de los siglos se han esforzado en dar diversas explicaciones para entender, no sólo a los seres humanos, sino a todo lo que nos rodea. Que si se le llama Dios o no, es sólo cuestión de tradición, etimología o preferencias, pero en el fondo tanto una como otra, lo que intentan hacer es explicar esta gran “pirámide” que debe tener un por qué y para qué.


"[...] Se ha dicho de Dios duerme en los minerales, reposa en los vegetales, camina en los animales y piensa en nosotros.[...]" (p.139)


Si te consideras escéptico te invito a que pienses un poco más allá de sólo lo que ves, porque no siempre la explicación de las cosas está frente a nuestra nariz, es necesario hacer un esfuerzo para reconocer que no todo lo que se ve, es lo que hay, porque si fuera así entonces tendríamos que dudar hasta de nuestros sentimientos y pensamientos porque ¿estos se pueden ver?


La cita anterior nos invita a que tomemos el lugar que aparentemente nos “toco” en esta gran estructura de la realidad: la de pensar; hagámoslo y tomemos conciencia de que todos somos importante para todos; en pocas palabras todos tenemos un por qué y para qué.[1]

















[1] La imagen fue tomada de http://www.elcomercio.com/tecnologia/ciencia/boson-Higgs-particula-fisica-fundamental-particula-Dios_0_730726929.html